Ratifican el incidente de Sandoval con la psicóloga
Declararon quienes trabajaron con Carmen Marcovecchio en el hogar de Neuquén, donde estuvo alojado David Sandoval en su adolescencia. El conflicto entre ambos era conocido.
CIPOLLETTI (AC) – La Justicia ya lo sabe: David Sandoval, uno de los dos detenidos por la masacre del laboratorio, fue tratado por una de las víctimas, la psicóloga Carmen Marcovecchio, en un hogar de menores de Neuquén y tuvo con ella un incidente que se prolongó en el tiempo.
Lo sabe el juez porque le tomó declaración a quienes trabajaron a finales de la década del 80 y principios del 90 junto a Marcovecchio.
Fuentes ligadas a la investigación contaron que uno de ellos es Miguel Arecha, que fue director del hogar de menores Santa Genoveva hasta 1992.
La psicóloga, de 39 años, fue asesinada el 23 de mayo pasado junto a su paciente Alejandra Carbajales (37) y la bioquímica Mónica García (30).
El crimen se cometió en un laboratorio de análisis clínicos del centro de Cipolletti donde atendían las dos profesionales. Una cuarta víctima, Ketty de Bilbao (71), sobrevivió al ataque.
Está claro que Marcovecchio trabajó en el hogar de menores Santa Genoveva de la ciudad de Neuquén. Algunos de los que la conocieron afirman que ello fue hasta 1989, pero otros sostienen que su labor allí se extendió hasta 1992.
Antes de la despenalización de los menores en Neuquén, este instituto albergaba a chicos de entre 14 y 16 años en conflicto con la ley, aunque se dice que excepcionalmente hubo jóvenes de más de 18 años. Fue el caso de David Sandoval, que nació en 1973.
Sandoval estaba internado en ese hogar por robos reiterados y, según los testimonios de compañeras de Marcovecchio de ese entonces, sus problemas con la psicóloga asesinada el jueves 23 de mayo eran conocidos.
Arecha le contó a «Río Negro» tres días después del brutal crimen que Sandoval, al que luego reconoció por las fotos publicadas en el diario, denunció en cierta ocasión haber sido violado en el hogar y que los médicos hallaron que no era la primera vez.
Por ello se sospecha que el incidente podría haber estado dado en un conflicto relacionado con la sexualidad de ese adolescente que era David Sandoval.
El hogar había sido una comisaría y estaba ubicado en la calle Islas Malvinas. En sus inicios mantuvo los calabozos, aunque más tarde se le retiraron los barrotes.
Diez años después, el lugar volvió a ser una comisaría.
Quienes trabajaron en ese instituto recuerdan que en realidad Sandoval entró y salió varias veces del hogar, y que en esa misma época estuvo alojado allí Julio Aquines, el sujeto que en noviembre de 1998 mató a puñaladas a tres chicos a orillas del río Limay, en Neuquén.
Las fuentes judiciales informaron que el testimonio de Arecha fue incorporado hace una semana a la causa, que tiene 1.400 fojas.
Sandoval fue detenido porque se hallaron dos huellas suyas, una de ella estampada en sangre, en el laboratorio donde se cometió el crimen.
Cuando este diario publicó su nombre, se presentó espontáneamente en la Justicia, reconoció haber estado internado en el hogar de menores, pero sostuvo que no conoció a Marcovecchio.
Para la fiscal Ana Benito, la relación del sospechoso con la víctima está absolutamente demostrada, por más que Sandoval la niegue. Benito no duda de la participación del lavacoches.
Pretendió dar una imagen de «santurrón»
CIPOLLETTI (AC).- En su declaración indagatoria David Sandoval dio 23 veces horarios fijos y 9 veces hizo referencia a su práctica religiosa «para tratar de dar una imagen de «santurrón» ante el Tribunal», consideró la querella.
En las seis fojas de su declaración, en 5 oportunidades utilizó la palabra «iglesia», 3 «orar» y 1 «pastor».
Sandoval empezó su relato diciendo que el 23 de mayo, día del crimen, se levantó, se arrodilló y oró.
«Metió el tema de la iglesia evangélica sin que le preguntaran», dijo el abogado José Ignacio Gerez, quien considera que la indagatoria del imputado como autor de la masacre del laboratorio fue «totalmente armada».
A Gerez le llamó la atención la precisión horaria que brindó el detenido. «Una persona común no puede acordarse con tanto detalle qué hizo hace dos meses y medio», sostuvo.
En 23 oportunidades Sandoval dio horarios fijos al contar qué hizo desde el jueves 23 hasta el domingo 26 de mayo. Sin embargo no supo responder qué hizo el martes 21 y el miércoles 22.
Tampoco pudo explicar con claridad por qué tenía guardados los recortes de «Río Negro» del 24 de mayo, cuando todavía su nombre no se había publicado. «Respondió con una evasiva», se informó. Con los otros recortes (del 27 en adelante cuando su nombre ya circulaba) dijo que «los quería guardar de recuerdo».
«Es más que tenebroso y morboso», consideró Gerez.
En estos días, por otra parte, el juez Juan Torres tratará de dilucidar con algunos testimonios si existió o el hombre de barba y pelo largo del identikit. Volverá a tomarle declaración testimonial a algunas de las personas que vieron caer de la bicicleta al sujeto que llevaba la botella con el ácido acético.
CIPOLLETTI (AC) - La Justicia ya lo sabe: David Sandoval, uno de los dos detenidos por la masacre del laboratorio, fue tratado por una de las víctimas, la psicóloga Carmen Marcovecchio, en un hogar de menores de Neuquén y tuvo con ella un incidente que se prolongó en el tiempo.
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