Profesionales que aman su trabajo



Pasar por un tratamiento de radioterapia es agotador, no solo física sino también mentalmente. Tener que ir cada día a lo mismo, los tatuajes, el prepararte cada noche previa, comenzar cada mañana en la clínica, los trámites en la obra social… Los rituales con todas las aplicaciones de crema, el daño que sufre tu piel, los cuidados, el sentir que la cura no se alcanza, creer que estás cerca de terminar y que surja algo nuevo, exponer tu cuerpo a personas que no conocés… Lidiar en simultáneo con mil cosas que te pasan por la cabeza, mantenerte positiva y fuerte y sentir un hartazgo tal que no te deja pensar en otra cosa que en terminar todo ese proceso es realmente apabullante y te consume las energías. La aplicación de rayos la hice en el Centro Oncológico Integral (COI) y la tremenda onda que le pusieron los cuatro técnicos que me atendían en cada sesión diaria fue fundamental para que me sintiera cómoda y acompañada en todo esto.

Por eso, agradezco a Carina Rioseco, Muriel Pincheira, Carlos Lagos y Cristian Morales porque me trataron de maravilla y lograron que cada aplicación fuera más llevadera. El mundo necesita gente que ame su trabajo, y siento que estos jóvenes profesionales aman el suyo, y más si hablamos del trato con pacientes oncológicos o que están pasando por una situación difícil. Ellos fueron de mucha ayuda para esta (ahora ex) paciente oncológica y sé que también lo fueron para muchos otros con los que compartí la sala de espera cada mañana.

Carolina Magnalardo

DNI 29.795.609

“El mundo necesita gente como los profesionales del COI, más si hablamos del trato con pacientes oncológicos o que pasan por una situación difícil”

Carolina Magnalardo

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“El mundo necesita gente como los profesionales del COI, más si hablamos del trato con pacientes oncológicos o que pasan por una situación difícil”

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