Se juega con fuego
Advierten sobre una posible intromisión norteamericana en los asuntos internos de la Argentina.
arnado paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
La muerte del fiscal Alberto Nisman en circunstancias aún no dilucidadas alteró los ánimos, agigantó sospechas y apuró posicionamientos para la renovación de octubre. Son pocos los que parecen salir indemnes de los efectos de una tragedia que, mientras lentamente y con pocos resultados hasta ahora se desarrolla la investigación judicial, derivará en una manifestación (del silencio, dicen los punzantes organizadores; con objetivos inconfesables, según el oficialismo gobernante) el 18 de este mes. “Se está jugando con fuego”, advirtieron los más moderados, incapaces de hacer reflexionar a quienes propalan graves denuncias que salpican a las máximas autoridades. De hecho, avanzó en el Senado la reforma a los servicios de inteligencia, con algunas modificaciones, en paralelo con un fuerte cruce de Elisa Carrió (flamante aliada de Mauricio Macri, con quien competirá en las PASO) y la presidenta Cristina Fernández. Al mismo tiempo, cobran cada vez más relieve los cuestionamientos de un sector de la Justicia hacia la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, y la repercusión internacional del tema. Al margen del contrapunto entre la actriz Mia Farrow y el secretario general de la Casa Rosada, Aníbal Fernández (tildado de “criminal” por “Lilita” Carrió), la embajadora argentina en Washington, Cecilia Nahon, en una carta al Congreso norteamericano explicó la posición del gobierno K y advirtió que el envío de una misión de parlamentarios podría considerarse una “intervención” de Estados Unidos en los asuntos internos de una Nación soberana. La convocatoria de un grupo de fiscales conmovidos por el caso Nisman, a un mes de su extraño deceso, prendió rápido en las redes sociales y en los medios menos complacientes. El conductor radial Jorge Lanata le preguntó con crudeza al titular de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, a qué se debía hoy la fuerte reacción corporativa luego “de tantos años de sumisión” y de la existencia de “jueces venales y cómplices”. Recondo, quien desde el 2006 mantiene una coherente línea de objeciones al proceder del kirchnerismo, contestó con inusual sinceridad: “Hay que entender que el juez es una persona como cualquier otra que resuelve cosas que no son comunes y se enfrenta con poderes muy importantes, políticos o económicos, protegido por la Constitución y las leyes. Cuando no funcionan esas protecciones –subrayó– y se convierten (la Constitución y las leyes) en simples escritos en un papel, cualquier decisión (de un juez) contra un poderoso hace peligrar su vida. Puede perder cargo y estatus familiar. Durante un tiempo –admitió–, si el que tiene el poder es muy poderoso, el juez preserva su propia existencia y cuando el poder se va debilitando o abusando, se cansa y actúa como debería haber actuado siempre… es una realidad… hacemos la autocrítica”. Nadie parece estar exento de las escuchas telefónicas supervisadas por personajes como el agente Antonio Stiusso, cesanteado por Cristina en diciembre y próximo a declarar ante la fiscal Viviana Fein, quien con marchas y contramarchas y algunos errores evidentes trata de desentrañar si Nisman se suicidó voluntariamente o inducido vaya a saber por quién o si fue asesinado. A todo esto, Macri, el opositor más visible al modelo que lleva más de 12 años de vigencia, cubre falencias territoriales con el acuerdo con la explosiva Carrió. Procura, al mismo tiempo, captar la mayor cantidad de radicales y vaciar la oferta de Sergio Massa, exitoso en las legislativas del 2013 y amesetado en la actualidad por su pertenencia en puestos clave del kirchnerismo. El Frente Amplio Unen implosionó. Lo admitieron “Pino” Solanas, por un lado, y Gerardo Morales por el otro. El radical afirmó que el maridaje entre Macri y Carrió “fue la mejor noticia para el gobierno” y que Scioli (elogiado por el uruguayo “Pepe” Mujica) es “la versión moderada” del kirchnerismo, que puede salir airosa si se fragmenta más el arco no K. Macri tratará de aspirar radicales (sin pactar con Massa) y bucear en una fórmula con el senador Ernesto Sanz. No es el momento pero, si se agudiza la polarización, el exintendente de Tigre podría examinar sus pretensiones y conformarse con la gobernación bonaerense. Algo que está muy verde en este presente convulsionado por el cercenamiento registrado en una torre de Puerto Madero, que corona años de frustraciones tras los atentados a la embajada de Israel, en 1992 y la mutual judía, en 1994. El fiscal Guillermo Marijuan declaró que el acto solidario con Nisman “no es contra nadie”, pese a lo cual vastas franjas de las capas medias se proponen acompañar exteriorizando su indignado sentir. Evitó Marijuan embestir contra Gils Carbó, tildada de “talibán” por Carrió y reprobada también por el exfiscal Pablo Lanusse. Desde la Rosada temen “la politización extrema” del caso y se defienden, rechazando que Cristina o el general César Milani tengan algo que ver con el mortal desenlace. A la vez, ponen el acento en los estratégicos y multimillonarios convenios con China. “El gobierno es el principal perjudicado por la muerte de Nisman. La sociedad no cree que sea culpable y por eso se vuelven a lanzar denuncias demenciales para mantener abierto el conflicto”, opinó Miguel Pichetto, enfrascado en la misión de conseguir, el jueves, primero el quórum para sesionar y luego la media sanción de una ley inteligencia resistida por el arco no K y considerada insuficiente por el CELS de Horacio Verbitsky.
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