“Qué ganas de gritar ¡basta!”
Qué ganas de gritar ¡basta! Basta, muchachos, basta. ¡Qué dirigencia! ¡Qué pequeñez y mezquindad de la dirigencia política! Parecen haberse olvidado –o nunca lo supieron– de que la política es parte de la moral o de la sociedad moral, que se basa en lo que debe ser o hacerse, siempre en beneficio de la sociedad que se representa y en aras del bien común. Los que no se olvidaron, prefieren llevarlo al relativismo moral, que se justifica diciendo que los tiempos cambian, que nada es igual, que uno no sabe, que ellos son los que conocen el camino y la verdad. Pero en realidad se olvidan fácilmente de la moral, de esa moral que se fundamenta en actos voluntarios… por lo tanto, las acciones morales son voluntarias. Y el no llevarlas a cabo también. Llevan todas las acciones, conductas, principios o valores a un plano relativo. Llevan las inconductas y la ilegalidad a un plano casi de comportamiento normal. Y así buscan introducir una nueva moral que no es moral. La sociedad está harta, cansada, de esta dirigencia, de esta forma de conducta, de comportamientos sin principios ni valores, orientados sólo por intereses personales o egoísmos miserables que los llevan a saltar de conveniencia en conveniencia y de partido en partido. Vengo de una familia radical donde la democracia, la responsabilidad y la honestidad eran siempre defendidas en nuestra mesa. El diálogo, el disenso y el respeto habitaban en nuestras reuniones, principios, valores y conductas que siempre se privilegiarán y que se rescatarán de esos dirigentes radicales que distinguían y jerarquizaban el partido y la política argentina. Sres. políticos, no soy inocente ni pienso que los dirigentes de antes no tenían conflictos de intereses personales o partidarios, pero supieron dejar de lado o subsanar las disputas con responsabilidad cívica y honestidad personal. Dejemos de privilegiar los intereses personales, fijémonos en los que sufren estas consecuencias y los depositarios finales de los egoísmos lesivos. Basta de una vez de falsedades y conveniencias. Intentemos forjar una política para el bien común social, con políticos sensibles, honestos, responsables y misericordiosos con todos los que lo necesitan. Rubén Adolfo Mombrú, DNI 13.821.932 Cipolletti
Rubén Adolfo Mombrú, DNI 13.821.932 Cipolletti