“Sensación de inseguridad”
Experimentamos “la sensación de inseguridad” que padecemos los argentinos hace muchos años, pero que se agrava día a día en todos los rincones del país. Antes de las 6 de la mañana tuvimos “la visita” de un jovencito de alrededor de veinte años, que se metió desde la calle a nuestras cocheras con fines presumibles de robo. Con evidentes signos de haber ingerido droga, se hirió en las puntas de las rejas y cayó al pie de la puerta principal de mi casa. Como aparentaba tener un arma entre sus ropas, nos preparamos para defendernos (yo blandía mi bastón) y debimos llamar a la comisaría local. Los servidores públicos acudieron rápidamente en nuestro auxilio, lo redujeron y lo llevaron en una patrulla. Lejos de superar el temor lógico de esta situación de unos quince a veinte minutos, debo confesar que teniendo el invasor en nuestra casa nos habíamos preparado para luchar para defender nuestras vidas, si era necesario. Es una sensación de vulnerabilidad indescriptible que al tomar estado público genera temores y rencores sociales de todo calibre. Admito que me cuesta convertir mi casa en una fortaleza armada para rechazar algún intento delictivo posible. En mi memoria RAM evoco todas las puertas de escuelas y aulas que abrí en mi vida docente para formar hombres y mujeres sanos para la sociedad argentina. Siempre he dicho que prefiero la inversión educativa sobre la violencia de las armas. Pero… amigos… familia… a mí también se me queman los libros y pasé desde hace un rato al bando de los que piden justicia. Al respecto pienso que es un problema de todos, pero es el Estado, con gobernantes que elegimos en voto democrático, el que debe salir a recuperar la seguridad perdida y cambiar todas las estrategias usadas o en planeamiento. Basta de paternalismo estatal con inofensivos actos dilatorios del problema vigente. Salud, trabajo, educación y justicia son metas urgentes para el 100% de habitantes del país. ¡Basta de parches con subsidios! ¡Queremos padres o tutores responsables de los actos de sus hijos, bien definidos por fallos judiciales! ¡También escuelas preparadas con redes sociales para reorientar la vida de los jóvenes recuperables, con una capacitación laboral apta para la verdadera inclusión que trae el trabajo! Es momento de unir nuestras ideas y acciones para recuperar la paz perdida y volver a sentir la buena vecindad en nuestros barrios. Agustín Hugo Milán DNI 5.539.557 Plottier
Agustín Hugo Milán DNI 5.539.557 Plottier
Experimentamos “la sensación de inseguridad” que padecemos los argentinos hace muchos años, pero que se agrava día a día en todos los rincones del país. Antes de las 6 de la mañana tuvimos “la visita” de un jovencito de alrededor de veinte años, que se metió desde la calle a nuestras cocheras con fines presumibles de robo. Con evidentes signos de haber ingerido droga, se hirió en las puntas de las rejas y cayó al pie de la puerta principal de mi casa. Como aparentaba tener un arma entre sus ropas, nos preparamos para defendernos (yo blandía mi bastón) y debimos llamar a la comisaría local. Los servidores públicos acudieron rápidamente en nuestro auxilio, lo redujeron y lo llevaron en una patrulla. Lejos de superar el temor lógico de esta situación de unos quince a veinte minutos, debo confesar que teniendo el invasor en nuestra casa nos habíamos preparado para luchar para defender nuestras vidas, si era necesario. Es una sensación de vulnerabilidad indescriptible que al tomar estado público genera temores y rencores sociales de todo calibre. Admito que me cuesta convertir mi casa en una fortaleza armada para rechazar algún intento delictivo posible. En mi memoria RAM evoco todas las puertas de escuelas y aulas que abrí en mi vida docente para formar hombres y mujeres sanos para la sociedad argentina. Siempre he dicho que prefiero la inversión educativa sobre la violencia de las armas. Pero... amigos... familia... a mí también se me queman los libros y pasé desde hace un rato al bando de los que piden justicia. Al respecto pienso que es un problema de todos, pero es el Estado, con gobernantes que elegimos en voto democrático, el que debe salir a recuperar la seguridad perdida y cambiar todas las estrategias usadas o en planeamiento. Basta de paternalismo estatal con inofensivos actos dilatorios del problema vigente. Salud, trabajo, educación y justicia son metas urgentes para el 100% de habitantes del país. ¡Basta de parches con subsidios! ¡Queremos padres o tutores responsables de los actos de sus hijos, bien definidos por fallos judiciales! ¡También escuelas preparadas con redes sociales para reorientar la vida de los jóvenes recuperables, con una capacitación laboral apta para la verdadera inclusión que trae el trabajo! Es momento de unir nuestras ideas y acciones para recuperar la paz perdida y volver a sentir la buena vecindad en nuestros barrios. Agustín Hugo Milán DNI 5.539.557 Plottier
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