El baño de los mensajes positivos: la otra cara de la moneda escolar, una experiencia para imitar en Jacobacci
La iniciativa corresponde a un grupo de estudiantes de sexto año del Centro de Educación Técnica 26, de orientación agropecuaria. Por otro lado, el Equipo Anti Bullying Argentina sugirió no viralizar los mensajes de amenazas aunque sí abordar la problemática.
«Ponete feliz, que linda ya sos», «Tu voz importa», «Tienes un poder increíble», «Caer también es avanzar», «Sos más fuerte de lo que pensás». Mientras en muchas escuelas del país se replican amenazas de tiroteos en las paredes de los baños, en los baños de un colegio de Ingeniero Jacobacci se difundieron imágenes de carteles con mensajes alentadores y estimulantes, rodeados de corazones de cartulina.
La iniciativa corresponde a un grupo de estudiantes de sexto año del Centro de Educación Técnica 26, de orientación agropecuaria. En lugar de imitar los mensajes de violencia que generar temor, optaron por difundir mensajes empáticos, de acompañamiento a sus pares.
«Todos los años, los estudiantes de sexto año proponen proyectos para dejar en la institución. Buscan dejar un mensaje, una huella. Un año, por ejemplo, plantaron árboles y en esta ocasión, las chicas de sexto año se propusieron embellecer los espacios de la escuela. Uno de ellos fueron los baños donde dejaron mensajes positivos«, valoró Fermín Franco, director de la institución desde 2017.
Explicó que los alumnos pasan muchas horas en la escuela, desde las 8 hasta las 18. «En este caso, el armado de los carteles fue espontáneo. No lo pensaron para contraponerlo con lo que está preocupando o mostrar que esta escuela es diferente, pero nos dimos cuenta de lo que generó al ver su impacto. A veces, pienso que en esta escuela, estamos como por fuera de la realidad. Ahora caermos en el impacto que tiene», recalcó Franco.

El CET 26 tiene 350 estudiantes -muchos de ellos provienen del área rural- que desayunan y almuerzan en la institución.
Franco consideró que esa escuela «no es diferente a otras y los chicos no están por fuera de las redes«. «Pero esto de los mensajes fue espontáneo. No fue pensado y se dio en el momento justo. Hoy sentimos que no tenemos las problemáticas de otras escuelas aunque no quiere decir que no vayamos a tenerlas. No vemos consumo adentro de la escuela, por ejemplo. Los chicos sienten la escuela como su casa y el personal acompaña mucho», destacó y añadió que «cada vez que los estudiantes tienen un problema, lo plantean y son escuchados. Muchas veces, los padres trabajan durante todo el día y los chicos están muy solos. Nos damos cuenta que cuando hay horas libres, los chicos no se van a sus casas sino que se quedan en la institución. Las escuelas están desbordadas a nivel edilicio, pero intentamos adecuarnos para que lo sientan un lugar de pertenencia y de cuidado».

«El efecto contagio es real»
«No todo lo que circula debe amplificarse«, recomendó el Equipo Anti Bullying Argentina ante la seguidillas de imágenes o mensajes con amenazas de tiroteo en varias escuelas del país.
«Es lógico que esto genere miedo y preocupación. No hay que minimizarlo. Hablar del tema es necesario». Sin embargo, evaluaron que «el efecto contagio es real. Cuando estas amenazas circulan masivamente, no solo generan miedo: también pueden volverse una conducta que otros replican, muchas veces buscando ese mismo impacto».
¿Qué se recomienda hacer entonces ante estos casos? Desde la asociación sugieren «tomarlo en serio, reportarlo a la escuela o a las autoridades y evitar viralizarlo«.
Pusieron como ejemplo el caso en la escuela de San Cristóbal, en Santa Fe, donde un adolescente de 15 ingresó armado y mató a uno de 13.
«Empezamos a ver cómo se replica con fuerza una idea entre profesionales, colegas, instituciones y organismos: ‘La violencia escolar no existe´. No es solo un enunciado. Es una toma de posición y, sobre todo, una renuncia», plantearon Alejandro Castro Santander y Candelaria Irazusta, del Equipo Anti Bullying Argentina.
Consideraron que «renunciar a nombrar la violencia en la escuela como tal no amplía la mirada: la aplana. Porque si todo es ‘violencia social´, entonces la escuela deja de ser un espacio donde se puede intervenir para convertirse en un lugar donde solo se recibe lo que viene de afuera«.
Plantearon que «la escuela muchas veces está sola, exigida, sin recursos suficientes. Recibe muchas problemáticas que no generó y sostiene más de lo que se reconoce. Pero nada de eso la vuelve impotente. La escuela no es solo un reflejo. Es también un escenario donde se construyen vínculos, se configuran dinámicas de inclusión y exclusión, y donde la violencia puede producirse, gestarse o prevenirse«.
"Ponete feliz, que linda ya sos", "Tu voz importa", "Tienes un poder increíble", "Caer también es avanzar", "Sos más fuerte de lo que pensás". Mientras en muchas escuelas del país se replican amenazas de tiroteos en las paredes de los baños, en los baños de un colegio de Ingeniero Jacobacci se difundieron imágenes de carteles con mensajes alentadores y estimulantes, rodeados de corazones de cartulina.
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