Bebederos antiheladas hechos con heladeras recicladas: una solución simple para el invierno patagónico
El congelamiento de los bebederos para animales en el campo en invierno es una problemática común que genera muchos trastornos en la Patagonia, pero el INTA Bariloche ideó una solución de bajo costo a partir de materiales reciclables muy fácil de implementar y eficiente a la hora de evaluar resultados.
En los campos de la Patagonia, el agua para el ganado es un recurso tan vital como vulnerable. Durante el invierno, el congelamiento de aguadas y bebederos se transforma en un problema cotidiano que obliga a los productores a romper hielo a diario o enfrentar la falta de agua para los animales. Frente a este escenario, un equipo del INTA Bariloche desarrolló una alternativa innovadora, económica y sustentable: bebederos anti-helada construidos a partir de heladeras en desuso.
La propuesta se basa en reutilizar la excelente capacidad de aislación térmica de las heladeras para evitar que el agua se congele en invierno y, a la vez, se caliente en exceso durante el verano. Se trata de una solución de bajo costo, fácil de implementar y pensada especialmente para las duras condiciones climáticas de los campos patagónicos.
Un problema que se agrava con el cambio climático
La escasez de agua es una de las principales problemáticas ambientales de la región norpatagónica. A la variabilidad natural del clima se suma el impacto del cambio climático, que proyecta una disminución de las precipitaciones y un aumento de las temperaturas, junto con eventos extremos como grandes nevadas, vientos intensos o sequías prolongadas.

Si bien la falta de agua suele asociarse al verano, el invierno también presenta dificultades: muchas aguadas se congelan y los bebederos instalados a campo quedan inutilizables. Mantenerlos operativos implica más trabajo y, en algunos casos, resulta directamente imposible si las temperaturas bajo cero se sostienen durante varios días.
Frente a esta realidad, desde el INTA Bariloche comenzaron a explorar alternativas tecnológicas que permitieran asegurar el acceso al agua durante todo el año. Si bien se evaluaron opciones más complejas -como resistencias eléctricas, paneles solares o sistemas mecánicos-, el objetivo inicial fue encontrar una solución sencilla, económica y accesible para productores y productoras de la región.
De una heladera vieja a un bebedero eficiente
Así surgió la idea de reutilizar heladeras fuera de uso. Al colocarlas en posición horizontal, su estructura y aislación térmica permiten mantener estable la temperatura del agua. Además, la puerta funciona como una tapa aislante que reduce el intercambio térmico con el ambiente. Con el tiempo, el equipo fue mejorando el diseño hasta llegar a dos modelos funcionales.

El Modelo 1.0 es un bebedero anti-helada con apertura manual. Para su construcción se retiraron el compresor, el condensador, los estantes y el congelador. El interior se impermeabilizó con una membrana de polietileno y se reforzó la base con cartón y lana para aislar del suelo. Durante el día, el productor abre la tapa para que los animales beban, y por la noche la mantiene cerrada, evitando el congelamiento del agua. Por su funcionamiento manual, está pensado para instalaciones cercanas a la vivienda.
El Modelo 2.0 incorpora mejoras clave: recarga automática mediante un flotante -similar al de los inodoros domiciliarios- y acceso directo para los animales a través de una tapa flotante de goma y telgopor. El ingreso del agua se realiza por debajo de la heladera, lo que evita que las cañerías se congelen. Para beber, los animales empujan la tapa con el hocico, accediendo al agua sin perder aislación térmica. Este modelo está diseñado para ser usado en lugares más alejados, con controles periódicos como cualquier otra aguada.
Resultados alentadores
Las pruebas realizadas entre julio y noviembre de 2024 mostraron resultados contundentes. Aun con temperaturas ambientales de hasta –7 °C, el agua dentro del bebedero anti-helada se mantuvo líquida, con temperaturas cercanas a los 3 °C. En contraste, los bebederos abiertos copiaron las mínimas del ambiente y se congelaron con facilidad.

Además, durante días calurosos se observó otro beneficio: mientras el agua de los bebederos comunes llegó a calentarse hasta 32 °C bajo el sol, el bebedero anti-helada mantuvo temperaturas más estables y frescas, algo fundamental para el bienestar animal.
En cuanto al comportamiento, las pruebas con chivas Angora mostraron una rápida adaptación: la mayoría aprendió a usar el sistema el primer día. Si bien se destaca la necesidad de evaluar su uso en ovinos, los resultados iniciales son prometedores.
Una innovación simple con gran impacto
La reutilización de heladeras para construir bebederos anti-helada es una muestra de cómo la creatividad y el conocimiento técnico pueden dar respuestas concretas a problemas históricos del campo patagónico. Se trata de una tecnología apropiada, de bajo costo y fácil construcción, que promueve la sustentabilidad y el acceso equitativo a soluciones productivas.
Actualmente, los prototipos continúan en etapa de prueba en el Campo Anexo del INTA en Pilcaniyeu. A futuro, el equipo espera seguir ajustando el diseño y compartir los avances con productores y productoras de toda la región.
En un contexto de cambio climático y creciente presión sobre los recursos naturales, propuestas como esta demuestran que muchas veces las soluciones más efectivas están al alcance de la mano… o en una vieja heladera olvidada en el galpón.
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En los campos de la Patagonia, el agua para el ganado es un recurso tan vital como vulnerable. Durante el invierno, el congelamiento de aguadas y bebederos se transforma en un problema cotidiano que obliga a los productores a romper hielo a diario o enfrentar la falta de agua para los animales. Frente a este escenario, un equipo del INTA Bariloche desarrolló una alternativa innovadora, económica y sustentable: bebederos anti-helada construidos a partir de heladeras en desuso.
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