Arsenia, la mujer centenaria: 100 años de vida y sacrificio entre las chacras de Roca

La mujer deja como legado su trabajo y 43 herederos entre nietos y bisnietos. Fue obrera rural 40 años en Roca y hoy goza de buena salud. Testigo de un siglo, recuerda y se emociona. No es sólo llegar a los 100, sino cómo.

El trabajo dignifica, pero da años de vida también. Arsenia, una mujer de temple calmo, sonrisa fácil y emociones fuertes, cumplió 100 años de vida en Roca. Toma su mate, fiel compañero, como todas las mañanas y ora. Siempre en paz. Recuerda su pasado, en las chacras, trabajando todos los días del año con mucho sacrificio. La hostilidad del clima se le viene a la mente hoy, luego de tantos años.

De sus tres hijos solo una sigue con vida, María Elena, y le pone voz a la historia de su madre, como testigo de su vida, en una entrevista con Diario RIO NEGRO. Vive con ella, la acompaña y la cuida las 24 horas del día. La mujer es abuela de 15 adultos y bisabuela de 28 niños.

Sus nietas son adultas y la cuidan. Foto: Alejandro Carnevale

Durante cuatro décadas Arsenia Alvarado fue obrera rural. De sol a sol y con el más inhóspito frío, caminó las chacras del Alto Valle. Al parecer, en cada cumpleaños además de sembrar cebollas, sembró salud, fuerza y años de vida infinitos. Todos le preguntan cuál es la receta pata llegar hasta los 100 años y sus cercanos responden casi sin dudas: el trabajo y la fe.

“Gracias a Dios, es lo único que siento. Estar bien”, dijo en tono entrecortado Arsenia, en un momento en que pudo conectarse con la entrevista. Habló de su trabajo y se emocionó casi al borde del llanto al recordar esos días interminables en la chacra.

Nació en Chile en 1923 y llegó a la Argentina de joven, a los 26 años con su familia, como ama de casa. Su esposo era albañil y tenían dos hijos. Primero vivieron en Tandil, provincia de Buenos Aires. En la década de los 70, el destino la trajo a Río Negro en busca de trabajo. Se instalaron en un pequeño salitral lleno de pichanas rodeado de una decena de casitas precarias en Roca Arsenia fue una de las primeras pobladoras de lo que hoy es el barrio Brentana.

Fotos: Alejandro Carnevale

La tierra y la agricultura le dieron posibilidades y empezó como jornalera en la chacra de Domingo Arco, trabajó siempre como horticultora. Sembraba cebollas, tomate, todo tipo de hortalizas. 40 años trabajó con la tierra y a veces hasta doce horas por día.

“Nosotros sufríamos, pero ella dice que se despejaba un montón al salir de acá e ir a la chacra. Era como otra vida. Quedó mal de la columna al estar plantando. Se iba caminando tipo 8 de la mañana, llevaba su comidita. Mi papá se quedaba solo porque ya estaba enfermo. Volvía a eso de las 6 o 7 de la tarde, con su bolsita con cebolla que le daba al patrón. Y cansada, pobre”, recordó su hija.

“Es una fortaleza de ella. No es como uno, que capaz que tiene una gripe y se tira a la cama. A ella le doliera lo que le doliera, ella iba a la chacra. Se tomaba una aspirina y se iba”, agregó.

Sin dudas, la huerta le dejó marcas en el cuerpo, pero le dio años de vida. “Su dedo le quedó torcido, donde plantaba el agujerito en la tierra para poner las semillitas de tomate o la cebolla tanto tiempo le torció su dedo”, contó la hija. A sus 99 años transitó una importante cirugía de cadera, no recomendable para su edad, pero Arsenia venció todo pronóstico.

“Esa paz que le da su fe, yo creo que es lo que la mantuvo así. La fe, y el silencio, su silencio que seguramente la oración”

Alicia Muñoz, vecina de Arsenia Alvarado

“Es una mujer de perfil bajo, silenciosa, no recuerdo haberle escuchado un grito de enojada. Siempre calma. Creo que todo su sufrimiento, su soledad, los problemas de familia que siempre hay en todas partes, yo creo que los ha llevado para adentro, para la oración”, contó Alicia Muñoz, vecina del barrio.

Obstáculos en la vida


Tras una caída hace seis meses se quebró la cadera a los 99 años. Los médicos le dijeron que podía operarse pero era muy riesgoso por su avanzada edad. Sin embargo era eso, o estar postrada y su familia decidió intentarlo.

No habían operado a alguien casi de 100 años”, reveló su hija, sobre las charlas con los médicos. Lo hizo y salió adelante. Solo usa andador a veces y quedó con algunos problemas en su cadera pero igual es independiente. Tampoco usa pañal.

“Yo la admiro”, dijo su hija. “Es mi compañera. A pesar de su edad, ella tiene momentos en que está bien”, concluyó María Elena.

“Es mi compañera. A pesar de su edad, ella tiene momentos en que está bien. Es una bendición tenerla y poder charlar”

María Elena Paredes, hija de Arsenia Alvarado

Mujer centenaria y vecina destacada


No es sólo llegar a los 100 años, sino es cómo llegar. Arsenia ya dejó un legado con el trabajo de sus manos durante cuatro décadas y en sus nietos y bisnietos.

Hoy se encuentra más fuerte y saludable que quienes la rodean, dicen: sus análisis de sangre son increíbles. Sus 100 años se celebraron en el barrio, el 20 de mayo de 2023. La fiesta fue grande en el centro comunitario barrial, que queda a escasos metros de su casa. Con toda su familia, los 43 nietos y bisnietos, que llegaron desde distintos puntos del país.

El 1 de septiembre, en el Aniversario 144 de Roca, Arsenia fue una de las vecinas destacadas de la ciudad. María Emilia Soria, en persona, le llevó el reconocimiento a su casa.