Radicalismo opositor empuja del partido a aliados del gobierno

El partido desarrolla la segunda y última jornada de su Convención Nacional. Aún debaten los términos del documento final.



Buenos Aires (AFP).- La Unión Cívica Radical, segunda fuerza electoral del país y al borde de la fractura, definía este sábado un documento que califica de “déspota” al presidente argentino, Néstor Kirchner, y empuja fuera del partido a los aliados del gobernante peronismo. “No hay necesidad siquiera de expulsarlos porque ya se mostraron afuera de lo que postula nuestro partido”, subrayó Roberto Iglesias, titular del Comité Nacional respecto de los llamados “radicales K” que apoyan a Kirchner e integran una Concertación lanzada por el gobierno.

El partido cumplía este sábado la segunda y última jornada de su Convención Nacional, máxima instancia para las decisiones del partido, que debatía en la ciudad de Rosario (310 km al norte) los términos de un documento en el que se califica como “déspota electivo” al presidente, según trascendió. La Convención fue convocada para definir la estrategia electoral con vistas a las presidenciales de 2007 con la esperanza de resucitar el protagonismo del partido que cosechó apenas el 3% de los votos en las presidenciales de 2003 en las que Kirchner llegó al gobierno.

Los radicales que apoyan la Concertación lanzada por Kirchner en mayo pasado decidieron ausentarse de la Convención en la que están en minoría, aunque detentan el peso de estar representados por cinco de los seis gobernadores que tiene el partido sobre un total de 25 distritos. Además cosechan la adhesión de 180 de los 450 alcaldes radicales de todo el territorio nacional. “Esta convención es histórica porque significa un punto de inflexión para nuestro partido y servirá para demostrar que somos una alternativa al poder hegemónico” de Kirchner, dijo Iglesias en Rosario.

Pero la secretaria general de la UCR, Margarita Stolbizer, llamó a “rescatar” a quienes no están aún convencidos de apoyar abiertamente al gobierno. “A quienes están al borde de la cornisa no hay que pegarles un empujón para que se caigan”, dijo Stolbizer, partidaria de pasar a un cuarto intermedio que aquiete las aguas y salve al partido de una nueva escisión. Con ello “demostraríamos a la sociedad que la UCR no sabe qué carajo hacer”, replicó Iglesias dando evidencias respecto a la magnitud de la diferencias.

En el seno de las discusiones se encuentra la eventual proclamación como candidato presidencial de la UCR del ex ministro de Economía de Kirchner, Roberto Lavagna, artífice de la reestructuración de la deuda pública argentina y de la salida de la crisis económica de 2002. Lavagna devino en un crítico del gobierno desde que fue reemplazado en Economía en noviembre de 2005, y omitió hasta el momento lanzar oficialmente su candidatura presidencial. Su postulación es apoyada por el ex presidente Raúl Alfonsín (1983-89), una figura histórica dentro de la UCR, de quien Lavagna también fue funcionario en el ámbito de la secretaría de Industria.

En su discurso ante la Convención la noche del viernes, Alfonsín admitió que el partido afronta “desgajamientos” y acusó a los disidentes de tener “ansias de poder”. “Estamos frente a estos dirigentes (cercanos al kirchnerismo), que no creo que se vayan por obras. Se van por ansias de poder, porque quieren ganar las elecciones y les parece que para eso hay que acercarse al calor de la Casa Rosada”, dijo.

Desde la ciudad balnearia de Mar del Plata (400 km al sur), el presidente Kirchner llamó este sábado a la UCR a “dejar las ambigüedades de lado y seguir discutiendo desde una visión no sectaria”. “Estar uno de un lado y otro de otro a la Argentina no le sirve” dijo Kirchner a la prensa tras una reunión con el alcalde de Mar del Plata, Daniel Katz, uno de los alcaldes radicales que adhieren a la Concertación.


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