“Que la población esté alerta”
Durante la apertura del Cluster Shale 2013, que se llevó a cabo en el espacio Duam, el gobernador Jorge Sapag llamó a los habitantes de la provincia a “escuchar la voz de los que estamos a favor del progreso, de la paz y de la libertad, y no sólo escuchar a quienes ponen palos en la rueda y se regocijan ante el fracaso de la provincia”. Es increíble que el gobernador pretenda contaminar nuestra agua, en nombre de la paz y la libertad, como si el falso progreso que nos presenta sea garante del derecho natural del que gozamos las personas. Todo lo contrario, lo único que nos garantizan la fractura hidráulica y los no convencionales es la continuidad del saqueo, la contaminación y la muerte. El gobernador, que simula ser un hombre de diálogo, parece olvidar los múltiples llamados de atención que venimos realizando desde los sectores ambientalistas, políticos y sociales de nuestra comunidad, los cuales no sólo no ha escuchado sino que también ha obstaculizado mediante el poder que tienen él y sus socios, las corporaciones. Gracias al trabajo que están generando los movimientos anti fractura hidráulica, alrededor del mundo hoy podemos conocer más sobre este tipo de actividad, que consiste en la inyección a presión de una mezcla de agua, arena y químicos a 2.500 metros de profundidad. El fracturamiento en sí es como un pequeño terremoto: la elevada presión destruye la roca y libera el gas. Para fracturar se utiliza un fluido de fracturación, una mezcla de 596 químicos pasando desde los impronunciables hasta los más conocidos; la mezcla está llena de anticorrosivos, gelificantes, aditivos de perforación, biocidas, inhibidores de control de esquisto, coadyuvantes líquidos, viscosificantes, concentrados de gel líquidos. No nos llama la atención la reciente modificación por decreto (422/13) de la ley 1875, que prevé requisitos ambientales, y que con esta modificación garantiza flexibilidad a los estudios de impacto ambiental. Por lo visto es parte de su plan estratégico, como también es parte de su plan desconocer que varios países europeos como Francia y Bulgaria y localidades norteamericanas como Nueva Jersey, Nueva York, Pennsylvania y –recientemente, en el 2012, al convertirse en el primer estado libre de fracking– Vermont han prohibido esta actividad en todo su territorio, y que otros países van en camino a ello, suspendiendo esta actividad hasta que sea analizada en profundidad. Olvida que en el 2010 un estudio de la Agencia Federal de Protección Ambiental de Estados Unidos condenaba a Halliburton y a Schlumberger por contaminar acuíferos y pozos de agua en el estado de Wyoming. Es necesario que la población esté alerta, no podemos permitir que nos sigan vendiendo espejitos de colores. El agua es mucho más importante que todo lo que podamos hacer, ya que sin agua no hay vida. Alejandro Garay, Proyecto Sur Neuquén
Alejandro Garay Proyecto Sur – Neuquén
Durante la apertura del Cluster Shale 2013, que se llevó a cabo en el espacio Duam, el gobernador Jorge Sapag llamó a los habitantes de la provincia a “escuchar la voz de los que estamos a favor del progreso, de la paz y de la libertad, y no sólo escuchar a quienes ponen palos en la rueda y se regocijan ante el fracaso de la provincia”. Es increíble que el gobernador pretenda contaminar nuestra agua, en nombre de la paz y la libertad, como si el falso progreso que nos presenta sea garante del derecho natural del que gozamos las personas. Todo lo contrario, lo único que nos garantizan la fractura hidráulica y los no convencionales es la continuidad del saqueo, la contaminación y la muerte. El gobernador, que simula ser un hombre de diálogo, parece olvidar los múltiples llamados de atención que venimos realizando desde los sectores ambientalistas, políticos y sociales de nuestra comunidad, los cuales no sólo no ha escuchado sino que también ha obstaculizado mediante el poder que tienen él y sus socios, las corporaciones. Gracias al trabajo que están generando los movimientos anti fractura hidráulica, alrededor del mundo hoy podemos conocer más sobre este tipo de actividad, que consiste en la inyección a presión de una mezcla de agua, arena y químicos a 2.500 metros de profundidad. El fracturamiento en sí es como un pequeño terremoto: la elevada presión destruye la roca y libera el gas. Para fracturar se utiliza un fluido de fracturación, una mezcla de 596 químicos pasando desde los impronunciables hasta los más conocidos; la mezcla está llena de anticorrosivos, gelificantes, aditivos de perforación, biocidas, inhibidores de control de esquisto, coadyuvantes líquidos, viscosificantes, concentrados de gel líquidos. No nos llama la atención la reciente modificación por decreto (422/13) de la ley 1875, que prevé requisitos ambientales, y que con esta modificación garantiza flexibilidad a los estudios de impacto ambiental. Por lo visto es parte de su plan estratégico, como también es parte de su plan desconocer que varios países europeos como Francia y Bulgaria y localidades norteamericanas como Nueva Jersey, Nueva York, Pennsylvania y –recientemente, en el 2012, al convertirse en el primer estado libre de fracking– Vermont han prohibido esta actividad en todo su territorio, y que otros países van en camino a ello, suspendiendo esta actividad hasta que sea analizada en profundidad. Olvida que en el 2010 un estudio de la Agencia Federal de Protección Ambiental de Estados Unidos condenaba a Halliburton y a Schlumberger por contaminar acuíferos y pozos de agua en el estado de Wyoming. Es necesario que la población esté alerta, no podemos permitir que nos sigan vendiendo espejitos de colores. El agua es mucho más importante que todo lo que podamos hacer, ya que sin agua no hay vida. Alejandro Garay, Proyecto Sur Neuquén
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