Crisis en universidades de Río Negro y Neuquén: el impacto en números y en los sueños de futuros profesionales

Apenas empezaron su carrera en Río Negro y Comahue; y temen no poder terminarla ante recortes presupuestarios y amenaza de cierres. En toda la Patagonia, hay casi 100.000 estudiantes. Testimonios y datos a horas de la Marcha Universitaria Federal.

La primera vez que atravesaron el pasillo de la universidad sintieron adrenalina, miedos, desafíos. Fue hace apenas unas semanas en las jornadas de ingresantes. Con 18 y 21 años, son parte de los 30.961 nuevos ingresantes de las universidades nacionales de la Patagonia que se animaron a estudiar una carrera este 2024, a construir su futuro, a encontrar una vocación, según datos de la Universidad Nacional de Río Negro. 

Son jóvenes, muchos de ellos recién egresados del colegio secundario, que apuestan a la educación para ser profesionales y contribuir en la realidad de la región. A la vuelta de la esquina, el panorama de las universidades públicas -con la amenaza latente de cierre por ahogo presupuestario- los deja en un contexto de incertidumbre y no quieren ver sus sueños truncados. 

Es el caso de Micaela Gutiérrez, quien con esfuerzo y sacrificio personal y familiar, logró ingresar este año a la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) a sus 21 años. Estudia Profesorado de Historia en la Facultad de Humanidades en la sede Neuquén. “Elegí esta carrera por gusto, por la motivación leer eventos históricos y enseñar a otras generaciones siendo profesora”, contó entusiasmada. 

Durante los últimos años, atravesó vaivenes económicos en el seno de su familia. Su mamá es emprendedora y su papá empleado, pero tienen muchos gastos. Ella misma hace tatuajes y es tarotista para poder afrontar el costo de los pasajes a la facultad, pero con lo que gana, carga la SUBE o compra las fotocopias. Por suerte, compañeros de años anteriores le donaron sus materiales de estudio.  

Micaela Gutierrez, ingresante Universidad del Comahue Neuquén.

“Se hace difícil mantenernos estudiando si pensamos que nos van a cerrar la facultad en cualquier momento”.

Micaela Gutiérrez, ingresante Universidad del Comahue Neuquén

“La verdad no sé qué me dio el lujo de poder pagar para seguir estudiando. Estoy agradecida con la universidad pública que me dio la oportunidad de ingresar y poder estudiar la carrera de forma gratuita”, reconoció Micaela. 

Ella sueña con obtener su título para dar clases en la misma universidad donde estudió, como agradecimiento. “Si la universidad cierra no tendremos título, por eso es alarmante la situación, me encantaría llegar a final de mí carrera, recibirme, pero en una universidad pública como lo fue desde un principio”, expresó la estudiante. 

Otra historia es la de Juan Liotta, quien llega a la universidad a los 18, convencido de que la Sociología es su lugar. Eligió una carrera humanística porque cada vez está más interesado en comprender todo “lo que está pasando en el país”, contó; y por eso se anotó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad del Comahue (UNCo) Roca.

Juan Liotta, ingresante Universidad del Comahue Roca.

“Gracias a que estoy en educación pública pude elegir la carrera que estudiar. Ahora me están diciendo que en unos meses se caiga me pone triste, me enoja”.

Juan Liotta, ingresante Universidad del Comahue Roca

Me sentí muy impotente cuando llegó el aviso de que probablemente se tenga que cortar la actividad presencial en las facultades por la situación presupuestaria”, contó el ingresante de 18 años. “Tuve suerte de que la facultad quedaba en la ciudad en la que vivo, es un gran alivio”, enfatizó Juan, quien dijo que lo más difícil es pagar las fotocopias y material de estudios. 

Su mamá se recibió de una universidad pública y él sigue sus pasos. “Quiero un crecimiento y desarrollo personal en los conocimientos humanísticos y creo que los conocimientos de la sociología son muy importantes. El título me ayudaría después a buscar un trabajo en el área social”, relató el estudiante sobre su deseo de concretar la carrera. 

Maribel De Souza es de Jacobacci y empezó a estudiar este año en la Facultad de Roca, en la Universidad del Comahue. Ella tiene 19 años y es la segunda generación de su familia que logra acceder a la Universidad. Su familia hace un gran esfuerzo desde la región sur de Río Negro para que ella pueda mudarse a Roca a estudiar.

Maribel De Souza, estudiante de Jacobacci en Roca

«Las noticias me generaron angustia, incertidumbre, miedo. Yo dejé la ciudad en la que vivo y me implicó gastos. Si la universidad no fuera pública, yo no podría acceder»

Maribel De Souza, estudiante de Jacobacci en la Universidad del Comahue Roca

Desde Viedma, Manuela Malaspina ingresó este año a la carrera de Abogacía en la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), en su ciudad natal. Tiene 18 años y si bien no era su carrera predilecta, fue lo que más se asemejó a lo que ella pretende para su futuro. 

“Hace más de dos años decidí que iba a estudiar, pero me costó la elección de carrera ya que en realidad me quería ir a Bahía Blanca pero por cuestiones económicas y por falta de apoyo familiar no pude”, contó. Su única fuente de ingresos era la beca Progresar de Nación que obtuvo hace un año, pero por problemas técnicos en la página oficial de Anses, no pudo cobrarla más. 

Manuela Malaspina, ingresante Universidad de Río Negro Viedma.

“Creo que dejar de financiar a las universidades es una forma de hacer atrasar a la sociedad en todos sus sentidos”

Manuela Malaspina, ingresante UNRN Viedma

“Me parece terrible lo que está sucediendo con respecto a los recortes que le están haciendo a las universidades y en lo personal considero que va a tener un impacto muy negativo en todas aquellas personas que buscan poder salir adelante”, opinó Manuela. 

“¿Cómo vamos a llegar a finalizar la carrera?”, se preguntó la joven. La incertidumbre la abruma como a todos sus compañeros de curso y de facultad.  “Espero que esto no pase a mayores, poder seguir estudiando y obtener mi título universitario”, cerró la estudiante. 

Crisis universitaria en números: el impacto en Río Negro y Neuquén


La crisis llega a las universidades de la mano de la inflación y el congelamiento del presupuesto asignado. Los rectores de las universidades nacionales denunciaron en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y en distintas convocatorias a lo largos de abril, que es insuficiente el incremento de partidas anunciado por el Ejecutivo Nacional y advirtieron que muchas casas de estudios podrían restringir sus servicios (cortes de energía, recorte en limpieza) o directamente cerrar si no se recomponen las partidas para el funcionamiento. 

En números, el gobierno de Javier Milei le transfirió a las universidades nacionales del país (57) 497.636 millones de pesos en el primer trimestre del año, un 34,2% menos respecto de igual período del año pasado, según un informe que difundió ayer la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP).

Las transferencias fueron solo para gastos de funcionamiento, mientras que lo destinado a gastos de capital (obra pública) en lo que va del 2024 fue un rotundo cero. Si se observa el desagregado por casa de estudios, las ubicadas en Neuquén y Río Negro también tuvieron una drástica pérdida de recursos.

La Marcha Universitaria Federal comienza a las 17 horas en la región.

A la Universidad Nacional de Río Negro el gobierno de Milei le transfirió 3.994 millones de enero a marzo. Esta cifra representó una baja del 26,7% respecto de lo que había recibido el año pasado en términos reales.

En marzo, se declaró la Emergencia Económica Financiera en la institución, que no puede afrontar los gastos de funcionamiento (aumentos tarifarios, alquileres de instalaciones, compra de insumos para desarrollo de laboratorios, becas propias, programas de conectividad). Además, obra del Edificio Académico del Campus de la sede Andina en Bariloche, que tiene una ejecución del 98% y no podrá terminarse. 

El escenario para la Universidad Nacional del Comahue fue peor: los envíos para gastos de funcionamiento totalizaron en el trimestre 10.064 millones de pesos, según el informe de ASAP, lo que significó una caída del 33%. Si bien en términos nominales la cifra representó un aumento de 149,3%, resultó insuficiente frente a la inflación interanual del período fue de 287% según el Indec.

El recorte de fondos deja a la Universidad del Comahue en situación límite y hay recortes por el ajuste. Se estima que habrá cancelación de becas, residencias, proyectos de investigación, cese de mantenimiento de edificios. 

Se está sometiendo a las universidades nacionales a un ahogo presupuestario que compromete su funcionamiento y tratan de justificar todo haciendo una campaña artera para instalar dudas acerca del manejo de los fondos y eso no es verdad porque los fondos que se destinan a las universidades están bajo la órbita por la Auditoría General de Nación (AGN)”, explicó Luis Tiscornia, secretario de la Conadu Histórica.

Son casi 100.000 estudiantes en la Patagonia


En la Patagonia, las universidades nacionales tienen un 5% del total de estudiantes registrados en el sistema público argentino de educación superior. Son 98.680 entre los ingresantes y los reinscriptos, y el promedio de graduados es de 2.850 nuevos profesionales cada año. La matrícula de las universidades públicas a nivel país pasó de 300.000 estudiantes en 1983 a más de 2.000.000 en 2023.

En la región, las universidades de la región con mayor cantidad de estudiantes son tres: Comahue (35,5%), Patagonia San Juan Bosco (20,4%) y la de Río Negro (13,5%). Un 67% de las estudiantes son mujeres y  la tasa de crecimiento anual de inscriptos en la última década (de 2012 a 2022) fue del 9,1%, según datos recopilados por la UNRN a Diario RIO NEGRO.

Patagonia norte

49%
de los estudiantes universitarios de la Patagonia cursan sus estudios en la Universidad Nacional del Comahue (35,5%) y en la Universidad de Río Negro (13,5).

Reacciones de Nación ante la Marcha Federal Universitaria


A horas de la Marcha Federal Universitaria este martes, el Gobierno Nacional del presidente Javier Milei protagonizó ataques contra la convocatoria y reiteró que el uso del presupuesto destinado a las universidades debe ser “investigado” por el Poder Ejecutivo mediante una auditoría económica. 

“Un aviso importante: pase lo que pase, hagan lo que hagan, por lo menos mientras Javier Milei sea presidente, el dinero que va a las universidades se va a auditar”, lanzó Alejandro Álvarez, secretario de Políticas Universitarias. El ministro de Economía, Luis Caputo, calificó el reclamo por el recorte presupuestario como “un berrinche”.


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