Sergio Maldonado: “Me permito inocentemente creer que se va a hacer justicia de verdad”

“Es una desaparición forzada. Y Gendarmería está implicada”, insistió. Dijo que el Estado “no acompaña” y aseguró: “Tuve dudas, pero siento que está vivo”.



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Sergio Maldonado. “No tuvimos una ayuda, una contención de los organismos del Estado”. (Foto: archivo )

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Sergio Maldonado sonríe pero se lo ve cansado. Agobiado por casi 60 días de actividad ininterrumpida, de viajes de un lado para otro, desde que su hermano Santiago fue visto por última vez en una manifestación mapuche en Chubut. Manda mensajes y realiza llamados avisando que llegará tarde a otras citas. En las oficinas de Amnistía Internacional en Buenos Aires, donde recibe a “Río Negro”, trabaja con fuerza en la organización de la movilización a Plaza de Mayo de hoy.

Sergio sonríe, incluso ríe cuando habla de su hermano. A veces, inconsciente, habla de él en pasado, pero se corrige y trae a Santiago al presente. “Siento que está vivo... tuve dudas en algún momento. Pero la gente me renovó. Sobre todo mi vieja, que es la número uno. Hasta que yo no vea lo contrario no voy a pensar en otra cosa”, dice.

P- ¿Podés rescatar algo en medio de este tiempo de dolor?

R- Me queda una mirada más cruda de las cosas, nada positiva. Falencias en un montón de ámbitos que se pueden mejorar en base a lo que a nosotros nos está pasando, judicial, político, social, en todos.

P-¿Se sintieron acompañados?

R- Sí, pero quizás no de la manera que debería ser, eso es un punto quizás para mejorar. Cuando hay víctimas hay que tomarlo de otra manera, y hay que hacer otro tipo de acompañamiento. Y hay que hacer una revisión en varios organismos, en cómo se manejan. A veces no hace falta tanta ayuda, porque a veces la forma en la que se intenta ayudar termina perjudicando y generando una presión extra de la que por ahí no son conscientes. No sólo judicial y los que nos hacen mal, sino también hay sectores que por ahí creen que ayudan y en realidad lo que se hace es generar una presión extra.

P-¿Hablás de organismos de derechos humanos?

R- No sólo eso, sino por ejemplo del periodismo, a veces no entienden que no podemos estar todo el tiempo hablando, a veces tenés que tener en cuenta que yo estoy triste, necesito un rato. A veces, en el afán de ayudar, termina siendo perjudicial. Entonces, está la parte en la que estamos muy sobreacompañados, que por ahí a veces te juega en contra. Y por otro lado está que directamente no te acompañan, como los organismos del Estado, no hay una ayuda, una contención.

P-Le llevás 16 años a Santiago. ¿Cómo era tu relación con él? ¿Eras medio un padre?

R- Es una relación de hermano mayor más paternal. Por ahí él se sentía un poco observado, hacía cosas para ver la aprobación mía. Yo lo prejuzgaba, lo retaba, le decía cosas como creyéndome que yo tenía una mirada superior. El es pacífico, no un pibe violento, pero sí tiene ideales muy plantados. Es porfiado, te discute todo. Uno decía sí, es blanco, y el otro decía no, es blanquito. Somos los dos porfiados. Todo esto me cambió la mirada, al cien por ciento.

P-¿Qué recordás al pensar en él?

R- Siempre me viene la imagen de cuando él era chiquito. Llevarlo en bicicleta después de comer para que se duerma y acostarlo, porque mis viejos laburaban. O en casa había una máquina de cortar pasto y había otra vieja, de esas sin motor, que se empujaba. Y ver a mi viejo que iba cortando con la máquina, con un cigarrillo en la boca y Santiago agarrando las colillas atrás con la máquina que no cortaba, acompañándolo, chiquito. Yo lo que veo es la sonrisa. Lo veo así y me parte el corazón. Porque lo veo sonriendo en todas las fotos y me pregunto dónde está, por qué no se está riendo.

P-¿La vida nómade que tomó es una etapa o es para siempre?

R- Yo lo veía que era para siempre eso. Con mi mujer Andrea decíamos que, por la diferencia de edad, nosotros no tenemos hijos, bueno, todo lo nuestro quedará algún día para Santiago, que andará dando vueltas, vivirá acá con varios en comunidad. Nos reíamos mucho. No va a parar de ser así.

P- Santiago escribía. ¿Era lector?

R-Leía de todo, investigaciones sobre la tierra, medicinales, sobre anarquía. No puedo aún ubicar su biblioteca, porque él se movía siempre con cajas de libros, así que los libros no sé donde están. Se llevaba su biblioteca adonde iba. Fui a preguntarle al juez en su momento a ver si sabía dónde estaba y no me recibió, así que espero que esté ahí. Porque es importante para nosotros.

P- ¿Los recibió el nuevo juez ?

R- No, no lo vimos todavía. Pero sí hablamos por teléfono. No porque él no quisiera, sino porque nosotros no pudimos. En la semana lo voy a ver. Por lo menos nos trasmitió que tiene ganas de hacer las cosas bien, y humanamente fue un mensaje de apoyo. Enseguida se comunicó con nosotros.

P- Después de los últimos hechos, las fotos, las declaraciones, ¿abriste alguna nueva hipótesis?

R- No. Todo reafirmó lo que se maneja desde el primer momento. El implicado es Gendarmería y es una desaparición forzada de persona.

P-¿Se perdió mucho tiempo?

R- Sí, sobre todo las primeras horas, que eran fundamentales para desenmascarar todo. Son 60 días, y yo creo que 58 perdidos.

P-¿Faltó voluntad del gobierno de investigar? ¿Creés que se está encubriendo a alguien?

R- Yo no tengo las pruebas para el encubrimiento, puedo decir que fue una sobreprotección de Gendarmería, ocultamiento de información, desvío. Sí, es lo mismo, encubrimiento. Después la Justicia lo determinará.

P-¿Tenés confianza en la justicia?

R- En el juez anterior, no. En la justicia, sí. Me permito, inocentemente, creer que se va a hacer justicia de verdad.

Santiago y Sergio Maldonado, en una foto familiar.

familia maldonado

“Que el reclamo sea

absolutamente pacífico”

“Esperamos que la marcha sea multitudinaria, que vaya mucha gente, mucha familia. Que sea totalmente pacífica, que es ir a pedir por la aparición de Santiago, acompañarnos. Y que los que hicieron lío que se tomen un día, que descansen, que son bienvenidos si van tranquilos a apoyar. Que no necesitamos de más quilombos y más violencia”, pide Sergio.

“Cuando hay víctimas, a veces la manera en la que se intenta ayudar termina perjudicando y genera una presión de la que por ahí no son conscientes”.

“Se perdió mucho tiempo en las primeras horas, fundamentales. Pasaron 60 días, y yo creo que llevamos perdidos 58”.

Sergio Maldonado,

hermano de Santiago.

Datos

“Cuando hay víctimas, a veces la manera en la que se intenta ayudar termina perjudicando y genera una presión de la que por ahí no son conscientes”.
“Se perdió mucho tiempo en las primeras horas, fundamentales. Pasaron 60 días, y yo creo que llevamos perdidos 58”.

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