Seis balazos quebraron la paz en Confluencia
Dos jóvenes que estaban en la vereda, heridos. Son familiares de un hombre que fue asesinado.
Cecilia Maletti
Neuquén
NEUQUÉN (AN).- “No puedo estar ni en la puerta de mi casa; cada vez que pasan por afuera me disparan, ya no se que hacer”, es el crudo relato de un muchacho de 15 años. Recordó cómo fue el incidente ocurrido el domingo por la noche, un nuevo episodio de violencia en las polvorientas calles del barrio Confluencia. Esta vez balearon a dos de sus amigos. Los adolescentes se encuentran fuera de peligro. El día era tranquilo, la noche estaba fría y los cuatro jóvenes se encontraban en la vereda, en la puerta de una casa sobre la calle El Chocón, como lo hacen habitualmente. La paz les duró poco, porque alrededor de las 23 un Peugeot 206, color gris y con vidrios polarizados, apareció por el este y con seis detonaciones quebró la calma. Dos balas de calibre 22 llegaron dar en el blanco. A uno de los muchachos de 14 años le dio en la rodilla izquierda, con orificio de entrada y salida, y al otro, de 15, le rozó un glúteo. Las heridas no les impidieron huir de la escena y de allí se movilizaron como pudieron hasta su casa, sobre calle Lamarque entre Paimún y Lago Argentino. Más tarde, a las 23:30, ingresaron acompañados de sus familiares en la guardia del hospital Castro Rendón, donde los atendieron, y pasada la una de la mañana les dieron el alta. Con el correr de las horas se supo que los heridos pertenecen a la familia de Javier Rubilar, el hombre que murió a fines de febrero tras un enfrentamiento armado en la plaza del barrio. El más joven de los heridos es el hijo del fallecido y el otro muchacho sería un sobrino, de apellido Ríos. En guardia Durante la mañana de ayer, en la casa de los Rubilar no había movimientos, las persianas permanecían bajas y no se escuchaba ni un ruido. En la puerta de la vivienda permanecían sentados los dos jóvenes que resultaron ilesos en el ataque, se sentaron en la plaza y se quedaron montando guardia. “Es siempre lo mismo acá, a nosotros nos disparan y nadie hace nada”, indicó uno de ellos, que entre sus palabras advirtió que en el barrio hay grupos conflictivos que gozan de cierta “impunidad”. “Fueron los Chavos, los de la toma La Familia, que tenían bronca con Rubilar y lo mataron. Ahora buscan a los hijos y a nosotros porque somos sus amigos”, manifestaron los dos jóvenes de 15 y 19 años, que por cuestiones de seguridad no revelaron sus identidades. Los muchachos reconocieron a su agresor y le atribuyeron participación en al menos dos crímenes ocurridos en el año. El de Rubilar y el último, el de Juan “el moco” González, quien fue baleado en la cabeza el 27 de junio.
Cecilia Maletti
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