Guerra de poderes: mientras el fiscal rastrea sus bienes, Manuel Adorni prepara demandas contra la prensa

En un gesto de máxima autoridad, el Presidente delegó la conducción de la última reunión ministerial en su Jefe de Gabinete. Mientras la Justicia rastrea su patrimonio, Adorni diseña una contraofensiva legal contra periodistas y medios por "daños y perjuicios".

Redacción

Por Redacción


En el momento de mayor asedio judicial, Javier Milei decidió redoblar la apuesta. Lejos de soltarle la mano a su funcionario más cuestionado, el Presidente ejecutó un movimiento de empoderamiento simbólico y operativo: durante la última reunión de Gabinete, Milei cedió la cabecera y la conducción del encuentro a Manuel Adorni.

La directiva en Balcarce 50 es tajante: toda la información de la administración pública debe ser canalizada por la Jefatura de Gabinete. Es la forma que encontró el mandatario para devolverle legitimidad a Adorni frente a las denuncias por enriquecimiento ilícito que instruye el fiscal Gerardo Pollicita.


El contraataque: demandas por «daños y perjuicios»


Mientras la Justicia cita al exfutbolista Hugo Morales por la venta del departamento en Caballito, Adorni prepara su propia ofensiva en los tribunales civiles. Bajo el asesoramiento del penalista Matías Ledesma, el funcionario planea iniciar acciones legales contra los medios y periodistas que difundieron imágenes de su familia y sus hijos menores.

«Una vez que el frente judicial se aclare, no habrá vuelta atrás con las demandas», advierten en el entorno del Jefe de Gabinete, marcando que el malestar principal no es por la investigación de sus bienes, sino por la exposición de su círculo íntimo.


El Congreso como pantalla: Glaciares y créditos bajo la lupa


Para neutralizar el escándalo patrimonial, el oficialismo busca mudar la atención al Palacio Legislativo. Bajo el mando de Martín Menem y Gabriel Bornoroni, el Gobierno presiona a los gobernadores para sancionar la reforma de la Ley de Glaciares, vendiéndola como el motor del «federalismo productivo».

En paralelo, el Ejecutivo intenta clausurar la polémica por los créditos hipotecarios del Banco Nación otorgados a funcionarios:

  • Luis Caputo, ministro de Economía, defendió la legalidad de los préstamos calificándolos como una «oportunidad única».
  • Caso Massaccesi: el Gobierno desvincula la salida de Leandro Massaccesi (Capital Humano) de la obtención de dicho crédito, intentando separar la gestión de las finanzas personales de sus integrantes.

En la Quinta de Olivos la confianza es total. Sostienen que tanto las declaraciones juradas como los movimientos financieros de Adorni están «en regla» y que la gestión no se detendrá por lo que califican como «ataques mediáticos». El mensaje de Milei es claro: Adorni no solo se queda, sino que ahora es el filtro obligatorio de todo el Poder Ejecutivo.



En el momento de mayor asedio judicial, Javier Milei decidió redoblar la apuesta. Lejos de soltarle la mano a su funcionario más cuestionado, el Presidente ejecutó un movimiento de empoderamiento simbólico y operativo: durante la última reunión de Gabinete, Milei cedió la cabecera y la conducción del encuentro a Manuel Adorni.

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