“¿Qué queremos para Bariloche?”



Hace 21 años que esta hermosa ciudad pasó a formar parte de mi nueva vida y la de mi familia, que en mi caso seguramente terminará sepultada entre los pinos. Mi padre me traía a Bariloche desde muy niño, juntábamos frutillas, frambuesas, hongos, y se los llevábamos al señor de una hostería pequeña y económica que luego transformaba los frutos en mermeladas y los hongos en salsas exquisitas. Tal vez esos aromas, gestos y paisaje nunca se borraron de mi mente. Fue la motivación que me impulsó. Y cuando pude, tomé la decisión… y aquí estoy, y estaré hasta el final de mis días. He tratado de entender estos 21 años a los “ni”, a los de afuera que van y vienen; y a los que, como nosotros, han venido para quedarse pese a todos los inconvenientes vividos; porque los que nos quedamos en Bariloche, con nevadas como la del 95, el hantavirus, el menemismo y su 1 a 1 que nos hacía casi inalcanzables como destino, los incendios y María Julia diciendo que nos gustaba ver pasar el avión hidrante, con el volcán y los gobernadores que no venían porque no tenían paraguas para parar la ceniza, con intendentes cuya afición por la natación los llevaba a un nada haremos… nada… haremos; con todo esto y mucho más, nos quedamos porque es evidente que queremos estar aquí, de otra manera no se entiende. Entonces estamos aquí porque queremos y sentimos este lugar como propio; y, más allá de las dificultades y nuestras diferencias, queremos seguir estando. Ahora se acercan nuevas elecciones. Esta vez se presentan gobernadores, legisladores, intendentes, concejales y hasta presidentes. Todo en pocos meses. Y, más allá de quien salga elegido, no creo que varíe nuestra opinión acerca de quedarnos a vivir aquí. Y me surge entonces otra pregunta: ¿qué queremos para Bariloche? Todos podemos responder: “Lo mejor. Que le vaya bien a la ciudad, y me va ir bien a mí y a mi familia”. Casi verdades de Perogrullo, pero ¿cómo se consiguen esos objetivos? Porque, a decir verdad, al menos desde mi visión, lo único que he visto crecer estos 21 años es la pobreza y la marginalidad, y a unos pocos empresarios. Es que si tomamos a la política como el lugar desde donde realmente se pueden cambiar las situaciones sociales y económicas –yo al menos creo en eso, otra cosa diferente es creer en regímenes no democráticos–, nos queda entonces vincular nuestra simpatía política y apoyar a esos dirigentes. Y allí me surge otra pregunta: durante estos últimos 21 años, ¿qué dirigente del partido que fuere ha sobresalido en la Intendencia, y dejado un resultado de gestión que nos conforme a todos? Si esto hay que medirlo por lo que se ve, mayor pobreza y marginalidad, entonces ninguno ha podido combatir estos temas. Y no hago cargos, simplemente me remito a la realidad, y lo que se ve. ¿Qué nos queda? Yo, radical, ya voté por los radicales y… Yo, peronista, ya voté por los peronistas y… Yo ya voté por partidos locales y… y seguimos igual o peor. Tal vez sea hora de pensar en votar personas y no estructuras, vecinos con currículum, con hechos que nos puedan mostrar y demostrar, con pasados de los cuales no se arrepientan, con presentes de los que no tengan que andar dando explicaciones. Tal vez sea hora de pensar en nuestra ciudad y dejar al menos por una vez de lado nuestras camisetas políticas, y ponernos todos la camiseta de Bariloche. Al fin de cuentas seríamos coherentes con la motivación que nos hace querer vivir aquí, y entonces podríamos decir ¡Yo soy Bariloche! Jorge L. Fernández Avello DNI 11.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI 11.862.056 Bariloche


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