Se complica el proceso de paz

Por Redacción

Análisis

ESTAMBUL.- Muchas veces antes Hakimullah Mehsud había sido declarado muerto. Pero ayer los talibanes paquistaníes enterraron definitivamente a su líder, que murió el viernes en un ataque con drones estadounidenses en la frontera paquistaní con Afganistán. Mehsud murió de la misma manera que en 2009 el fundador del movimiento Tehrik e Taliban Pakistan (TTP). Pero esta vez, lo más llamativo es sobre todo el momento en el que Estados Unidos mató a Mehsud: poco antes del inicio programado de las conversaciones de paz con el gobierno del TTP. En el actual debate sobre el uso de aviones no tripulados de combate estadounidenses en Pakistán, Washington puede consignar un éxito espectacular. A diferencia de otros ataques, esta vez no golpeó a inocentes. Ataque anteriores causaron la muerte de miles de paquistaníes y también de ciudadanos estadounidenses. Probablemente para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, que controla los ataques con drones en Pakistán, la muerte de Mehsud es una satisfacción. En diciembre de 2009, Mehsud logró meter a un hombre suyo en la base de la CIA en Chapman, en Afganistán. Cuando el doble agente se inmoló, causó la muerte de ocho personas, entre ellas ocho norteamericanos. En aquel momento, el TTP habló de un acto de represalia por la muerte de su fundador. En abril, los combatientes talibanes atacaron el consulado estadounidense en la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán. El ataque dejó un saldo de siete paquistaníes muertos. Estados Unidos responsabiliza además a Mehsud de un ataque frustrado en el Times Square de Nueva York en mayo de 2010. “Nuestros combatientes han penetrado en Estados Unidos terrorista. Y nosotros perpetraremos en ese país ataques muy dolorosos”, dijo Mehsud en un vídeo difundido poco después. Sobre Mehsud pesaba una recompensa por cinco millones de dólares de Estados Unidos. (DPA)