Siempre
La Vela Puerca se presenta esta nocheen Puerto Rock de Bariloche, en medio de su gira “Piel y hueso”. Antes, el saxofonista habló con “Río Negro”.
Eduardo Rouillet
La Vela Puerca retoma la recorrida por provincias argentinas y hoy a las 22 estará en Puerto Rock –avenida 12 de Octubre 14– de Bariloche.
La Vela Puerca sigue andando con Sebas Teysera, “Enano”, y Cebreiro en voz, el bajista Nicolás Lieutier, Ale Picone en trompeta, las guitarras de Santiago Butler y Rafael Di Bello, “Pepe” Canedo en batería y el saxofonista Carlos Quijano, “Coli” para los amigos, esta vez en diálogo con “Río Negro”.
“En Uruguay, como en la Argentina, el dicho ‘piel y hueso’ refiere a alguien muy delgado, desnutrido; a una situación en la que quedamos flacos y muertos de hambre. Nosotros estamos todos más gordos que nunca. Venimos de girar y meta comer galletitas en cada viaje, hechos unos gordos panzones”, arranca “Coli” la entrevista con “Río Negro”, con una explicación del nombre de la gira que los trae por esta zona.
“El título del disco no correspondía mucho con nuestra situación pero sí describía lo que el álbum contiene. Por un lado, la sensibilidad y la parte más expuesta de nosotros que está en el disco tranquilo y, por el otro, el hueso, el capítulo resistente, la fibra, la estructura que sostiene esto, la del rock and roll. Por eso finalmente quedó. Mirá que lo discutimos durante meses y no encontramos uno mejor”, agrega.
–Me lo contó Rafael en una entrevista anterior…
–Bueno, por lo menos somos coherentes, ¡ahí va!
Políticamente
–Recién usaste la palabra ‘resistente’ y tanto aquí como en la Banda Oriental y Latinoamérica hay muchas situaciones políticas, económicas, sociales, que resistir.
–Estoy de acuerdo, de acuerdo a nivel personal. La banda –desde hace un tiempo ya– trata de ni expresarse. Personalmente concuerdo, aunque también creo que vivimos una época de oro; si la supimos o sabemos aprovechar o no, está por verse. Pero es una buena etapa en cuanto a las políticas sociales, a gobiernos progresistas, aunque sea entre comillas, en casi toda América Latina. Gobiernos de izquierda que hay que ver en qué medida los usufructuamos o no. De todas maneras, sigue siendo necesario resistir a los embates del capital. Ésa es mi respuesta, lo recalco bien. Políticamente, La Vela Puerca hace años que prefiere no entrar en polémicas de este tipo.
–Una buena parte de quienes los siguen sabe cómo han pensado y piensan al respecto, no se puede dejar de lado.
–Sí, es verdad. Yo opino lo mismo, pero bueno. Es así como le gusta pronunciarse al “Enano”, un tipo que prefiere no opinar mucho de política.
–Desde que comenzaron a mostrar el disco en la Argentina, ¿qué respuestas recibieron en líneas generales?
–Sin exageraciones, va teniendo una recepción increíble de la gente que nos viene a ver. Hay lugares en los que fuimos a tocar antes de que saliera a la venta y ya lo conocían. (“Coli” Quijano vuelve a reír). Con internet y el acceso rápido a la información, está buenísimo eso de que ya esté en todos lados. El que lo quiere escuchar lo hace esté editado o no. El público argentino es especialmente entusiasta y comprometido y lo escuchamos cantar toda la canción, la letra completa, hasta sabe los solos de guitarra. Es impresionante. Últimamente nos está pasando eso. Venimos de una gira por Alemania del 31 de mayo al 24 de junio. Luego hicimos un concierto en casa (en el Club Democrático de Florida) y ahora nos estamos reencontrando, después de unos meses, con los argentinos. Cada mes que pasa sentimos algún cambio.
–Han recorrido un largo camino entre nosotros y ya no tienen que dar examen, si vale la expresión; se sabe por dónde va La Vela…
–Hay un poco de… ¿cómo decirlo?… de confabulación con el público, de entendimiento. A veces siento que es hasta un poco complaciente de más con nosotros. Parece que cualquier cosa que hiciéramos la va a aplaudir. ¿Me explico? Y eso no está muy bueno. Sí que se mantenga crítico también y, si le erramos, si no hacemos bien un concierto, que nos lo haga saber, que modere el entusiasmo. En realidad, es divina igual la energía que tienen acá. Es gente bastante joven, generalmente, muchos adolescentes, quinceañeros y un poco más, padres con sus hijos… variadito, está bueno.
–Desde tu ubicación, que no es el centro de la escena, podés verlo con cierta distancia…
–Seguro. Cuando el repertorio se repite muchas veces se empiezan a percibir esas sutilezas y aunque todas las noches toquemos las mismas canciones todos los conciertos son distintos. Aunque parece una frase armada, es verdad porque cambia el ida y vuelta. Cambia cómo se escucha cada uno noche a noche, cuestión importante. Y, segundo, la respuesta del público es fundamental. No es lo mismo tocar en un lugar como GEBA, gigante, al aire libre, donde puede hacer frío y estamos lejos de la gente, que hacerlo en un boliche de cuatrocientas, quinientas personas, donde el calor lo sentís al lado, sudás hasta los pantalones. Eso hace de cada noche algo diferente. Los que nos han visto muchas veces también empiezan a reconocer tales sutilezas. Después, no sé si el resto las capta. Yo estoy a un costado (izquierdo, para los espectadores) y ni siquiera toco todo el tiempo ni en todas las canciones. Puedo tomarme un tiempo, distancia. De hecho, me puedo ir hasta la consola (de sonido del escenario) durante un tema completo. Igual, no llego a ser objetivo. Estoy muy implicado, pero tengo una mayor perspectiva. Me sorprende cuando, de repente, el “Enano” va y se sienta delante de su monitor, de su parlante, y la gente se sienta. Cinco mil personas lo siguen, no puede ser (ríe). Es muy bello, de las cosas más lindas que nos toca vivir.
–Es una construcción, un largo trabajo de ustedes también…
–Sí, sí, cómo no. No voy a negarlo ni me voy a hacer el falso humilde. Hace muchos años que la venimos remando y defendiendo las canciones en buenos lugares y no tanto. Donde nos inviten y estén las condiciones básicas medianamente dadas vamos, en muchas ocasiones sin estar seguros de que todo esté pronto. Pero es un lindísimo país, la Argentina, para recorrer. Yo tengo la suerte de haberlo caminado de norte a sur y es hermoso… sus vistas, la bondad de la gente en el norte, los paisajes del sur, increíbles. Río Negro es una cosa bellísima.