Plazas abandonadas en la zona oeste de Neuquén

En algunos sectores de la barda no existen; en otros sólo hay yuyos y basura. Los juegos fueron destrozados en la mayoría de los espacios verdes.

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NEUQUÉN (AN).- Pese a que el municipio implementó un programa de recuperación de plazas y espacios verdes, todavía queda mucho por hacer, sobre todo en la zona noroeste de la ciudad. En alguno sectores de la barda las plazas no existen, en otros predominan los yuyos crecidos y la basura y en otros, los juegos fueron destrozados. Hay otros espacios recreativos que están dotados de juegos infantiles pero los toboganes son de chapa despintada e incluso existen algunos de cemento mal diseñados.

En las plazas recuperadas tampoco se colocaron juegos integrados y para la salud, como lo determina la ordenanza 12.440, ni se repararon los que fueron destrozados.

En la Toma 2 de Mayo surgida al pie de las bardas neuquinas es muy difícil encontrar una plaza. En una calle sin nombre, entre una vivienda particular y una pequeña iglesia se encuentra un estructura con tres hamacas, una de ellas rota y sostenes de metálicos para subibajas pero sin subibajas. La maleza crece entre ellos y alcanza una altura mínima de 50 cm. “En catastro este terreno aparece como espacio verde, pero no lo utilizan como tal. Entonces si no van a hacer una plaza entonces que construyan un centro de salud, un comedor, algo que le sirva a los vecinos”, comentó Cristina que vive al costado de la “plaza”.

A pocas cuadras de ahí, en Racedo y Lago Muster una plaza de un cuarto de manzana tiene juegos variados, bien pintados y en condiciones y bancos de cemento. Pero los yuyos prácticamente llegan a la altura de los asientos de las hamacas y el borde superior del mobiliario urbano.

En el barrio San Lorenzo, en la intersección de Intendente Serrano y Trabajadores Neuquinos se encuentra la plazoleta “Huenuqueo”, que tiene hamacas, pasamanos, subibajas y un tobogán de cemento. Éste juego no puede ser utilizado al menos para los fines que fue creado. Su superficie de deslizamiento es de cemento sin pulir y tiene grietas; el final de su recorrido tiene una altura de 60 centímetros. Si un niño se anima a deslizarse al llegar la final debe saltar para salir de allí.

En la intersección de Lago Viedma y una calle sin nombre del barrio Hibepa algunos juegos compiten con la soledad de la barda. La superficie del tobogán donde los chicos se deslizan está totalmente despintada y la chapa adquiere una temperatura alta producto del efecto del sol.

Una cuadra más abajo, en el límite entre los barrios Hibepa y Gran Neuquén Norte un cuarto de manzana exhibe un cartel con la leyenda “La plaza es nuestra. Cuidémosla”. Allí solo existen yuyos, una vereda de cemento y un sendero que la atraviesa por la mitad de tierra. La falta de arbolado es una constante en la mayoría de las plazas del oeste y mientras tantos los niños apelan al ingenio, cuelgan sogas de los árboles del frente de su casa y se hamacan allí.

Programa de recuperación

La semana pasada el municipio puso en marcha un programa de recuperación de plazas y espacios verdes. Con una inversión de 600.000 pesos se construirán nuevas veredas y se mejorarán las existentes. Además se colocaran juegos infantiles.

“La obra se llevará a cabo en distintas plazas con la intención de mejorar y poner en valor los espacios públicos, además en algunos casos se incorporarán rampas para discapacitados ya que hay lugares que no cuentan con accesos para las personas con movilidad reducida”, comentó Guillermo Monzani, secretario de Obras Públicas del municipio.

Uno de los espacios recuperados es la plaza de Valentina Sur, que antiguamente esa un descampado a la orilla del canal. Allí se construyeron sendas peatonales y veredas y se instalaron juegos infantiles, canastos de basura y bancos.

En le marco del programa de mejoramiento de plazas, aun queda pendiente la instalación de juegos integrados, los que permiten que niños con discapacidades motoras puedan disfrutar del tiempo libre en igualdad de condiciones.

La ordenanza 12440 sancionada el año pasado insta al Ejecutivo municipal a dotar de estas estructuras a dos plazas por año. Un puñado de ellas ya existen en la ciudad, pero en muchos casos los juegos fueron destrozados y nunca repuestos por el municipio.


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