¿Quién tiene a mis hijos?

El thriller psicológico protagonizado por Ricardo Darín promete gran tensión.



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séptimo

Como cada día, Marcelo pasa a buscar a sus hijos por el departamento de su exesposa (la española Belén Rueda, a quien aquí se la vio en “El orfanato”) y juegan “a ver quién llega antes” a la planta baja. Ellos siempre van por las escaleras y él, en el ascensor. Pero ese día Marcelo llega primero al piso de abajo y los niños no están. Se han esfumado en algún punto entre el séptimo piso y la planta baja. Una llamada telefónica fuerza a Marcelo a asumir la fragilidad de su mundo y decidir hasta dónde está dispuesto a llegar para recuperar lo que más quiere. Así comienza “Séptimo”, thriller del vasco Patxi Amezcua. Ricardo Darín, que aquí es Marcelo, es un padre literalmente al borde de un ataque de nervios. En las decisivas horas en las que transcurre el filme, Marcelo, que es abogado, debería estar en una audiencia decisiva por un caso de corrupción. Por eso la película se planta al principio sobre la posibilidad de que Sebastián esté siendo manipulado con el secuestro de sus hijos. Pero como la película es pura adrenalina, no hay que adelantar nada de esta trama. Logrando combinar sutilmente la ficción y la realidad, la trama se irá armando como un rompecabezas donde la tensión y la sorpresa juegan papeles muy importantes y agudas observaciones psicológicas podrán desencadenar lo impensado porque, como decía el maestro del suspenso Alfred Hitchcock, nada es lo que parece. El segundo largometraje de Amezcua, que transcurre en Buenos Aires y hace un singular foco en la capital argentina, suma en su reparto otros aportes argentinos como el de los actores Osvaldo Santoro, Jorge D’Elía y Luis Ziembrowski. “Comprimido dentro de un edificio, cada puerta que se abre es un mundo distinto, las señoras con las que te cruzás en el ascensor y en el pasillo parecen ser una cosa y luego son otra y eso aporta, confunde o aclara, en algunos aspectos, la trama”, explicó Darín en una entrevista previa al estreno. En busca de aportarle datos a la historia, Rueda consignó que “lo que ocurre en este caso, en el que se supone que hay una comunidad de vecinos donde algo se tienen que conocer, es que, por el contrario, te encontrás completamente solo. Eso –subrayó– se da mucho en las ciudades grandes, donde la gente tiene muy poco tiempo e incluso se comunica poco, en contraste con lo que ocurre en los pueblitos, donde hay más comunicación”. Respecto de trabajar con un nuevo director, como en este caso Amezcua, Darín sostuvo que “es un riesgo, pero no se puede hacer nada artístico sin correr riesgos. Es un riesgo que te puede salir bien o mal pero a mí, en la mayor parte de los casos, me ha salido bien”.


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