“¡Por fin!”, el grito en Francia

Por Redacción

LILLE (AFP).- “¡Por fin!” Elizabeth y Géraldine, que viven en pareja en un pueblo rural del norte de Francia, han podido celebrar a fines de abril la aprobación parlamentaria del matrimonio homosexual, tras meses de manifestaciones y de una encendida polémica que les dolió. Las dos mujeres, de confesión cristiana, suscribieron en el 2009 un pacto civil de solidaridad (PAC) y consideran que la feroz oposición de los medios católicos a esta nueva ley refleja una mezcla de “ignorancia” y “buena voluntad” con un toque de hipocresía. Al referirse a la autorización para adoptar niños –el punto más polémico de la legislación– afirman que si una de las dos quisiera tener un hijo éste conocería la identidad de su padre. Además, las “familias homoparentales ya existen”, subraya Elizabeth, de 31 años. La pareja, que vive en medio del campo, estima que las controversias se deben sobre todo a un gran desconocimiento de las realidades de la homosexualidad. Fue por “ignorancia”, estiman, que cientos de miles de personas salieron a las calles para protestar contra la ley del “matrimonio para todos”, una de las principales promesas de campaña del socialista Hollande, elegido hace un año. “Uno no escoge ser homosexual” y por eso “la homosexualidad no es un peligro social”, subraya Elizabeth, quien espera que la promulgación de la nueva ley ayude a los jóvenes gays a asumir con menos problemas su identidad sexual y permita “disminuir la tensión” que polarizó al país. Para ellas, el combate contra los prejuicios antigays tiene aún un largo camino por delante, 31 años después de la despenalización de la homosexualidad en Francia.