Así es el refugio de la misión Artemis II por dentro: la nave Orión de 5 metros que debe resistir 2.700º C
No es solo una nave, es el búnker donde cuatro astronautas vivieron los últimos 10 días a 400.000 kilómetros de casa. Del baño de alta tecnología a los asientos ajustables: los secretos del refugio espacial que hoy cae al Pacífico.
Hoy, el mundo aguarda el regreso de la misión Artemis II. Pero antes del impacto final, todas las preguntas apuntan al habitáculo: ¿cómo es el lugar donde sobrevivieron los astronautas? El corazón de esta travesía es la nave Orion, un vehículo diseñado para ser el refugio extremo de cuatro personas en las condiciones más hostiles del cosmos.
Esta cápsula no es solo una proeza de ingeniería; es un espacio optimizado para garantizar la vida en un entorno de confinamiento absoluto y radiación constante.
Un refugio ergonómico para todos: así es la nave Orion
El interior de la Orion está construido sobre una estructura de aluminio reforzada. A diferencia de las naves de hace 50 años, este refugio fue pensado para la diversidad:
- Asientos universales: sus cuatro butacas fueron fabricadas para acomodar al 99% de la población humana, permitiendo que astronautas de cualquier contextura operen con total seguridad.
- Control total: los asientos son ajustables para que los tripulantes puedan manipular los paneles de mando incluso con sus trajes presurizados puestos, optimizando cada centímetro del escaso espacio útil.

Supervivencia: el desafío de comer y asearse en el vacío
Para que el equipo integrado por Wiseman, Glover, Koch y Hansen pudiera resistir la travesía, la autonomía del refugio fue vital:

- Hidratación y nutrición: la nave cuenta con dispensadores de agua potable y tecnología para calentar los alimentos, asegurando una nutrición adecuada mientras flotan en microgravedad.
- Higiene en el espacio: el refugio incluye un área de servicios compacta con un inodoro de vanguardia, diseñado para ser usado eficientemente tanto por hombres como por mujeres, resolviendo uno de los mayores retos logísticos de la NASA.
Fuera del campo magnético terrestre, la Orion funcionó como un escudo contra la radiación solar intensa, protegiendo la salud de la tripulación en el espacio profundo.

Sin embargo, hoy el refugio enfrenta su examen final: el reingreso. La estructura está preparada para soportar la fricción extrema y las temperaturas de 2.700 °C que se generarán al chocar contra la atmósfera a 40.000 km/h. Si el refugio resiste, la misión Artemis II terminará con un descenso seguro en el Océano Pacífico, validando la tecnología que nos permitirá volver a pisar la Luna.
Hoy, el mundo aguarda el regreso de la misión Artemis II. Pero antes del impacto final, todas las preguntas apuntan al habitáculo: ¿cómo es el lugar donde sobrevivieron los astronautas? El corazón de esta travesía es la nave Orion, un vehículo diseñado para ser el refugio extremo de cuatro personas en las condiciones más hostiles del cosmos.
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