Se conocieron sanciones a ex directivos del BPN
Las aplicó el BCRA a varios integrantes del equipo de conducción que dirigió Luis Manganaro en el gobierno de Jorge Sobisch. Al ex presidente le fijaron una multa de 70.000 pesos.
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Pasó hace unos cuatro años, pero el secreto bancario indebidamente aplicado hizo que la noticia nos llegara ahora: en el año 2007, Luis Manganaro, José Oser y otros personajes que cumplieron altas funciones en el Banco de la Provincia del Neuquén fueron sancionados por el Banco Central de la República Argentina mediante la resolución 139, después de que una inspección descubriera serias irregularidades en la gestión de la entidad neuquina. También fue sancionado el mismo banco, con una multa de 200.000 pesos. Oser, Oscar Oliva y Néstor Darío del Campo recibieron multas de 140.000 pesos cada uno; Manganaro, Carlos Alberto Sandoval y Miguel Andrián 70.000 pesos; y Teresa Lledó 28.000 pesos. Firmó la resolución Waldo Farías, superintendente de Entidades Financieras y Bancarias del BCRA. Entre las anomalías detectadas en el lapso corrido entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2002 –cuando Manganaro y Oser fueron presidente y gerente general del BPN– los auditores advirtieron que no hubo, o no se acreditó que los hubiera, “procedimientos operativos para verificar la veracidad e integridad de la información contenida en las distintas bases de préstamos, teniendo en cuenta las debilidades informadas por el auditor de sistemas respecto del proceso de consolidación de deudas, referidas fundamentalmente a los perfiles de usuarios y a seguridad”. Los auditores del BCRA tampoco encontraron evidencias de la existencia de procedimientos destinados a “detectar en tiempo y forma operaciones sospechosas de lavado de dinero (en una etapa anterior a la generación de la base de datos)”. El texto destaca luego, en otro capítulo, la relevancia de observaciones de la Auditoría de Sistemas, cuando señaló que la auditoria interna “debió haber efectuado la revisión de documentación de respaldo con un alto alcance para asegurar la validez e integridad de la información contenida en las bases de depósitos”. En el área de cuentas corrientes no se habría cumplido con el recaudo de verificar la aplicación del convenio de acreditación automática de haberes a sus empleados ni la acreditación de haberes por los importes observados. Fueron los casos del sindicato de Petróleo y Gas Privado, Almería Austral, Frutas Argentinas, Salvadó Hermanos y Barceló Carlos. En los plazos fijos de ocho juzgados no se verificó, tal cual debió hacerse según lo dispuesto por el punto h) de la comunicación A 3605, el destino final de los fondos en que esos depósitos disminuyeron, entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002, por un total de 1.258.000 pesos en cifras redondas. El Bantotal, presente En las observaciones a la labor del Comité de Auditoría en el año 2002, el informe señala que en el transcurso de ese año se adoptó el sistema Bantotal, contratado en forma directa con la empresa uruguaya HST, “sin que se adoptaran las medidas de seguridad necesarias para impedir o mitigar errores, con el consiguiente impacto en la estructura de control interno de la entidad”. De esas fallas de control interno habló, dos años después de la puesta en marcha del Bantotal, el caso Temux. El informe destaca que “al momento de la implementación (del Bantotal) no se pudo realizar una evaluación total y profunda de la funcionalidad de los módulos y transacciones que se incorporaron en producción el 25 de noviembre de 2002”. Objeta también que “las fases de preparación de documentación para remitir a las sucursales se realizó en forma apresurada”, que “se observaron problemas de capacitación, denotados en el hecho de que no sabían como cargar las transacciones”. En una nota dirigida a los “Estimados integrantes del BPN SA” el 15 de abril de 2003, que firman Manganaro, Oser y Gustavo Steglich por HST, se reconocen las fallas al informar sobre la necesidad de estabilizar el sistema y la consiguiente creación de un “Comité de Estabilización de Bantotal”. Los funcionarios designados para integrar el comité que conjuraría la inestabilidad fueron José Oser, gerente general; Adriana Velasco, entonces gerente del proyecto Bantotal; Julio Ruiz Rueda, gerente de Sistemas; Sonia Lara, de Auditoría; Néstor Pizzi, de Contaduría; Pablo Lacava, de la Gerencia Comercial; Nicolás Rogel; Gabriela Naimo, gerente de Créditos; Carlos Lizama, Gerencia Zonal; Miriam Capmani, de la sucursal Rivadavia; Emilio Mesplatere, de la sucursal Félix San Martín; Ricardo Suriani, de Seguridad Informática; Cecilia García, de Normas y Procedimientos; y Jorge Pérez, de Sucursales. Hubo plazos perentorios. Los firmantes se comprometían a: brindar la fecha de solución “a los problemas reportados y no atendidos en un plazo no mayor a siete días”; dentro del mismo plazo se informaría sobre “el contenido de los temas de Fase II del Proyecto”, y en 15 días respecto de la “fecha de implementación de cada uno de ellos”. Al parecer, en la interminable batalla del Bantotal hubo también un “día D”, como el elegido por el general Eisenhower en 1944 para la invasión de la Europa ocupada por el nazismo. Lo menciona el texto al decir que “llegar al Día D fue posible gracias al compromiso de todos”. Un compromiso que era preciso renovar con “el ajuste de la implementación y la superación de los problemas detectados”. Cuatro años después de esta fervorosa proclama las sanciones del Banco Central revelaban que las fallas del Bantotal continuaban.
Después de un secreto que duró años
Jorge Gadano jagadano@yahoo.com.ar
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