Advierten sobre el alto riesgo que corren en Catedral los esquiadores nocturnos
Cada vez es mayor el número de personas que suben con equipo especial para esquiar de noche. El riesgo de avalanchas es alto. Desde la empresa, recalcaron que muchos países tienen sanciones, pero Argentina no.
Los trabajadores de la empresa Capsa encargados de acondicionar las pistas en el cerro Catedral deben lidiar a diario con esquiadores y snowboardistas que practican la actividad fuera del horario habilitado, a riesgo de sufrir accidentes con las máquinas pisanieve.
La empresa subrayó hoy mediante un comunicado que “no está permitido ascender” luego del cierre de los medios de elevación (por lo general a las 17, salvo en casos de mal tiempo) y señaló que el peligro más serio es el de ser alcanzados por una oruga pisanieves (que pesan hasta 12 toneladas) o el de cruzarse con los cables de un malacate.
El trabajo de preparación de pistas se realiza de noche, hasta avanzada la madrugada. Pero no por eso los operarios tienen la garantía de manejarse en un área esquiable desierta. Cada vez es mayor el número de personas que suben con equipo especial para darse el lujo de esquiar de noche. Una de las experiencias más buscadas es la de deslizarse por las pistas alumbrados por una luna llena.
La responsable de Comunicación Institucional de Capsa, Belén Jonsson, dijo que se trata de “una moda cada vez más instalada”, que creció con la accesibilidad de los equipos para el llamado “esquí de montaña” o de travesía, para el cual no hacen falta los medios de elevación.
Los deportistas en ese caso suben las pendientes con los mismos esquíes, dotados de “pieles de foca”, aptos para trepar. A veces los ascensos les insumen varias horas, para disfrutar luego de breves bajadas, en zonas de difícil acceso y sin las presencia de las pequeñas multitudes que suelen poblar las pistas durante el día.
Una situación que se replica en otros centros invernales
Jonsson dijo que la rutina de pisado de pistas en Catedral se maneja con dos turnos, a las 17 y después de la medianoche, y que la modalidad de trabajo la define el propio equipo encargado de esa tarea. Entre las herramientas que emplean, además de las pesadas máquinas de tracción a orugas, están los malacates, que se valen de cables de acero enganchados en anclajes especiales y que suelen tensarse sin aviso, lo cual requiere que no haya personas cerca, por el riesgo que representa.
Según Jonsson, el uso informal de las pistas fuera de horario “es algo que ocurre en los centros de esquí en todo el mundo” y ya se produjeron accidentes mortales en Europa y Estados Unidos. El sindicato de comercio dijo que un empleado de la empresa ya sufrió semanas atrás un accidente provocado por un cable de malacate, que “le desfiguró la cara”.
En Catedral quieren “prevenir antes” y adelantarse a cualquier evento de mayor gravedad.
-¿Cuántos pueden andar en la montaña a esas horas, cinco, diez personas?- preguntó este medio.
–Ojalá, son muchos más-, aseguró Jonsson.
Además del peligro de colisionar con una máquina o con el cable de un malacate, los esquiadores y snowboardistas que se aventuran en la montaña en horarios no permitidos también están expuestos a ser alcanzados por una avalancha, con el agravante de que sería mucho más lento y complicado cualquier operativo de rescate.
Jonsson dijo que cuando los ve el personal de la empresa les advierte que no pueden estar allí y deben dejar la montaña, pero muchos no obedecen. El problema de fondo, señalan en Capsa, es la falta de una regulación, que establezca prohibiciones claras y permita multar a los infractores. “En muchos lugares del mundo hay normativa específica, hay controles y sanciones. Pero acá no -reconoció Jonsson-. Es una locura lo que pasa, y un grave problema. Antes había solo algún caso aislado de gente que subía fuera de horario, pero en los últimos años se generó como una moda”.
Dijo que el esquí de montaña “está muy bueno, es una especialidad que cada día atrae a más gente. Pero deberían hacerlo en circuitos específicos, con todos los elementos de seguridad, con capacitación. Y estar capacitados también incluye esto, no andar por sitios donde trabajan las máquinas”.