Rebeldes intentan matar al dictador de Yemen
Atacaron con obuses el palacio presidencial.
AP
Al menos siete personas murieron y otras varias resultaron heridas en el ataque.
SANÁ (AFP).- El presidente yemení Alí Abdalá Saleh, herido ayer en un bombardeo al palacio presidencial en Saná, aseguró que se encuentra bien, después de varias horas de incertidumbre sobre su estado de salud. “Estoy bien, estoy en buena salud”, afirmó el jefe de Estado en su mensaje de audio difundido por la televisión estatal y precisó que el bombardeo de la mezquita del palacio presidencial había dejado siete muertos. Según un responsable del partido gubernamental, Saleh resultó “herido levemente en la cabeza” en el bombardeo del palacio presidencial. El presidente acusó a los “hijos de Al Ahmar”, en referencia al jeque Sadek al Ahmar y sus seguidores, y llamó a “las fuerzas armadas a limpiar las instituciones del Estado”. Desmintió así informaciones previas sobre a muerte del presidente . La Casa Blanca condenó firmemente “los actos de violencia sin sentido en Yemen, incluido el ataque contra el palacio presidencial en Saná”, según un comunicado. Francia y Reino Unido volvieron a reclamar la marcha del poder de Saleh y pidieron a sus ciudadanos que dejen ese país. La Unión Europea activó un mecanismo con el objetivo de ayudar y coordinar la evacuación de todos los ciudadanos europeos residentes en Yemen y que quieran abandonar el país, informó la jefa de la diplomacia europea Catherine Ashton. En el ataque contra el palacio presidencial, además de Saleh, también resultaron heridos varios altos responsables yemeníes como el primer ministro, Alí Mohamed Mujawar, los presidentes de la Cámara de Diputados, Yahia al Rai, y del Consejo Consultivo, Abdel Aziz Abdel Ghani, y el consejero de prensa del presidente, Abdo Burji. Como respuesta, las tropas leales a Saleh bombardearon la residencia del jeque Hamid al Ahmar, hermano del jefe tribal de los Hashed, Sadek, cuyos seguidores se enfrentan violentamente contra el ejército desde hace 10 días, después de que su jefe se uniese al movimiento de contestación del régimen yemení. Anoche, la capital yemení ofrecía una imagen fantasmagórica, inmersa en la oscuridad por un corte de la corriente y con un importante despliegue de las fuerzas de seguridad. La rebelión popular contra el régimen de Saleh, en el poder desde hace 33 años, se inició en enero y se mantuvo pacífica hasta el 23 de mayo, el día siguiente a que el presidente se negara a firmar un acuerdo de salida de la crisis. Desde entonces se celebran sangrientos combates en Saná entre ambos bandos.
AP
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