Ricardo “Chiqui” Pereyra vuelve al pago

Sostiene que éste no es un buen momento para el tango.

Redacción

Por Redacción

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Vuelve el tango en la voz de Chiqui Pereyra, acompañado por un cuarteto de músicos de la región dirigido por el maestro Humberto Taglialegna.

Las citas son mañana, a las 22:30 en Nuevo Café Domínguez, Olascoaga 309 piso 1, de Neuquén, y el sábado a la misma hora en la Milonga de Gala en el Centro Municipal de Arte, Tucumán 1141, de Roca.

Músico de raíces roquenses, regresa a los escenarios de la región tras muchos años de trabajar en Buenos Aires y el exterior. Su presencia elegante, su imponente voz hacen de Chiqui un artista reconocido y bien recibido.

Ricardo nació el 26 de junio de 1951 en Roca y comenzó su carrera artística cantando folclore e integrando conjuntos vocales en su ciudad natal. En el 78 se realizó una selección de nuevas voces que se convirtió en su pasaporte para presentarse en televisión. Llegó a Buenos Aires a los veintisiete años como concursante de “Grandes Valores del Tango” y fue tal la repercusión que los directivos de Canal 9 lo retiraron de la competencia y le otorgaron rango profesional, integrándolo al elenco del programa.

“Hay dos miradas sobre el tango hoy, la del cantor que por una cuestión de idioma es el menos requerido para los extranjeros que visitan Buenos Aires. Y el baile, lo que ellos más admiran; luego estarían los músicos. Pero es cierto también que la euforia ha cambiado. Principalmente porque mucha gente trabaja por valores muy bajos o gratis, casi toda joven y algunos mayores que cantaban por el solo hecho del viaje. Después ha ido perdiendo lo profesional en sí. El argentino, en general, no reconoce el tango. Se sufre mucho más por la ausencia o indiferencia total de los gobiernos provinciales y el nacional que tiene un canal vacío de tango. Es difícil decir que el tango está viviendo un buen momento. Me sorprende cuando me comentan algo así, creo que es más un deseo, y para otros una imagen distorsionada de la realidad”, asegura a “Río Negro.”

–La existencia de espacios de tango danza para turista, con entradas a precios internacionales, o la convocatoria del Mundial de Tango, dan la sensación de que la plaza se está recuperando.

–Si bien hay una muy buena cantidad de grupos nuevos en todas las disciplinas, al no mostrarse, produce un desgaste que los lleva a dispersarse hacia otros géneros. Es una pena que los perdamos porque lo que busca el artista es ser reconocido y al no contar con el mayor difusor que es la televisión, se origina un vacío que lleva al cansancio. Están otros que trabajan atados a una casa, que dependemos de las buenas relaciones del gobierno con otros países, de que los precios no sean muy elevados, esperando la altura de las temporadas para que el público extranjero llegue aquí. Desde hace cinco meses es muy duro trabajar.

–Llega ahora el momento de la vuelta al terruño…

–Sí y se confunden muchas cosas… Están la emoción, el barrio, el escenario que voy a pisar. Antiguamente fue una concesionaria de autos donde trabajé como cadete, limpiaba tornillos, y ahora es un lugar de arte, lo que me parece maravilloso. El público que estará enfrente conoce mi vida y yo un poco la de ellos. Es hermoso volver a cantar en Roca y Neuquén, la emoción es distinta. Muchas veces me consultan por qué no voy con más continuidad y es porque no me llaman… Me voy a encontrar también con otra generación, voy a cantar acompañado por músicos muy jóvenes que tal vez me conozcan por sus padres, pero es buena la fusión, me atrae. Se trata de seguir sembrando…

Eduardo Rouillet

eduardorouillet@gmail.com

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