Elecciones en Neuquén: el detrás de escena del millonario negocio de los carteles de campaña

Son los que determinan la presencia de los candidatos en el espacio público de la capital y a la vera de las rutas. La oposición se queja por un reparto desigual de espacios que favorece el despliegue del MPN. Qué costos tienen y quiénes los manejan.

“Está descontrolado”. La opinión de un publicista sobre el negocio de la cartelería en Neuquén grafica lo que hoy se ve como una competencia bastante desigual por hacer campaña en los espacios públicos de la ciudad. A diferencia de otros años, cuando era el precio y la billetera de cada partido lo que definía qué nivel de presencia obtenía cada uno, el escenario de hoy añade una limitante extra: no hay disponibilidad.

La demanda de la campaña electoral rumbo al 16 de abril ya prácticamente excluyó del juego al sector privado, pero también a buena parte de la oposición. Los espacios para colocar los “séxtuples”, esos afiches de 2,15×4,3 metros están repartidos entre cuatro o cinco agencias de publicidad entre las que se cuentan Cercos Publicidad, Mirando al Sur y Qlimax Marketing, entre otras. Cada una se distingue por el color de su marco: hay verdes, naranjas, azules, blancos. Y se estima que son alrededor de 2.000 los que están distribuidos en la ciudad.

Desde la oposición, en particular quienes responden al armado de Rolando Figueroa, cuestionan que hoy el grueso está reservado para el MPN, no sólo porque es el partido con mayor capacidad económica, sino porque le adjudican a las empresas una suerte de “veto” sobre su candidato.

Este tipo de afiches se contrata por quincena, con posibilidad de ir renovando, y tienen un costo que oscila entre los 7.000 pesos más IVA y los 10.500 más IVA por unidad, según fue la firma consultada.
Según pudo saber RÍO NEGRO, para que una empresa de publicidad pueda hacerse de estos espacios de cartelería, debe llegar a un acuerdo con quien sea el dueño del terreno a cercar. “Le ahorran al dueño del predio el costo por cerrar el lugar, a cambio de que les permita comercializarlos”, explicó un experimentado publicista de la ciudad que prefirió la reserva.

Dijo que, en general, se evitan terrenos en obra porque el negocio concluye una vez finalizada y porque están más expuestos al deterioro por el movimiento de personas que entran y salen del predio. Por ello la mayoría están puestos alrededor de extensiones baldías como las linderas a la calle Leloir y Avenida Argentina, cercana a la Universidad Nacional del Comahue.

La vandalización de afiches es una constante en cualquier competencia electoral. Foto: Matías Subat.

En el universo de la cartelería también se cotizan los “ruteros”. Estos son los que se colocan, justamente, a la vera de las rutas para ampliar el alcance territorial de los candidatos, y tienen un costo de unos 5.000 pesos por metro cuadrado de lona. Considerando que su tamaño es de 8×4 metros, su valor alcanza los 160.000 pesos solo por la producción: a ese precio se suma luego el costo de arrendamiento del espacio físico, también muy disputado porque las empresas suelen preferir contratos de alquiler anual.

Estos carteles son complejos de colocar y son de los primeros en ser vandalizados. Algunas de las que trabajan ese formato son Pintegralco, Vigor Vía Pública y Bairon Vía Pública.

En lo que va de la campaña, tanto oficialismo como oposición denunciaron alteraciones sobre sus carteles. Sin embargo, quienes más insisten en una suerte de “censura” para su candidato son los simpatizantes de Figueroa.

Para sortear las limitaciones, el espacio recurrió a una campaña con presencia alternativa en el espacio público a través de ploteados en autos particulares y cartelería “móvil” que los militantes muestran en los semáforos. “Ya que no nos dejan poner cartelería, le hacemos el ploteo al auto. No nos van a invisibilizar”, difundió uno de sus candidatos a concejal en la capital, Carlos Arias.

Estrategias alternativas para visibilizar a los candidatos en la vía pública. Foto: Matías Subat.

La estrategia de los semáforos también la está utilizando el Frente de Todos Neuquino para la campaña de su candidato a intendente, Daniel Figueroa. Y el propio Darío Martínez, quien ahora se postula como diputado provincial, difundió en sus redes sociales la intervención de su vehículo con la luneta estampada de celeste y el logo de la alianza. “Mi luneta, la luneta de Todos”, escribió.

Otras variantes “económicas” para la disputa del espacio público incluyen la colocación de carteles en las viviendas que apoyan a uno u otro candidato, una apuesta muy extendida por el MPN en los barrios que también explotan los demás candidatos, aunque en menor número.

La ley electoral obliga a todas las agrupaciones a presentar un informe de gastos de campaña dentro de los 90 días posteriores a la elección que también debe incluir un detalle de los aportes privados recibidos.

Encuestas, medios y el territorio de los algoritmos


La disputa por el espacio público es una de muchas estrategias para visibilizar candidatos durante una campaña electoral. Los partidos tienen que prever entre sus gastos lo que demanda el pedido de encuestas, la producción de piezas audiovisuales o spot de radio, la pauta en medios de comunicación y la presencia en redes sociales.

Sobre el costo de los sondeos de opinión, la forma de cuantificarlos es estableciendo un costo por caso. Un encuestador dijo a este medio que, para el caso de las telefónicas, el valor ronda los 1.200 pesos y debe multiplicarse por la cantidad que demande el muestreo.

Otro aclaró que “las que valen hoy son las presenciales”, por supuesto más onerosas, y que aún dentro de este segmento su precio depende “la calidad y cantidad de encuestadores y de las preguntas que se hagan”. Por ejemplo, una de diagnóstico que se hace al inicio de una campaña puede demandar una hora de cuestionario. Distinto de un “tracking”, que se hace sobre el final solo para conocer intención de voto.

El profesional ubicó el costo por caso entre los 5 y 18 dólares, aproximadamente, y analizó que una muestra adecuada para la provincia de Neuquén debe reunir unas 600 respuestas.

Ambos encuestadores coincidieron con que el gasto para los sondeos no es de los más representativos dentro de una campaña, sino que los candidatos destinan más recursos en movilización y publicidad.

Hay carteles en todos los tamaños y para (casi) todos los bolsillos. Foto: Matías Subat.

La pauta en medios de comunicación también tiene valores altos que privilegian a los partidos con mayor espalda, aunque la ley electoral de Neuquén sancionada en 2016 prevé la asignación de espacios gratuitos en radio y televisión para todas las listas oficializadas en los últimos diez días de campaña.

Es el Estado provincial quien contrata los segmentos y los distribuye entre las agrupaciones según dos criterios: un 50% es reparto equitativo y el otro 50% es proporcional a la cantidad de votos obtenidos en la elección inmediatamente anterior.

Claro que el costo para los espacios políticos sigue siendo la producción: un publicista valuó un spot audiovisual de unos 20 a 30 segundos entre los 150.000 y 300.000 pesos.

Y a todo lo anterior también se suman los gastos en redes sociales, cada vez más importantes para posicionarse en el otro espacio público, el virtual. Aquí se estima que, para lograr “impacto”, se deben invertir por lo menos 2 o 3 millones de pesos.

El control de aportes y gastos de los partidos es un gris


La ley electoral 3053 de Neuquén que se sancionó en 2016 estableció pautas mínimas de rendimiento de gastos y aportes para los partidos políticos que compitan en elecciones provinciales, algo que no tenía el código anterior, que databa de 1960.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la legislación nacional, la exigencia no pide un informe previo con la previsión de ingresos que tendrá cada agrupación ni le exige al juzgado electoral la publicación de lo entregado.

Tras la campaña del 2019, este diario pudo conocer los informes de gastos presentados por los partidos pero en formato papel, dado que no estaban digitalizados ni fueron de acceso general.

En el relevamiento previo que había hecho RÍO NEGRO, además, las agrupaciones habían estimado que una campaña competitiva se ubicaba, en ese momento, en el orden de los 70 millones de pesos, pero el partido que más declaró, el Movimiento Popular Neuquino, registró gastos por 7 millones.

En cuanto a los aportes, la ley del 2016 permitió el aporte de personas jurídicas, pero estableció prohibiciones para las entidades públicas, las empresas concesionarias de servicios, las radicadas en el extranjero y las asociaciones profesionales y sindicales. Tampoco admitió aportes anónimos ni de personas o sociedades que exploten juegos de azar.

La incorporación de personas jurídicas había sido motivo de debate entre los diputados, ya que un sector pugnaba por incluir financiamiento público como existe en las PASO y las generales nacionales.


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