Neuquén alcanzó su mayor stock bovino de los últimos 10 años: cómo se explica y cuál es el «techo»

La provincia superó las 232.000 cabezas el año pasado, en un contexto marcado por la sequía y la apertura de la barrera sanitaria para algunos cortes con hueso. Desde el Gobierno resaltaron el dato y pidieron hacer foco en la "eficiencia" antes que en la cantidad.

Por Julián Henríquez

El dato surge de un informe del Senasa. Foto: archivo Florencia Salto.

El dato surge de un informe del Senasa. Foto: archivo Florencia Salto.

A pesar de la emergencia por sequía y de los cambios en las normativas del sector, como la flexibilización de la barrera sanitaria, Neuquén alcanzó el año pasado las 232.000 cabezas de ganado vacuno, la cifra más alta en al menos una década.

El dato se desprende de la última edición del anuario estadístico del Senasa para la Patagonia norte, un informe que repasa y actualiza los índices de las principales actividades productivas de la región.

De acuerdo al organismo nacional, la provincia llegó en 2025 a las 232.877 cabezas y superó en un 6,7% lo que había sucedido el año anterior, en 2024, cuando la cifra fue de 218.304.

En la distinción por categorías, la de terneros fue la que más creció, con un aumento del 32% en la cantidad de existencias. También se destacó el incremento de las terneras, que alcanzó el 22%, y de las vaquillonas, que aumentaron un 3%.

Con estos indicadores, el stock de la provincia marcó su máximo nivel, al menos, desde 2015.

La cifra llama la atención por haberse dado en un contexto de fuerte sequía y de nuevas reglas de juego para el sector, luego de la disposición nacional que habilitó el ingreso de algunos cortes de carne con hueso desde el norte del río Colorado.

Para el Gobierno, el número habla de eficiencia


El secretario de Producción e Industria de Neuquén, Diego García Rambeaud, calificó el incremento del stock como «positivo», en especial por la mejora que se verificó en algunas categorías clave.

Mencionó lo que ocurrió con los terneros y las vaquillonas, uno de los indicadores cuya variación refleja la actualidad de los rodeos en términos de reproducción. “Esto habla de que hay una retención de la categoría reproductiva, eso es bueno”, afirmó.

«Una parte de la explicación viene desde el lado de la eficiencia en la cantidad de terneros logrados», detalló el funcionario, quien, no obstante, aseguró que la cifra también pudo haberse visto afectada por las declaraciones adelantadas de algunos productores.

Sobre la cuestión reproductiva, indicó que la provincia aún tiene margen para crecer, si se considera que el porcentaje de terneros logrados ronda el 50%.

Maíz en Vaca Muerta: este cultivo significa mucho para los Vela, no solo por los altos rindes y porque es parte clave de su sistema ganadero, sino también por la historia. La familia se jacta de que Gilberto es el pionero con el maíz en Añelo.
Campos de maíz en Añelo, uno de los polos forrajeros de la provincia del Neuquén. Foto: Florencia Salto.

El impacto de la sequía y la apertura de la barrera


García Rambeaud destacó el esfuerzo de los productores, además, por la falta de precipitaciones en la zona andina, que se destaca por concentrar el mayor número de establecimientos dedicados a la ganadería extensiva.

Consultado por el impacto en la flexibilización sanitaria, a un año de su puesta en marcha, dijo que en la región la tendencia de destinar a animales para engorde se mantiene: «Hay intención de que el animal gordo se quede en la Patagonia para su terminación».

El titular de la cartera productiva recordó que el Gobierno provincial decidió prorrogar la emergencia agropecuaria por otros seis meses, extendiendo también los beneficios impositivos para los productores declarados en emergencia o desastre agrario.

La medida, que empezará a regir el próximo 1 de julio, es complementada con otras iniciativas, como el pago del Incentivo Ganadero y la venta de animales de refugo, con el objetivo de descargar los campos afectados por la falta de humedad.

La producción de forrajes, clave


Ante la pregunta sobre la existencia de un «techo» para el stock bovino de Neuquén, el funcionario resaltó que de lograrse nuevas explotaciones ganaderas en zonas bajo riego, «sería difícil ponerle un techo a lo que se podría crecer«.

Consideró que una de las claves será incrementar la producción de forrajes de la provincia, no solo para promover el autoconsumo en los establecimientos que lo hagan, sino también para lograr una «cadena integrada» con los productores de la cordillera y la precordillera, que presentan una alta demanda de alimentos para sus animales.

Entre los principales proyectos en marcha comentó el del «Corredor del Viento», una ambiciosa propuesta para poner bajo riego unas 50.000 hectáreas desde Piedra del Águila hacia el este, en el río Limay Medio. La iniciativa todavía es incipiente y la expectativa oficial es lanzar la licitación del proyecto ejecutivo en los próximos meses «para determinar su factibilidad», indicó el secretario de Producción.

La producción de forrajes dentro de la provincia se concentra hoy en los valles de Añelo, Senillosa y Picún Leufú. En esta última localidad se sumaron recientemente inversiones de empresas de la Pampa Húmeda interesadas en producir carne con pasturas bajo riego.

García Rambeaud resaltó, en simultáneo, la necesidad de aplicar prácticas acordes con el momento hídrico que atraviesa la provincia, priorizando la eficiencia y no la cantidad, en función del desgaste de los pastizales naturales de los que se sirven muchos predios ganaderos de la zona andina y la estepa.


A pesar de la emergencia por sequía y de los cambios en las normativas del sector, como la flexibilización de la barrera sanitaria, Neuquén alcanzó el año pasado las 232.000 cabezas de ganado vacuno, la cifra más alta en al menos una década.

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