Atención mínima en Salud Mental: trabajadores del hospital de Neuquén se quedan sin espacio propio

El reclamo es de los trabajadores del área de adicciones del hospital Castro Rendón y se le suma al de  los centros de día zona «centro, este y oeste» . Deben desalojar el lugar donde trabajan y aún no tienen garantizado un espacio propio.

Trabajadores sociales y equipo del área de Adicciones de Salud Mental de Neuquén redujeron la atención en reclamo por un espacio propio y trabajan con atención mínima. Las autoridades les informaron que el 29 de diciembre tienen que desalojar la vivienda donde trabajan y distribuirse en diferentes espacios del hospital. Este pedido se le suma al de los centros de día zona «centro, este y oeste», que en septiembre exigieron lo mismo.

Los trabajadores del servicio de Adicciones del hospital Castro Rendón de Neuquén expusieron que las condiciones edilicias obligan a dejar la locación actual a la espera de un nuevo edificio «que cuente con lo necesario para continuar con una atención de calidad en condiciones dignas de trabajo y donde se mantengan el número actual de los consultorios externos del servicio».

Es un reclamo que se le suma al de los trabajadores de centros de día zona «centro, este y oeste» , que en septiembre comunicaron que atravesaban por la misma situación y exigían un nuevo espacio propio.

El área ambulatoria del Servicio de Adicciones del Hospital Castro Rendón funciona desde el año 2020 en la calle Sargento Cabral 60 de la ciudad de Neuquén. Está integrado por un equipo interdisciplinario de más 30 personas: médicos psiquiatras, pediatras, psicólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, acompañantes terapéuticos, talleristas, residentes, personal administrativo, de maestranza y seguridad.

En el servicio se brinda atención ambulatoria médica, psicológica, social y acompañamiento terapéutico a usuarios del servicio. También cuentan con grupos terapéuticos, de familiares, talleres y el espacio de “Café y Calor” al que acuden todas las mañanas usuarios y usuarias en situación de vulnerabilidad social.

El espacio físico donde funciona el servicio es una casa alquilada y las autoridades informaron que a partir del 29 de diciembre tienen que desalojarla. Aseguran que «no hay otro lugar al cual mudarse para poder seguir brindando una atención de calidad a esta población con una problemática tan compleja, como así tampoco garantizar las condiciones laborales necesarias para que los trabajadores desempeñemos las tareas».

«Hasta el momento lo único con lo que contamos es con el compromiso de alquilar una nueva casa, pero sin fecha concreta. Lo único concreto es que a partir del 29 tenemos que desalojar la casa y dividirnos en distintos espacios del hospital y centros de día de la zona«, explicaron.

Consideraron que redistribuirse implica desarticular un equipo de trabajo interdisciplinario y afectar la calidad de atención de los usuarios.

Por este motivo, los trabajadores resolvieron exigir a las autoridades un espacio físico para poder seguir trabajando de forma integral e interdisciplinaria, y «de este modo que los usuarios del servicio no se queden sin continuidad en los tratamientos».

Indicaron que hasta en tanto las autoridades no brinden una respuesta concreta, «se atenderá a la población de manera reducida y se continuará visibilizando a la población la situación del servicio».

Disminuyeron la atención ambulatoria a una mínima de demanda espontánea interdisciplinaria.

Comunicaron que además, se suspenden los espacios grupales, las admisiones y reducen al mínimo las interconsultas hospitalarias.


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