Por ser del interior
El aporte de la televisión al folclore es de pobre para abajo, es un género musical que pierde por goleada ante programas de cualquier índole, desde los que dan espacio a otros estilos musicales hasta los que difunden recetas de comidas. Ni hablar de la enorme diferencia que hay con los programas deportivos o enlatados de cualquier característica.
No se termina de entender si es una cuestión de audiencia, una cuestión de costos, de gustos o del género en sí mismo que no convence a nadie que vale la pena darle un espacio. Lo real y concreto es que si uno busca en la televisión un programa donde el folclore y las tradiciones se puedan apreciar, lo más probable es que desista porque no encontrará prácticamente nada.
Haciendo ese trabajo, lo que encontré fueron apenas tres o cuatro programas permanentes en la televisión, a lo que hay que sumar que las modas del verano le dan un espacio diario a los festivales de Cosquín, Jesús María y algún otro festival del interior, siempre cargados de lugares comunes.
Estoy convencido de que si el folclore pasara por la capital federal, estaría con mucha más fuerza presente en los canales de televisión. Es que el centralismo muestra su cara más rigurosa también en esta cuestión, donde lo que pasa lejos de Buenos Aires prácticamente no cuenta, o cuenta si es negocio. Por eso el espacio para Cosquín o Jesús María tampoco tiene tantos interesados, porque no termina de cerrar como negocio publicitario, entonces, mejor que lo difunda otro. Y así, los interesados de siempre son el canal del estado, Canal 7, o el Canal 26. El resto poco y nada.
Por eso se da la gran diferencia de difusión entre el folclore, el tango, el cuarteto y la pachanga. De los cuatro géneros, el que más se difunde es el último, porque tiene al grueso de los protagonistas justamente en Buenos Aires. El cuarteto cordobés tiene espacio sólo en los canales de esa provincia, salvo la eterna Mona Jiménez o lo que fue el paso de Rodrigo. El tango tiene un espacio mayor al folclore en los canales también porque la gran masa de sus protagonistas son de Buenos Aires y en el último escalón el folclore, que tiene a los mejores y más grandes exponentes en el interior y dentro de ese interior al más caracterizado por la pobreza y la piel negra. Sí, aunque no parezca, aunque nadie lo quiera admitir, el folclore tiene ejecutores, músicos y cantantes morochos, que no entran dentro de la franja de gente «linda» que suele despertar más interés en la televisión.
En el medio de los géneros mencionados, todos son más trascendentes que el folclore, cualquier enlatado o cualquier novela es más tenida en cuenta que el folclore, que para muchos canales directamente no existe.
Y dentro del poco espacio que le dedican, creo que el mejor en cuanto a calidad y abordaje es «Sin estribos», que se difunde por TN, otro programa que hace el Bahiano, que se dedica también a otros géneros, pero que le da espacio destacado al folclore y con buena calidad tanto en la conducción como en los invitados.
Y el que más espacio en tiempo le dedica es «Folclorísimo», que se difunde por el canal estatal y por algún canal de cable, pero no porque le dedique más tiempo garantiza calidad. Es un espacio con invitados de nivel, pero con una conducción cargada de lugares comunes, de apelaciones patrióticas innecesarias y de un protagonismo demasiado acentuado de su conductor, que desde el vamos dice que el folclore es la mejor música, cuando en realidad eso es imposible de afirmar. Un espacio que parece ser rentable por la cantidad de publicidad, pero que no convence por su calidad. El espacio mayor es a mi criterio, el más pobre.
En síntesis, la televisión hace poco y nada por el género que identifica a millones de argentinos, que no es excluyente y que jamás se arrogó la exclusividad de sus seguidores. Sin embargo, por ser del interior, pagó históricamente el costo que eso implica.
JORGE VERGARA
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