“¿Por qué no tengo derecho a elegir dónde estudiará mi hija?”

Redacción

Por Redacción

Soy mamá de una pequeña niña de seis años que acaba de terminar preescolar en la ciudad de Cipolletti. Aproximadamente seis meses antes de las fechas de inscripción a nivel primario comencé a averiguar por los establecimientos que tengo cerca de casa. Hablé con amigas que son mamás, fui a conocer las escuelas, conversé con docentes amigas y elegí el lugar que más confianza me brindaba (Escuela 283). Como ese establecimiento no está en el radio de mi domicilio, recurrí a otro (Esc. 305) que se encuentra a una cuadra de mi domicilio y que también me gustaba. Llegó el día de las inscripciones, me tomé la mañana y efectué el trámite. Para ello me pidieron tres opciones de establecimientos, los cuales fueron: Escuela 305- turno tarde Escuela 283- turno tarde Escuela 305- turno mañana y me fui tranquila a casa sabiendo que había elegido bien el establecimiento en el que mi hija pasaría siete años de su vida. Cuando llegaron los listados, mi hija estaba anotada en la Escuela 305 turno tarde, pero con el detalle que iba a sorteo. Consulté en dirección y me dijeron que si no salía sorteada para ese establecimiento quedaría en alguna de las otras dos opciones indicadas… ¡Una mentira! Hoy mi hija no está inscripta en ninguna escuela. Los directivos culpan a supervisión, ésta al gobierno provincial y lo único que me responden es que busque una que tenga vacantes y la anote. Entonces, me pregunto ¿para qué me pidieron tres opciones de establecimientos si no quedó en ninguno? ¿Por qué no tengo derecho a elegir dónde pasará mi hija los próximos siete años de educación? ¿Por qué me tengo que conformar con lo que sobra? ¿Por qué mi niña tiene que ir a una escuela que no elegí? Hoy me siento angustiada porque es mi única hija y me doy cuenta de que lo que menos importa en este país es la educación y que a nosotros los papás nos mienten y nos toman el pelo, porque sé que no soy la única que está en esta misma situación. Sé que con esto no voy a lograr nada, pero al menos estoy segura de que mañana estaré mejor por expresar lo que siento: “angustia y mucha bronca”. Gissella Paula Morales 32.710.117 Cipolletti

Gissella Paula Morales, 32.710.117 Cipolletti


Soy mamá de una pequeña niña de seis años que acaba de terminar preescolar en la ciudad de Cipolletti. Aproximadamente seis meses antes de las fechas de inscripción a nivel primario comencé a averiguar por los establecimientos que tengo cerca de casa. Hablé con amigas que son mamás, fui a conocer las escuelas, conversé con docentes amigas y elegí el lugar que más confianza me brindaba (Escuela 283). Como ese establecimiento no está en el radio de mi domicilio, recurrí a otro (Esc. 305) que se encuentra a una cuadra de mi domicilio y que también me gustaba. Llegó el día de las inscripciones, me tomé la mañana y efectué el trámite. Para ello me pidieron tres opciones de establecimientos, los cuales fueron: Escuela 305- turno tarde Escuela 283- turno tarde Escuela 305- turno mañana y me fui tranquila a casa sabiendo que había elegido bien el establecimiento en el que mi hija pasaría siete años de su vida. Cuando llegaron los listados, mi hija estaba anotada en la Escuela 305 turno tarde, pero con el detalle que iba a sorteo. Consulté en dirección y me dijeron que si no salía sorteada para ese establecimiento quedaría en alguna de las otras dos opciones indicadas... ¡Una mentira! Hoy mi hija no está inscripta en ninguna escuela. Los directivos culpan a supervisión, ésta al gobierno provincial y lo único que me responden es que busque una que tenga vacantes y la anote. Entonces, me pregunto ¿para qué me pidieron tres opciones de establecimientos si no quedó en ninguno? ¿Por qué no tengo derecho a elegir dónde pasará mi hija los próximos siete años de educación? ¿Por qué me tengo que conformar con lo que sobra? ¿Por qué mi niña tiene que ir a una escuela que no elegí? Hoy me siento angustiada porque es mi única hija y me doy cuenta de que lo que menos importa en este país es la educación y que a nosotros los papás nos mienten y nos toman el pelo, porque sé que no soy la única que está en esta misma situación. Sé que con esto no voy a lograr nada, pero al menos estoy segura de que mañana estaré mejor por expresar lo que siento: “angustia y mucha bronca”. Gissella Paula Morales 32.710.117 Cipolletti

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