Cómo es el proyecto que busca potenciar la producción ovina de la raza Hampshire Down en la Patagonia
Cinco cabañas se unieron para proporcionar semen y embriones congelados de la raza ovina Hampshire Down. El grupo estuvo presente en la 83° Expo Rural de Neuquén donde dieron a conocer detalles de su proyecto y características de esta raza carnicera por excelencia que ya lleva más de 40 años al sur del río Colorado.
En un escenario donde la mejora genética se vuelve una herramienta clave para ganar eficiencia productiva, un grupo de criadores decidió dar un paso estratégico para la ganadería ovina patagónica.
Así nació Hampshire Patagonia, una alianza de cabañas amigas que se unieron con un objetivo claro: poner a disposición semen y embriones congelados de la raza Hampshire Down para productores ubicados al sur de la barrera sanitaria, donde el ingreso de animales en pie sigue restringido.
“Somos un conjunto de amigos, criadores de toda la vida, que tomamos la decisión de agruparnos para que en Patagonia haya disponibilidad de material genético congelado”, explica Pablo Hernández, uno de los referentes del proyecto. “La idea es ofrecer tanto semen como embriones de alta calidad, algo que hoy es muy difícil de conseguir de este lado de la barrera”.
Quiénes conforman Hampshire Patagonia
Los integrantes de Genética Hampshire Patagonia son: Cabaña Don Manuel, de Fernando Saenz Valiente; Cabaña María Francisca, de Dolores Brandi; Cabaña La Gauchita, de Brandi Hermanos, Cabaña El Principio, de Pablo Hernández y Cabaña Doble B, de Ricardo Brunt y Valeria Brandi.

La iniciativa surgió formalmente en 2024, aunque detrás hay décadas de experiencia en el trabajo con esta raza ovina. Cada uno de los integrantes mantiene su propia cabaña, principalmente en la provincia de Buenos Aires y en Patagonia (Esquel), pero decidieron unificarse bajo una misma marca para facilitar el acceso a genética superior.
“Criadores somos desde siempre, pero esta unión es nueva, este es nuestro primer lanzamiento al público”, señalaron a Río Negro Rural, en el marco de la 83° Exposición Rural de Neuquén celebrada hace algunos días atrás en Junín de los Andes.
“La idea es ofrecer tanto semen como embriones de alta calidad, algo que hoy es muy difícil de conseguir de este lado de la barrera”.
Pablo Hernández, de Hampshire Patagonia.
La raza Hampshire Down, una de las más antiguas de la Argentina en producción de carne ovina, tiene una fuerte presencia histórica en la zona núcleo -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe-, aunque también se encuentra ampliamente distribuida en todo el país.
“No hay problemas de adaptabilidad. Hace más de 40 años que hay Hampshire Down en Patagonia y se adaptaron perfectamente a la veranada y la invernada, sin suplementación”, destacan desde el grupo Hampshire Patagonia.

Uno de los puntos centrales del proyecto es responder a una limitación histórica: la imposibilidad de incorporar nueva sangre genética por la barrera sanitaria. “Durante décadas no pudieron ingresar animales en pie y eso frenó el progreso genético en el sur. Con semen y embriones esa barrera se puede sortear”, explican. El material se produce en Buenos Aires y luego se distribuye en la región patagónica, garantizando trazabilidad y calidad.
La propuesta apunta tanto a productores que buscan trabajar con raza pura como a aquellos interesados en cruzamientos terminales. “El primer cruzamiento genera vigor híbrido. Si tenés una majada Merino y cruzás con Hampshire obtenés corderos más pesados en menos tiempo, sin resignar rusticidad”, detallan los criadores. En ese sentido, remarcan que el impacto productivo es inmediato: mayor ganancia de kilos, menor tiempo a faena y mejor rentabilidad.
Bondades de la raza Hampshire Down
Básicamente, al utilizar la raza Hampshire Down en cruzamientos terminales se podrá obtener:
• Corderos de mayor peso al destete.
• Incremento significativo en el peso final de los corderos
• Mayor ingreso por animal.
• Corderos de rápida terminación, listos para faena en menos tiempo, una condición clave en el negocio ganadero.
Los ensayos realizados en Patagonia avalan estos resultados. “En pruebas sin ningún tipo de suplemento, corderos de tres meses promediaron 30 a 35 kilos en pie, con un gancho de alrededor de 14 kilos”, indicaron desde Hampshire Patagonia. Todo esto bajo condiciones ambientales exigentes y con manejo extensivo, similar al del Merino tradicional.
“En pruebas sin ningún tipo de suplemento, corderos de tres meses promediaron 30 a 35 kilos en pie, con un gancho de alrededor de 14 kilos”.
Dijeron los representantes de Hampshire Patagonia.
Desde el punto de vista genético, Hampshire Patagonia trabaja con animales de pedigree, con registro completo y trazabilidad. “Cada animal tiene tatuaje, se conoce padre y madre. Eso le da previsibilidad al productor, algo que no siempre existe cuando se compra en el campo sin información genética”, explican.
Si bien existe un estándar racial definido, cada cabaña aporta su impronta sin salirse de los parámetros establecidos para la cría de Hampshire.

En los cruzamientos terminales realizados con la raza Hampshire Down, el objetivo no está puesto en la producción de lana, ya que la mayor rentabilidad surge de corderos más pesados, precoces y de rápida terminación, que finalmente terminan compensando lo anterior. En síntesis, el foco de la raza está puesto en la producción de carne de alto rendimiento.
Más allá del foco en la producción de carne, el proyecto también se da en un contexto macroeconómico y comercial favorable. “La Patagonia tiene asignada una cuota ovina de exportación que nunca se llega a cubrir. Para aumentar volumen no se pueden sumar más ovejas fácilmente, entonces la clave es producir más kilos por animal”, analizan desde Hampshire Patagonia
El aporte de la genética
En ese escenario, la genética aparece como una herramienta concreta para mejorar la ecuación productiva en los campos al sur del río Colorado. Hampshire Patagonia no solo busca vender genética, sino también aportar una mirada más comercial y estratégica a la producción ovina. “La idea es ir más allá de las exposiciones y aprovechar el potencial carnicero de la raza, sobre todo en una región donde la carne es un ingreso más estable que la lana”, afirman.
Con el lanzamiento oficial realizado y material genético ya disponible en la región, el proyecto da sus primeros pasos con bases sólidas. “El proyecto en Patagonia recién empieza, pero los resultados ya están comprobados. Ahora se trata de crecer, sumar productores y seguir mejorando la producción ovina del sur”, concluyen.
Buenos resultados de la raza en la 83° Expo Rural de Neuquén
En la 83° Exposición Rural de Neuquén la presencia de la raza ovina Hampshire Down no pasó desapercibida, con ejemplares muy bien terminados que compitieron en pista por ser los mejores. La cabaña Bod Iwan (Gaimán-Chubut), propiedad de Waldo Williams, se llevó el premio Gran Campeón de la Exposición.
Los animales de la cabaña se vendieron a muy buenos precios en el remate con el agregado que esos ejemplares surgieron de la genética proporcionada por El Principio, una de las cabañas integrantes de la sociedad Genética Hampshire Patagonia.
El titular de El Principio se mostró orgulloso del logro alcanzado por Bod Iwan. “Me da una gran satifacción ver los resultados conseguidos porque hace más de 10 años que utiliza genética de nuestra cabaña y los avances logrados están a la vista”, expresó Pablo Hernández.
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En un escenario donde la mejora genética se vuelve una herramienta clave para ganar eficiencia productiva, un grupo de criadores decidió dar un paso estratégico para la ganadería ovina patagónica.
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