Se hizo la luz en los yacimientos

Una empresa local abastece de torres de iluminación al sector petrolero para las tareas nocturnas

Por Redacción

Mundo pyme

pablo lupano

La crisis de la actividad petrolera no sólo afecta a las pymes directamente vinculadas, sino a otras tantas que ven cómo su demanda se achica paulatinamente ante el freno de un sector que es el motor de la economía neuquina. La construcción, el esparcimiento y el comercio en general sienten el impacto y se preparan para tiempos difíciles. Aref es una pequeña empresa de luminotecnia con 25 años de trayectoria y si bien la industria petrolera no es su principal cliente –apenas concentra el 15% de sus ventas– también sufre las consecuencias de la coyuntura. “El petróleo es un termómetro del movimiento económico, cuando anda bien se siente y cuando anda mal también”, asegura Carlos Rosales, dueño de la empresa. Dedicada mayoritariamente a la provisión de columnas de alumbrado público, tiene llegada no sólo a Neuquén y Río Negro sino a toda la Patagonia. “Cuando nos instalamos hace 15 años en el Parque Industrial comenzamos a tener una vinculación más cercana con la industria del petróleo”, señaló Rosales. Para este sector venden torres con proyectores para los trabajos nocturnos. “La cantidad de proyectores depende de lo que el cliente necesite y llevan focos de 400 a 1.000 watts. Hemos hecho torres de hasta 25 metros de altura, aunque en Neuquén generalmente se usan torres de entre 11 y 15 metros”, comentó. A pesar del menor costo de mantenimiento y mayor duración, casi no hay demanda de tecnología led. “Un foco led tiene una vida útil de 50.000 horas contra 8.000 de uno tradicional de mercurio halogenado, pero casi no los piden”, indicó. Dijo que se notó un incremento de la demanda cuando comenzó la explotación de Vaca Muerta, pero que “ahora está todo frenado”, y agregó que “dos trabajos importantes para Ingeniería Sima y Shell, que tendrían que haber estado listos para el año pasado, los tenemos en espera hasta nuevo aviso”. En Aref trabajan diez personas. “Es un plantel que mantenemos porque no tenemos más espacio. En poco tiempo vamos a sumar un predio de una hectárea mediante un convenio con una empresa a la que le hicimos un trabajo y allí trasladaremos la fabricación de columnas”, indicó. También piensan adquirir una granalladora para reemplazar la técnica del arenado y que el proceso de pintado de las columnas sea más eficaz. “El crecimiento que tuvimos lo financiamos con ahorros propios, sin recurrir a créditos”, señaló. Rosales comentó que “a pesar de no ser nuestro principal cliente, todos esperamos que repunte la actividad petrolera porque es más trabajo para todos”, al tiempo que señaló: “Por suerte contamos con una buena inserción en toda la Patagonia al tener la ventaja comparativa del flete. En cargas tan voluminosas, donde hay límites de peso y altura para el traslado en camiones, estar 1.200 kilómetros más cerca abarata mucho los costos”.


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