Se hacen ya en Roca cirugías laparoscópicas de riñón
Una drástica reducción del dolor y de las complicaciones tras la operación son algunas de sus ventajas. Dos urólogos roquenses se capacitaron en Chile y han intervenido a unos 70 pacientes.
Las ventajas de la cirugía por vía laparoscópica para abordar la vesícula son bien conocidas por la población a raíz de la amplia difusión que ha tenido. Pero el uso de esta técnica para el tratamiento de enfermedades renales es bastante novedoso en la zona, entre otros motivos por el prerrequisito de una significativa inversión en equipamiento y la capacitación de los cirujanos.
Gabriel Aranguren (33) y Lucas Peacock (42) son dos urólogos roquenses que se han especializado en Santiago de Chile con Octavio Castillo, referente mundial en cirugía robótica, laparoscópica y mínimamente invasiva. En casi dos años han operado a unos 70 pacientes llegados de distintos puntos de Río Negro, incluso de Viedma y la costa, Cipolletti o pequeñas localidades del interior provincial.
Ambos comentan que anteriormente para realizar estas intervenciones era necesario traer a los cirujanos especialistas.
Desde tumores malignos o benignos de riñón, quistes, cálculos que no se pueden solucionar por vía convencional o endoscópica, malformaciones congénitas y “muchas patologías benignas como los riñones atróficos”, son tratables sin necesidad de abrir el abdomen del paciente (ver infografía). Ello deriva en una drástica reducción del dolor y de las complicaciones posoperatorias, entre otros beneficios, según detallan los profesionales.
En el caso de un riñón atrófico donde la indicación es su extirpación, “se saca por un mini corte umbilical o en un flanco que no causa gran morbilidad, mientras antes se extraían con una gran incisión subcostal de entre 20 y 25 cm, muy dolorosa”, ejemplifica Peacock.
En la comparación de las ventajas sobre la cirugía tradicional señala que “antes la recuperación requería al menos 10 días de internación; ahora al segundo o tercer día ya los pacientes van a su casa y en diez o quince días retoman sus actividades habituales, frente al mes y medio o dos meses que lleva la convalecencia” con la intervención a abdomen abierto. La menor tasa de complicaciones es, quizás, el aspecto más destacable.
Y esto es así porque “no se viola la pared abdominal” -remarcan los dos especialistas- y está comprobado que “una de las cosas que más injuria es la exposición de los órganos a la temperatura ambiente al exterior de la cavidad”.
También se reducen las complicaciones con sangrado, infecciones de heridas, eventraciones (hernias), deformación del cuerpo, pared abdominal blanda, todos factores que además generan dolor.
Lamentablemente, como toda nueva práctica en la medicina, los sistemas de salud tardan en asimilarlas y entonces las obras sociales no las contemplan aunque las prepagas mayormente sí, expresa Lucas. “Tanto Ipross como PAMI se niegan”, añade.
Y es precisamente cierto rango de pacientes -obesos, añosos, diabéticos- los que más se benefician.
Por los riesgos de complicaciones posoperatorias que presentan “a los obesos no los quiere operar nadie pues es muy complejo” -explica Gabriel- y añade que para hacerlo, ellos disponen de instrumental especial.
A nivel particular, el costo de la cirugía varía según el diagnóstico de origen pero, por ejemplo, una nefrectomía radical sale unos 35.000 pesos.
“Al Estado le conviene, no es lo mismo 15 días que tres meses de licencia”, razonan los especialistas.
En el caso particular del cáncer de riñón, “se apunta a su curación ya que el paciente tiene que hacer otro tratamiento posterior a la cirugía y cuanto antes se recupere, puede empezarlo”, añaden y aclaran que también se emplea la técnica para operar la vejiga y la próstata.
En el otro extremo, la cuestión estética, sobre todo valorada por las mujeres; las mínimas cicatrices son un factor a tener en cuenta a nivel sicológico y de calidad de vida, aspecto que cada vez importa más a los varones también.
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