De Neuquén y Río Negro a Nigeria: la misión para salvar niños con cardiopatías y capacitarse

Un equipo del hospital Castro Rendón se sumará a una misión médica en África para operar a pacientes infantiles con cuadros avanzados y traer esa experiencia de regreso a la salud pública de la Patagonia.

Por Elena Egea

Javier Parodi y Félix Trossero, especialistas de Neuquén que viajarán a Nigeria. (Foto: Emiliano Ortíz).

Javier Parodi y Félix Trossero, especialistas de Neuquén que viajarán a Nigeria. (Foto: Emiliano Ortíz).

En Neuquén, una cardiopatía congénita puede detectarse antes del nacimiento y resolverse durante los primeros meses de vida. En Nigeria algunos niños llegan a los seis, siete o diez años con una enfermedad que debió tratarse mucho antes. «Allá esos chicos están años y años esperando», comentó Vanesa Saavedra, cardióloga infantil del hospital Castro Rendón, previo a emprender «un sueño largamente postergado».

Viajará el 30 de septiembre y permanecerá allí hasta el 18 de octubre. Félix Trossero, cirujano cardiovascular pediátrico, se unirá el 4 de octubre junto con Javier Parodi, licenciado en Enfermería y perfusionista cardiovascular. Además, participan dos profesionales de la salud de Río Negro, la anestesióloga de cardiocirugía pediátrica, Guillermina Padin, y la enfermera, Ana Rodríguez. Todos se suman al equipo internacional convocado por VOOM Foundation.


La misión se desarrollará en un hospital de la ciudad de Oraifite, en el interior de Nigeria. Especialistas de Argentina, Canadá, Estados Unidos, Australia, Brasil, Colombia y otros países trabajarán junto con el personal local.


Pretenden realizar entre cuatro y cinco procedimientos por día, en una agenda intensa que exigirá coordinación entre cirujanos, cardiólogos, anestesistas, perfusionistas, enfermeros y terapistas. Luego, retornarán a la región para compartir ese conocimiento.

El contraste con Neuquén: niños que llegan tarde al diagnóstico


La primera diferencia con la realidad del sistema público neuquino aparece en la edad de los pacientes. «Voy a ver chicos con tetralogía de Fallot de seis, siete o diez años, cosa que nosotros ya perdimos porque los operamos de una manera oportuna», explicó Saavedra.

Los especialistas indicaron que en el Castro Rendón, entre el 60 y el 65% de los diagnósticos de cardiopatías congénitas se realiza durante el embarazo. Ese proceso permite acompañar a la familia, planificar el nacimiento y definir el tratamiento con anticipación.

«Nosotros hacemos mucho diagnóstico prenatal y postnatal inmediatamente y se opera alrededor de los cuatro o cinco meses», señaló la médica. A través de esta experiencia, podrá ver de cerca cuadros que en la región y el país se ven muy poco, ya que el acceso al diagnóstico y a la cirugía permite intervenir antes de que el corazón y el resto del organismo se deterioren.

Trossero conoce esa diferencia. Nació en Buenos Aires, se formó en la Universidad Austral, realizó la residencia de Cirugía General en el Hospital Italiano y completó su especialización en cirugía cardiovascular pediátrica en el Hospital Posadas.

En 2015 llegó a Neuquén y, dos años después, se incorporó como médico de planta. Más tarde, durante 2024 y 2025, amplió su formación en Montreal, Canadá, en un centro de referencia para los casos complejos de toda la provincia de Quebec.

Félix Trossero, cirujano cardiovascular del Castro Rendón. (Foto: Emiliano Ortíz).

Allí conoció la misión de VOOM Foundation. Uno de los cirujanos con los que trabajaba había participado en viajes anteriores a Nigeria y lo invitó a sumarse. Viajó dos años seguidos y cada vez que vuelve aprende algo nuevo. «En la primera misión era el único sudamericano. En la segunda ya estaba más repartido y ahora somos mayoría», celebró.

Durante la estadía, los profesionales permanecen dentro del hospital, comparten las comidas, revisan a los pacientes y resuelven cada caso junto con colegas de distintos países. «Es ad honorem. Vamos por el objetivo del bien común», mencionó.

Parodi será uno de los responsables de la circulación extracorpórea, la técnica que permite sostener las funciones del corazón y los pulmones durante una cirugía. Es licenciado en Enfermería, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, y completó un posgrado de perfusión cardiovascular en el Hospital Italiano. Indicó que en Argentina existen alrededor de 150 perfusionistas y que son menos quienes trabajan con pacientes pediátricos.

El hospital Castro Rendón lo becó para que pudiera completar esa formación. Desde hace cinco o seis años trabaja junto al equipo de cirugía cardiovascular infantil.

Su entusiasmo por la misión surgió al informarse más sobre las dificultades del acceso a la salud en Nigeria. «El porcentaje de niños que logra llegar a una eventual cirugía para corregir su cardiopatía congénita es del 0,004%. Es casi nulo si no existieran estas fundaciones«, afirmó.

Y, por supuesto, todo el conocimiento que adquirirá con esta experiencia. «Me entusiasma la idea de dejar capacidad humana instalada», expresó y agregó: «La expectativa es que, en algún momento, los enfermeros estén capacitados para atender a pacientes después de una cirugía cardiovascular y que puedan responder ante ciertas situaciones».

Javier Parodi, enfermero perfusionista de Neuquén. (Foto: Emiliano Ortíz).

Una red que también se fortalece en Neuquén


El viaje no interrumpirá la atención en el Castro Rendón. La jefa del servicio, Cecilia Pochat, junto con el resto del equipo, permanecerá en Neuquén. El hospital es centro de referencia para toda la Patagonia y forma parte del Plan Nacional de Cardiopatías Congénitas.

Trossero detalló que, desde la creación del servicio, ya se realizaron más de 500 cirugías y que el equipo resuelve en la provincia intervenciones de alta complejidad que antes exigían derivaciones a Buenos Aires. Sostuvo que, en los últimos años, el hospital consolidó un equipo capaz de cubrir las áreas de cirugía, cardiología, perfusión, anestesia, enfermería y terapia intensiva.

Para Saavedra saber que sus pacientes quedarán bien atendidos es vital para viajar tranquila a Nigeria. Nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y llegó a Neuquén a los tres años, así que se crio en la región. Luego cruzó el puente para estudiar Medicina en la Universidad Nacional del Comahue.

Vanesa Saavedra en un día de trabajo en el Castro rendón. (Gentileza).

Hizo la residencia en Pediatría y, tras una rotación que despertó su interés por la cardiología infantil, viajó a Buenos Aires junto con su marido para especializarse. Regresó a Neuquén en 2012 y desde entonces trabaja en el hospital Castro Rendón, donde lleva 14 años como cardióloga pediátrica.

Comentó que lo más gratificante de su profesión es que conoce a sus pacientes incluso antes de nacer: «Nosotros empezamos a acompañar al paciente y a su familia desde que están en la panza, los acompañamos en toda su trayectoria».

En Nigeria, por la dinámica maratónica de las jornadas laborales, no tendrá tanto tiempo para entablar un vínculo con los niños y niñas, pero sabe que marcarán su vida de una forma significativa. «Me caracterizo por ser una persona muy cálida al trabajar y eso, por más de que sea otro idioma, lo voy a seguir manteniendo. Es parte de mí, de mi ser», enfatizó.

Pero la experiencia no termina allí. El trabajo concentrado durante más de dos semanas, frente a patologías avanzadas y junto con especialistas de distintos países, funcionará como un entrenamiento intensivo, en donde los aprendizajes que adquieran regresarán al sistema público neuquino.

«Esto sirve como capacitación también», destacó Trossero. «Aportamos, ayudamos, pero también nos capacitamos. Eso es importante para el hospital y para nuestro trabajo de día a día», agregó. La misión les permitirá revisar técnicas, intercambiar criterios y resolver casos que casi no se presentan en la Argentina gracias al diagnóstico temprano. «Son cosas nuevas para nosotros. Por eso hablo también de la capacitación», explicó el cirujano.

Parodi compartirá la tarea con un perfusionista de Melbourne, Australia, en un ámbito de trabajo que reunirá formas diferentes de afrontar procedimientos complejos. «Personalmente, para mi carrera es muy bueno también. Quiero dejar mi granito de arena y sumar experiencias», afirmó. Ese aprendizaje podrá incorporarse luego al equipo del Castro Rendón, donde solo dos profesionales desempeñan su especialidad.

Saavedra también espera nutrirse del intercambio con colegas extranjeros y del contacto con cuadros poco frecuentes en Neuquén. «Uno siempre aprende del otro, de cómo trabaja, de cómo resuelve y de cómo acompaña», expresó. Para la cardióloga, la misión ofrecerá además una enseñanza humana: conocer a niños y familias que esperaron años por una respuesta que en la provincia suele llegar durante los primeros meses de vida.

«La logística es impresionante»: el viaje de Neuquén a Nigeria


Trossero señaló que los profesionales no cobrarán honorarios. La fundación cubrirá los pasajes, el alojamiento, la comida, los insumos y la logística mediante donaciones. Los integrantes de la delegación deberán afrontar algunos gastos personales, entre ellos la visa y la medicación preventiva contra la malaria. Por razones de seguridad, permanecerán alojados dentro del hospital y contarán con custodia policial.

La fundación mantiene abierta una colecta para financiar la misión. Según el detalle difundido por la organización, 10 dólares permiten comprar medicamentos para un paciente pediátrico, 20 dólares contribuyen a cubrir la medicación contra la malaria de un voluntario, 50 dólares ayudan con el traslado del equipo desde la Argentina, y 100 dólares cubren necesidades médicas y logísticas de una jornada. Una contribución de 3.000 dólares permite financiar una cirugía a corazón abierto para un niño.

La organización comienza antes del viaje. Los equipos mantienen reuniones virtuales para analizar ecocardiogramas, revisar antecedentes y establecer prioridades. El trabajo tampoco concluye con las operaciones: el personal local queda a cargo de los controles y algunos integrantes de la misión permanecen entre 10 y 15 días junto a los pacientes. Si surge una complicación después de su regreso, los especialistas sostienen la comunicación a distancia para discutir cada decisión.

“Es un trabajo en equipo, literalmente”, afirmó Trossero. En esa frase cabe el sentido de la misión: una operación no depende solo del cirujano, sino también del diagnóstico, la perfusión, la anestesia, la terapia intensiva, la enfermería y el acompañamiento familiar.

Para Saavedra, la misión representa además una oportunidad para que otros integrantes del servicio puedan vivir una experiencia similar. “Me encanta que mi equipo quiera también poder hacer y vivir esta experiencia, e ir a compartir con el resto del mundo”, expresó. La expectativa es que el viaje no termine en octubre, sino que deje nuevos vínculos, conocimientos y capacidades tanto en Nigeria como en la Patagonia.


En Neuquén, una cardiopatía congénita puede detectarse antes del nacimiento y resolverse durante los primeros meses de vida. En Nigeria algunos niños llegan a los seis, siete o diez años con una enfermedad que debió tratarse mucho antes. "Allá esos chicos están años y años esperando", comentó Vanesa Saavedra, cardióloga infantil del hospital Castro Rendón, previo a emprender "un sueño largamente postergado".

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