Guillermo Pereyra y el nacimiento del sindicato de Petroleros privados: así fue la historia

La construcción de su persona como titular del gremio que surgió tras la privatización del petróleo fundió a Guillermo Pereyra en la historia misma de los últimos años, no sólo del sindicalismo sino del petróleo privado y, luego, estatizado con Vaca Muerta. El libro que escribió de la historia del gremio rescata la figura de su antecesor Hugo Rozar. Hace 8 años planteó retirarse de la conducción gremial pero no logró acuerdo para sucederlo.

Guillermo Pereyra, quien lideró el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa durante cuatro décadas, murió este martes. Su gestión estuvo marcada por «una dedicación incansable a la defensa de los derechos de los trabajadores del sector», según se leyó en los mensajes que publicaron los dirigentes y afiliados al gremio.

En agosto de 2016, Pereyra planeaba un recambio en la dirigencia del sindicato. Sin embargo, la falta de acuerdo entre Marcelo Rucci, entonces intendente de Rincón de los Sauces, y Ricardo Astrada, secretario adjunto del sindicato, lo llevó a presentarse para un nuevo período. Las tensiones internas eran evidentes, aunque se intentaron disimular en público.

Durante un evento en el gimnasio de Rincón, Pereyra aseguró la unidad del gremio a pesar de los conflictos internos. “Hay unidad en el gremio. Rucci y Astrada se sacaron la mierda antes de subir a este escenario para poder llegar a ustedes con un solo discurso, estamos todos unidos”, declaró.

No obstante, cuando Astrada tomó la palabra, fue recibido con silbidos, reflejando la tensión existente. Pereyra tuvo que intervenir para calmar a los presentes y permitir que Astrada hablara.

Astrada defendió su labor en el sindicato, destacando su trabajo en las sombras y su falta de interés en la promoción personal. Por otro lado, Rucci pidió a Pereyra que continuara al frente del sindicato, lo que generó un fuerte apoyo del auditorio.

Finalmente, el 20 de octubre de 2021, Marcelo Rucci fue elegido como el nuevo secretario general del sindicato, obteniendo el 86% de los votos. Así, sucedió a Pereyra, quien había dirigido el gremio con firmeza y compromiso durante tantos años. Con la lista oficialista Azul y Blanca, Rucci ganó de manera contundente, marcando el fin de una era y el comienzo de una nueva etapa para el sindicato.


Guillermo Pereyra: una trayectoria que acompañó la historia


Pereyra conducía un pequeño sindicato en tiempos en que la actividad estaba dominada por la petrolera estatal que dejaba sitios de producción a privados. En el libro El Petróleo en Neuquén 100 años de historia, hay una descripción de la actividad sindical petrolera y la irrupción de Pereyra como un sinónimo de trabajadores privados.

«Pese a la férrea prohibición de actividad sindical en los años iniciales de YPF, los trabajadores petroleros se agruparon alrededor de la Unión Petrolera de Plaza Huincul, que operaba los yacimientos concesionados a la Standard Oil, y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que luego se convirtió en la Unión Obreros y Empleados del Estado Nacional Plaza Huincul, para los trabajadores de YPF. En los primeros meses de 1940, nació en Cutral Co el primer sindicato de trabajadores de YPF adherido a ATE. Tres años después, se creó el Sindicato de Obreros y Empleados de YPF (SOyEYPF).

«La llegada del peronismo afectó al gremio y a su histórica conducción radical o comunista, que mantuvo cierta distancia del accionar estatal y de Perón, siendo conocidos como los «perros rojos». Sus adversarios, los «gatos negros» que apoyaban al peronismo, buscaron crear un sindicato que funcionara como interlocutor entre el Estado y los trabajadores. Así nació el Sindicato Único de Petroleros del Estado (SUPE), de alcance nacional. SUPE representaba a los trabajadores de plantas y destilerías, mayoritariamente de filiación peronista, mientras que en los yacimientos se encuadraban en el SOyEYPF, integrado por radicales, comunistas y socialistas opositores a Perón. La convivencia entre ambas organizaciones duró poco, y se unificaron en el SUPE.

«Con el proceso privatizador de los años noventa y el debilitamiento del SUPE, se fortaleció la Federación Argentina Sindical de Petróleo y Gas Privado. En 2007, el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, conducido por Guillermo Pereyra, se desvinculó de esta federación, reuniendo a la mayor cantidad de afiliados entre los trabajadores de base. Además, el Sindicato Petroleros Jerárquicos de Neuquén, Río Negro y La Pampa, con personería gremial desde 2005, integró a trabajadores jerárquicos y profesionales del sector.


Quien fue Hugo Rozar


En agosto de 2014 el entonces senador nacional Guillermo Pereyra (Movimiento Popular Neuquino) publicó el libro «Coraje, historia del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa».

En el texto, relató los inicios y el crecimiento del sindicato en el contexto de la explotación hidrocarburífera y las políticas nacionales.

Pereyra destacó el coraje de los trabajadores liderados por Hugo Rozar, el primer secretario general y fundador del sindicato. Rozar condujo a los trabajadores en tiempos de condiciones laborales precarias y persecución a quienes intentaban organizarse.

Pereyra también abordó las distintas etapas de la vida política argentina y las políticas implementadas en la industria de los hidrocarburos. Recordó el programa de Juan Domingo Perón con la Standard Oil, que no se concretó por el golpe militar, y la revitalización de la actividad bajo Arturo Frondizi con la participación de empresas privadas. Mencionó cómo Arturo Umberto Illia anuló todos los contratos petroleros, lo que llevó a las empresas a desechar sus camionetas al mar.

Cuando presentó el libro en el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén frente a otros sindicalistas, empresarios y plíticos, Pereyra destacó la mejora en las condiciones de trabajo de los asalariados del sector bajo su liderazgo, comparándolas con las de los peones de campo de la Patagonia Rebelde Austral.

En su relación con gobiernos y empresarios, Pereyra remarcó que las empresas no son enemigas, sino que defienden sus intereses, mientras que los trabajadores defienden los suyos. Enfatizó la importancia de armonizar estos intereses para alcanzar acuerdos. El libro, según Pereyra, fue escrito para dejar un legado a las nuevas generaciones de dirigentes y delegados del gremio, instándolos a realizar su labor con pasión y lealtad.


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