Gerardo Blanes afirmó ser elegido como «el primer rector democrático» del IUPA y negó la anulación del proceso
Tras una jornada marcada por escenas de tensión en el IUPA y en el hotel de la Fundación Cultural Patagonia, donde se intentó realizar la primera sesión del Consejo Superior, Gerardo Blanes se definió como “el primer rector democrático” y afirmó que la elección fue válida «pese a los cuestionamientos».
Según expresó, la sesión fue “formalmente inaugurada” y dejó “deliberaciones registradas en un acta original que continúa intacta”, por lo que consideró que lo actuado mantiene validez y que “no corresponde hablar de una anulación total”.
Las declaraciones de Blanes difieren con la postura de sectores opositores, que sostienen que no hubo condiciones para sesionar y que la falta de participación de todos los consejeros invalida cualquier decisión tomada.
Además, tras finalizar la jornada, desde el bloque opositor se señaló que se firmó un acta que anuló las decisiones adoptadas en la sesión y esperaban que se reprograme la reunión para continuar con el proceso electoral.
Por su parte, Blanes sostuvo que la sesión se realizó con “quórum propio y mayoría”, por lo que avanzaron con la votación. “Sesionamos igual e hicimos la primera reunión del consejo donde se me eligió como rector democrático”, indicó, y aseguró que el procedimiento “cumplió con todos los pasos de la ley” y cuenta con respaldo administrativo.
Además, rechazó de plano la validez del acta posterior que dejaba sin efecto lo actuado. Aseguró que quienes lo firmaron fue «bajo coerción y fuera de la sesión”, por lo que, a su entender, “ninguna acción posterior puede anular lo que ya se resolvió”.
La designación, agregó, quedó formalizada en el expediente N° 133/26, correspondiente a la Ordenanza N° 01/2026 del Consejo Superior, lo que, según afirmó, «respalda su nombramiento».
Denuncias y acusaciones: “no pudieron evitar que se realice el acto”
En su reconstrucción de los hechos, Blanes apuntó contra los manifestantes y sectores sindicales, a quienes responsabilizó por las demoras. Según afirmó, el grupo que debía sesionar no pudo ingresar al lugar previsto inicialmente. “Nos impidieron acceder al espacio donde estaba convocada la reunión”, sostuvo, y agregó que esa situación derivó en el traslado a otra sede.
De acuerdo a su versión, el conflicto escaló con la llegada de manifestantes. “Apareció una turba de personas de distintas agrupaciones, muchas ajenas al IUPA, que actuaron con bastante violencia. Estuvimos prácticamente en una situación de privación ilegítima de la libertad”, señaló. En ese sentido, aseguró que se registraron daños materiales y presión sobre quienes estaban dentro del lugar. “Rompieron accesos, golpearon puertas y paredes”, afirmó.
El rector también describió las condiciones en las que se desarrolló la sesión. “Tuvimos que sostener la reunión durante cinco o seis horas en un espacio reducido, bajo amenazas constantes”, indicó. Según relató, el grupo permaneció dentro del edificio mientras en el exterior estaban presentes docentes, estudiantes y gremios.
En ese contexto, sostuvo que existieron «intentos de forzar la anulación» de lo actuado. “Nos exigían que firmáramos un documento para dejar sin efecto el acta”, afirmó, y remarcó que parte de los consejeros se negó a hacerlo. “Muchos no firmaron y yo no firmé”, insistió.
Blanes también se refirió al episodio en el que entregaron una copia del acta inicial a los manifestantes. Según relató, el documento fue exigido bajo presión y luego destruido. “Nos pidieron una copia del acta y la rompieron delante nuestro, festejando como si hubieran detenido lo que habíamos hecho”, afirmó, y sostuvo que ese hecho no tiene validez sobre el proceso ya realizado.
El rector planteó además que la situación derivó en una presentación judicial. “Fuimos a la fiscalía y dejamos asentadas las denuncias por lo que consideramos una situación muy grave”, señaló. A su entender, los hechos deben ser investigados por la Justicia.
También señaló que, pese a ese escenario, “no pudieron evitar lo que querían evitar”, en referencia a la realización de la votación. “Se votó y salí proclamado rector con la mayoría de los consejeros”, dijo.
«Nunca pudimos ingresar a sesionar», afirmaron desde el bloque opositor
Tras los dichos del rector del IUPA, desde el gremio Sitraiupa afirmaron que ponen «en duda todas las facultades para ejercer poder tanto administrativas como personales, entendemos que se encuentra en una situación personal muy compleja y estamos muy preocupados», indicaron a este medio.
Según los consejeros opositores, la primera convocatoria a sesionar era para las 8 de este lunes en el edificio del IUPA, específicamente en el aula SET, pero luego el lugar fue modificado y trasladado al Hotel de Fundación Cultural Patagonia sin previo aviso, «nos avisaron por correo casi una hora después» afirmaron.
En este último lugar se generó un fuerte conflicto que incluyó la presencia del fiscal Gastón Britos Rubiolo y personal policial. Según explicó Marcelo Vidal, representante de Sitraiupa, el fiscal se hizo presente tras el pedido del sector oficialista para mediar y «resolver la suspensión de la reunión, luego se retiró». Sin embargo, la sesión continuó sin la presencia de todos los consejeros electos y con una fuerte presencia del estudiantado esperando afuera de la sala donde estaban debatiendo.
En medio, hubo intentos de los consejeros opositores -que se encontraban inicialmente en otro edificio- de ingresar a la reunión que se lleva adelante en la cocina de la fundación, sin embargo «no pudieron», según manifestaron por lo que «la sesión no contó con el Consejo Superior completo».
Además, estudiantes y docentes denunciaron la presencia y agresión por parte de personal ajeno a la institución durante la mañana. El docente y candidato electo por la Lista 10, Nicolás Martínez denunció haber sido golpeado y forcejeado. «Me violentaron, me rompieron mi ropa, me tiraron al piso y nunca pudimos ingresar a sesionar», sostuvo el consejero electo del departamento de audiovisuales.
Tras una jornada marcada por escenas de tensión en el IUPA y en el hotel de la Fundación Cultural Patagonia, donde se intentó realizar la primera sesión del Consejo Superior, Gerardo Blanes se definió como “el primer rector democrático” y afirmó que la elección fue válida "pese a los cuestionamientos".
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