Postales del mundo que festejó la llegada del nuevo milenio
En la Argentina, Ushuaia fue el centro de una espectacular fiesta con fuegos artificiales.
Las principales ciudades del país recibieron el año 2000 con una catarata de festejos que incluyeron fuegos de artificio y distintos actos y bailes, que se multiplicaron en Ushuaia, donde un espectáculo de tango en vivo y la presencia del presidente Fernando de la Rúa concentraron la atención del histórico acontecimiento.
Minutos antes de la medianoche, los bailarines Julio Bocca y Eleonora Cassano subieron a un escenario especialmente instalado en la capital fueguina para deleitar al público con un tango compuesto especialmente para la celebración por Lito Vitale, y terminar con 16 minutos de bengalas y pirotecnia que alumbraron la cordillera y la bahía. Más tarde, un baile popular al ritmo del tema «Matador» de los Fabulosos Cadillacs concentró a fueguinos y turistas por las calles de la ciudad, movida de la que no escapó el jefe de Estado, Fernando de la Rúa, quien se animó a improvisar unos pasos de baile. Escenas de esplendor se vivieron también en las principales ciudades del país, como Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza y Jujuy, entre otras, donde los gobiernos locales lanzaron lluvias de fuegos artificiales para recibir al nuevo milenio.
Convertida en sede nacional del Día del Milenio, Ushuaia fue también elegida por el presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, para dirigir un mensaje a los argentinos y seguir desde el palco oficial los pormenores del show. De la Rúa ocupó el palco junto a las autoridades del gobierno de Tierra del Fuego y participó de la cuenta regresiva que marcó la hora cero y la llegada del año 2000. Miles de fueguinos y de turistas, llegados especialmente a la ciudad más austral del mundo para celebrar el fin del milenio, habían ocupado desde temprano los puntos estratégicos en torno del escenario circular de 1.200 metros cuadrados, a pesar de los seis grados bajo cero y el fuerte viento que impuso el clima austral. Desde la mañana del viernes 31 los argentinos comenzaron a palpar los festejos por anticipado, viendo por televisión imágenes del avance del nuevo milenio en las distintas ciudades del mundo.
En las Cataratas del Iguazú, la cantante Mercedes Sosa y un coro integrado por 120 chicos interpretaron el tema «Niños del 2000», compuesto especialmente para la ocasión por Alejandro Lerner. Desde el santacruceño glaciar Perito Moreno, el 2000 fue recibido por Lito Vitale, una orquesta sinfónica y un coro dirigido por el «luthier» Carlos López Puccio.
En la ciudad de Buenos Aires, los festejos se desarrollaron sin actos masivos, sino que a diferencia de lo que ocurrió en las principales capitales del mundo, se concentraron en los distintos barrios donde el gobierno porteño programó el lanzamiento de fuegos artificiales y evitó organizar grandes concentraciones de gente.
En Río de Janeiro, en las famosas playas de Copacabana, se encontraron más de tres millones de personas. Los primeros en llegar fueron los practicantes de distintas religiones afrobrasileñas. Vestidos de blanco y purificados con tabaco, miles de seguidores de «maes» y «paes» arrojaron sus ofrendas al mar. Hubo shows, bailes, pirotecnia y enormes telones desde los que se pudieron ver imágenes de otros lugares del mundo.
Tal como los incas celebraban cada evento de trascendencia en sus vidas brindando honores a los astros y a las cumbres, los peruanos recibieron el nuevo milenio con una multitudinaria Fiesta de la Luna en la fortaleza de Sacsayhuamán. A pesar de las temperaturas bajo cero y la amenaza de lluvia, más de 6.000 turistas se apostaron en las graderías, especialmente acondicionadas en la fortaleza pétrea para presenciar el espectáculo, que conjugó ritos y costumbres andinas desde la época del imperio incaico. Dos horas antes de que se fuera 1999 se dio inicio a la fiesta, que constó de ocho actos en los cuales se representó al hombre, la faena, la naturaleza, la batalla ritual, el agua y el fuego, el sincretismo, la Luna y el gran fin de fiesta o «Kacharpari» en quechua. Alrededor de 1.500 artistas participaron en la celebración, entre actores, músicos, bailarines y jinetes del Ejército peruano para la escenificación de la batalla ritual o «puqllay».
La fortaleza de Sacsayhuamán, ubicada en las afueras de la arqueológica ciudad del Cusco, fue especialmente iluminada para darle realce al evento, mientras que los artistas vestidos con todos los colores del arcoiris, el emblema del Imperio Incaico, hacían su ingreso con antorchas. Durante la celebración se hicieron ofrendas a los «apus» o dioses tutelares como la tierra, las montañas y los ríos, además del acto final dedicado a la Luna.
El Centro Histórico y la avenida de la Reforma de la Ciudad de México comenzaron a llenarse al mediodía de cientos de personas que se aseguraron a un lugar de privilegio para asistir a las fiestas preparadas por las autoridades. Quienes lo consiguieron no fueron decepcionados. Cuatro mil artistas actuaron en el Zócalo, donde 200 mariachis cantaron «Las Golondrinas» para despedir al año y recibieron el nuevo con «Las Mañanitas», y otros dos mil lo hicieron en la Reforma.
Unos 2,5 millones de personas celebraron en Londres la llegada del Año Nuevo, sin que se registraran inconvenientes. Un vocero del centro encargado por el gobierno para supervisar la transición al 2000, aclaró que también transcurrieron con calma los festivales y fiestas efectuadas en otras partes del país. El Domo del Milenio fue inaugurada la noche del 31 por la reina Isabel.
Por su parte, el heredero del trono, el príncipe Carlos, solicitó en su mensaje radial un retorno de los valores religiosos, y advirtió de nuevo sobre los peligros de la tecnología genética.
En Alemania se desarrolló un gran fiesta multicultural, con actuaciones musicales de todos los países y de todos los géneros, desde samba brasileña, pasando por tecno, hasta cánticos gregorianos, jazz y folk irlandés. La Pariser Platz, la plaza que rodea la Puerta de Brandeburgo, situada a mitad del recorrido festivo, comenzó a llenarse desde primeras horas de la tarde con gente dispuesta a soportar horas de frío con tal de acaparar un lugar seguro, que les permitiera ver el estallido final de los fuegos artificiales.
En París alrededor de un millón de personas se congregó en los Campos Elíseos para bailar y festejar el acontecimiento a pesar del duro clima de esta época.
Sydney, Australia, protagonizó el que para muchos fue el mayor espectáculo de juegos artificiales del mundo. La televisión transmitió este verdadero show de luces y en la retina de los espectadores sólo quedaron postales.
Cientos de miles de personas celebraron en Moscú la llegada del nuevo milenio, sobre un grueso manto de nieve. La multitud fue iluminada por una enorme cantidad de fuegos artificiales lanzados con los últimos campanazos de 1999 desde la torre Spasski del Kremlin. El evento principal de la noche fue un concierto en el que participaron las estrellas y bandas de pop más conocidas del país, en la Plaza Pushkin, celebración que convocó a incontables jóvenes.
En la Plaza Roja y alrededor del Kremlin la multitud pudo seguir en vivo a través de pantallas gigantes los festejos de Año Nuevo en otras capitales del mundo.
En la República de Irlanda comenzó con la iluminación por parte de su presidenta, Mary McAleese, de las primeras 1,3 millón de velas en favor de la paz. Cerca del parque Phoenix, donde se encuentra la residencia oficial de McAleese, también el primer ministro de Irlanda, Bertie Ahern, junto a artistas como el cantante de pop Ronan Keating, se unieron a ese acto.
Miles de personas se concentraron en Times Square de Nueva York. Dentro de la plaza y en las calles adyacentes se distribuyeron varias pantallas gigantes de video que retransmitieron la llegada del año en los diferentes países y las celebraciones que tienen lugar en la misma plaza. Estas pantallas fueron indispensables en medianoche para los cientos de miles de personas que no pudieron llegar hasta a la plaza. A lo largo del día, se desfilaron por este lugar representaciones musicales y de danza.
China saludó el nuevo milenio con festejos en la Gran Muralla y en el nuevo monumento al milenio en Pekín. En los festejos centrales con el jefe de estado y de partido chino, Jiang Zemin, y el resto de las autoridades chinas, participaron más de 10.000 personas.
Decenas de miles de chinos celebraron también en otras zonas sobre la Muralla China. Japón realizó una fastuosa ceremonia realizada Todaiji, donde miles de japoneses soltaron globos amarillos, y un monje tocó 108 campanadas en un templo budista.
Millones de españoles celebraron la llegada del año 2000 comiendo las tradicionales doce uvas, cuando el reloj de la madrileña Puerta del Sol anunció la medianoche con el mismo número de campanadas. El casi centenario ritual de las uvas fue acompañado de un espectáculo de luz y sonido en la plaza de Puerta del Sol, que marca el kilómetro «0» de referencia para las comunicaciones por vía terrestre en España. Los espectáculos de fuegos artificiales y los conciertos se prolongaron durante toda la noche en Madrid, donde las festejos pueden considerarse sobrios en comparación con otras capitales europeas. (EFE/Télam/DyN/DPA)
Las principales ciudades del país recibieron el año 2000 con una catarata de festejos que incluyeron fuegos de artificio y distintos actos y bailes, que se multiplicaron en Ushuaia, donde un espectáculo de tango en vivo y la presencia del presidente Fernando de la Rúa concentraron la atención del histórico acontecimiento.
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