Poda de las hortensias
Se debe adecuar a la especie y a la zona de cultivo.
Lías pasados caminaba por las calles de mi ciudad y se me acercó un señor que muy preocupado me manifestó: “le podé las hortensias a mi señora y está que me mata porque no florecieron más”. Para evitar que el pobre hombre termine en el hospital me tomé el tiempo para buscar aclarar este tema, que es bastante común.
HYDRANGEA MACROPHYLLA
La hortensia más común de nuestros jardines, al menos en el Alto Valle, es la Hydrangea macrophylla (sinónimo Hydrangea hortensis), que es la que forma inflorescencias en forma de enormes globos de colores entre el blanco, rosa, rojo, celeste y azul, según sea el pH del suelo y el color original de la planta. Las otras especies (ver recuadro) son Hydrangea paniculata e Hydrangea quercifolia (hortensia de hoja de roble).
La mayoría de las personas que consultan cometen el mismo error apuntado al comienzo, o sea podan a pocas yemas (contando desde el suelo) en otoño o invierno, y con ello eliminan las yemas apicales que, por ser siempre las más vigorosas, aseguran una buena floración. Aquí es donde comienza a tener influencia el clima de la región.
En el Alto Valle (o más al norte), donde la primavera climáticamente arranca en julio o agosto, la floración se produce en septiembre u octubre si se han respetado esas yemas apicales sobre varas vigorosas. Si se ha cometido el error de podar más severamente puede haber floración, pero será más tardía y de menor tamaño y si el año es de primaveras muy frescas o cortas, puede no llegar a florecer por no alcanzar una adecuada “madurez sexual”.
Ergo, cuanto más al sur de la Patagonia nos hallemos o cuanto más cercanos a la precordillera o cordillera, mayor será el riesgo de tener cero floración. En dichos lugares se deberá cortar la inflorescencia una vez que se desluce, por sobre el primer par de yemas ubicadas inmediatamente debajo (por ser las más vigorosas) y que florecerán en la primavera siguiente.
También se puede dejar esa inflorescencia seca hasta que se observe que ha comenzado la nueva brotación porque, de alguna manera, adorna el jardín.
NIEVE Y LLUVIA
En regiones con nieve, estas inflorescencias suelen volverse muy pesadas y quebrar las varas si se las deja durante el invierno. Lo mismo puede suceder en floración con las lluvias o el riego por aspersión y es por eso que hay autores que recomiendan una poda más severa, para evitar las varas largas.
Si en esos jardines esto se vuelve un problema, una opción es podar a la mitad esas varas, pero sabiendo que se perjudicará la floración en tiempo y tamaño.
Lo mejor -en plantas de varios años- es eliminar desde la base un tercio de las ramas más viejas y largas ya florecidas, porque se obtendrá una estructura de varas más cortas y firmes.
Teodorico Hildebrandt
eljardin@rionegro.com.ar
jardinería
Lías pasados caminaba por las calles de mi ciudad y se me acercó un señor que muy preocupado me manifestó: “le podé las hortensias a mi señora y está que me mata porque no florecieron más”. Para evitar que el pobre hombre termine en el hospital me tomé el tiempo para buscar aclarar este tema, que es bastante común.
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