“Primero hagamos y después discutamos”

Reclamo de Lorenzetti a la dirigencia política.

Por Redacción

DyN

BUENOS AIRES.- El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, cuestionó ayer que “los dirigentes se pelean” mientras que “los grandes problemas no se solucionan”.

“Primero está servir al pueblo al cual nos debemos. Primero hagamos y después discutamos nuestros problemas”, aseguró el titular de la Corte durante el acto de apertura formal del año judicial.

Lorenzetti consideró que como sociedad “necesitamos maduración política y hablar de políticas de Estado que solucionen los problemas que aquejan a la gente común que todos los días va a trabajar”.

Instó a “evitar que los discursos coyunturales sustituyan a las soluciones” y consideró que los problemas importantes del país “no se solucionan, se trasladan; hay que hacer cambios profundos y estructurales”.

Por otra parte, en una clara referencia a las 51 víctimas que fallecieron en el choque del tren en la Estación de Once, señaló que hay tragedias “que podrían evitarse”.

“Quien ha sufrido una tragedia necesita una respuesta rápida y mucho más oportuna en el tiempo”, reclamó Lorenzetti en el acto en el que estuvo acompañado por el resto de los jueces de la Corte Suprema y del que participó también el ministro de Justicia, Julio Alak.

En otra referencia a la tragedia de Once, recordó que “la Constitución obliga a los prestadores de servicios públicos a dar un trato digno a los consumidores y desempeñar conductas para el cuidado de la vida y salud de los habitantes”.

“Ricos o pobres, todos tienen derechos a la seguridad”, puntualizó.

El juez se refirió también al conflicto por el subte, al señalar que no todo conflicto político “debe terminar en la Justicia” y reclamó “disminuir la litigiosidad”.

El titular del máximo tribunal ratificó los juicios por delitos de lesa humanidad al señalar que “no se puede perseguir desde el Estado a quien piensa diferente”.

Lorenzetti alentó a los jueces a “leer la Constitución con la voz del pueblo”, señaló que ello “no es populismo” y consideró que “cada generación hace una relectura de su Constitución conforme a sus problemas, su tiempo y sus circunstancias”.

“Para que nuestra Justicia en general deje de ser lo que era hace muchos años hay que estar más cerca de la gente e interpretar conforme se avanza y no quedarse en el pasado”, arengó.

Explicó que “nuestra gente no pide grandes cosas, pide que la Justicia sea rápida, que seamos imparciales, que las sentencias sean en un tiempo razonable” y convocó a que “hagamos este esfuerzo porque vale la pena”.

Hizo un llamado a construir una Justicia “más cerca a intereses de los ciudadanos, que no se demore por causas injustificadas que juzgue a quien tiene enfrente con imparcialidad cualquiera sea el poder económico, político o de otra naturaleza”.

Defendió lo que llamó “la idea de un gobierno abierto” que, dijo, lleva adelante la Corte en el Poder Judicial y explicó que “la concentración de decisiones no puede ser un modo de actuar en nuestras instituciones”.

“Tenemos que escuchar a todos, es mejor la inteligencia colectiva que la individual”, remató.

El titular de la Corte Suprema de Justicia abrió formalmente ayer el año judicial con un discurso que incluyó varios ejes.


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