La policía lo hirió con postas de goma por confusión en Bariloche y fue indemnizado

En una persecución policial, un motociclista resultó herido con postas de goma. Los uniformados lo confundieron y como no detuvo la marcha le dispararon. No tenía nada que ver con el hecho.

El episodio ocurrió el 5 de enero del 2016 cuando un móvil policial que circulaba por calle Salta en dirección a la avenida San Martín, recibió una notificación por radio respecto a un operativo de búsqueda de un motociclista. De repente, los policías cruzaron con uno, le dieron la voz de alto y el oficial a cargo efectuó dos disparos intimidatorios para detener la marcha.

Como el motociclista no se detuvo, el oficial le disparó con postas de goma que impactaron en la zona de la espalda del muchacho, provocándole heridas. El disparo se realizó a dos y tres metros de distancia lo que provocó su caída. Ya inmovilizado por los agentes, fue golpeado.

Las lesiones fueron calificadas como graves y el joven fue trasladado al hospital Ramón Carrillo donde permaneció internado.

Luego del despliegue policial, advirtieron que la persona demorada no era la que buscaban. La víctima los demandó al considerar que «el accionar policial fue negligente, desmedido y abusivo».

El juez declaró al oficial a cargo del operativo penalmente responsable del delito de lesiones agravadas por el empleo de arma de fuego y con abuso de su función en su condición de policía. Lo condenó a cuatro años de prisión e inhabilitación para ejercer cualquier cargo público por 5 años.

Sin embargo, el Tribunal de Impugnación hizo lugar a un planteo de impugnación de la sentencia y la revocó, aunque solo la redujo imponiendo una pena de tres años de prisión condicional y anulando la inhabilitación especial.

En tanto, la persona afectada fue sobreseída por el delito de atentado y resistencia a la autoridad. Y el juez en lo Civil Mariano Castro fijó una indemnización de 2,5 millones de pesos, más intereses. La sentencia es de primera instancia y puede ser apelada.


El episodio ocurrió el 5 de enero del 2016 cuando un móvil policial que circulaba por calle Salta en dirección a la avenida San Martín, recibió una notificación por radio respecto a un operativo de búsqueda de un motociclista. De repente, los policías cruzaron con uno, le dieron la voz de alto y el oficial a cargo efectuó dos disparos intimidatorios para detener la marcha.

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