Cómo fortalecer el sistema inmune cuando llega el frío y evitar enfermedades

Con el cambio de temperatura aumentan los virus respiratorios. Qué hábitos ayudan a reforzar las defensas en invierno, según especialistas.

Redacción

Por Redacción

Con la llegada del frío, no solo bajan las temperaturas: también aumentan las enfermedades respiratorias. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, virus como la gripe se transmiten con mayor facilidad en ambientes cerrados y poco ventilados, una situación típica del invierno. En la misma línea, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que la combinación de menor ventilación, aire seco y mayor contacto cercano entre personas favorece la circulación de virus.

Además, especialistas señalan que durante esta época se produce una menor exposición al sol, lo que puede impactar en los niveles de vitamina D, un nutriente clave para la respuesta inmunológica. A esto se suman cambios en los hábitos diarios —menos actividad física, más tiempo en interiores y mayor estrés— que pueden debilitar las defensas.

En este contexto, fortalecer el sistema inmune deja de ser una recomendación general y se convierte en una estrategia clave para atravesar el invierno con menos riesgos.

Por qué bajan las defensas cuando hace frío


Durante el invierno, las personas tienden a pasar más tiempo en ambientes cerrados, lo que facilita el contagio de virus. Además, la menor exposición al sol puede afectar los niveles de vitamina D, fundamental para el sistema inmune.

Especialistas coinciden en que las llamadas “defensas bajas” no suelen ser un problema aislado, sino el resultado de hábitos acumulados que impactan en el organismo.

Alimentación y descanso: la base del sistema inmune


El sistema inmune necesita un aporte constante de nutrientes para funcionar correctamente.

Entre los más importantes se destacan:

  • Vitamina C: presente en cítricos, kiwi y verduras
  • Vitamina D: clave para la respuesta inmunológica
  • Zinc e hierro: esenciales para las defensas

Por eso, sostener una alimentación variada con frutas, verduras, proteínas y grasas saludables es fundamental durante los meses más fríos.

En paralelo, el descanso cumple un rol clave. Dormir entre 7 y 9 horas por noche permite regular procesos hormonales y fortalecer la respuesta frente a infecciones.

La falta de sueño, en cambio, puede debilitar el sistema inmune y aumentar el riesgo de enfermarse.

Actividad física y manejo del estrés


El movimiento también es parte de una estrategia integral para cuidar la salud.

La actividad física moderada:

  • Mejora la circulación
  • Reduce la inflamación
  • Fortalece las defensas

No hace falta entrenamiento intenso: caminar, hacer ejercicios en casa o moverse diariamente ya genera beneficios.

El estrés, en cambio, actúa como un factor negativo. Niveles altos de tensión pueden alterar el sistema inmune y volver al cuerpo más vulnerable.

Hábitos clave para prevenir enfermedades en invierno


Para reforzar las defensas cuando bajan las temperaturas, los especialistas recomiendan:

  • Ventilar los ambientes todos los días
  • Mantener una buena hidratación
  • Lavarse las manos con frecuencia
  • Evitar cambios bruscos de temperatura
  • Abrigarse adecuadamente
  • Sostener una rutina de sueño regular

Cuándo prestar atención


Si aparecen síntomas como fatiga constante, resfríos frecuentes o infecciones repetidas, puede ser una señal de que el sistema inmune está debilitado.

En esos casos, es importante consultar con un profesional para evaluar la situación y descartar otras causas.

El frío no solo trae bajas temperaturas, sino también un mayor desafío para el organismo. Sin embargo, lejos de soluciones mágicas, la clave está en hábitos simples y sostenidos en el tiempo.

Alimentarse bien, descansar, moverse y reducir el estrés son las herramientas más efectivas para atravesar el invierno con un sistema inmune fuerte y preparado.


Con la llegada del frío, no solo bajan las temperaturas: también aumentan las enfermedades respiratorias. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, virus como la gripe se transmiten con mayor facilidad en ambientes cerrados y poco ventilados, una situación típica del invierno. En la misma línea, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que la combinación de menor ventilación, aire seco y mayor contacto cercano entre personas favorece la circulación de virus.

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