El delfín más vulnerable del país lucha por sobrevivir en la costa del Golfo San Matías
Un reducido grupo de esta especie aún habita las aguas del mar argentino. Se estima que quedan apenas 260 en toda Argentina. Hay dos estudios en curso para protegerlos entre los que participa la Universidad Nacional del Comahue.
“Estamos trabajando por la especie de delfín más amenazada de la Argentina”, explica la bióloga Eliana Zuazquita, investigadora asociada de la Fundación Cethus. Se trata del delfín nariz de botella de Lahille (Tursiops truncatus gephyreus),que se diferencia de otras especies por su morfología y genética.
Este delfín se caracteriza por tener una nariz relativamente corta. Es carismático y está presente en las costas norte del Golfo San Matías en el llamado “Corredor de los cinco grandes”, aunque en poblaciones cada vez más reducidas.
Según los propios investigadores, es la subespecie de delfín más amenazada de la Argentina y habita exclusivamente las costas de Brasil, Uruguay y Argentina. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya los catalogó como una especie “en peligro”.

Su condición de habitante costero lo hace especialmente vulnerable porque su hogar coincide con los espacios donde las actividades humanas se intensifican. “La captura accidental, la contaminación y la sobreexplotación de sus presas son las principales amenazas conocidas para la subespecie”, detalla Zuazquita.
Su población disminuyó y esto se comprobó. Los datos son escasos, pero las estimaciones disponibles muestran una realidad alarmante: la población total no superaría los 600 individuos en todo su rango de distribución.
En Argentina, hasta la década del 90, estos delfines eran tan abundantes, que dieron el nombre al pueblo de Las Toninas, y podían verse desde la costa norte de Buenos Aires hasta Chubut, pero eso ya es parte de la historia.
Hoy, se concentran apenas en unas pocas zonas del litoral; Bahía Blanca, Bahía San Blas, desembocadura del río Negro y la costa norte del Golfo San Matías. En total, estiman que no hay más de 260 individuos en todo el país.
Estos delfines son únicos, adaptados a nuestras aguas y forman parte de la identidad natural del país. Protegerlos no es solo conservar una especie; es cuidar el equilibrio del ecosistema costero».
Eliana Zuazquita, investigadora asociada de la Fundación Cethus.
“Como depredadores costeros, cumplen roles importantes, ya que regulan poblaciones de peces, participan en la dinámica trófica costera y actúan como indicadores de la salud del ambiente marino”, señala la bióloga.
La bióloga asegura que hoy se enfrentan a múltiples amenazas: la degradación del hábitat por sobrepesca, la contaminación química y sonora. Todavía no se sabe qué factores explican la reducción pero el riesgo es evidente, ya que son “pequeñas comunidades aisladas que dependen de un equilibrio cada vez más frágil”.
Delfín nariz de botella: dos investigaciones en el país
Identificar las áreas de cría, alimentación o desplazamiento y garantizar que permanezcan libres de presiones humanas, es clave para revertir la tendencia de disminución. “Es primordial su estudio de manera exhaustiva y a largo plazo, en colaboración también con los investigadores de países vecinos como Uruguay y Brasil”, dice la investigadora.

Por eso, hay en curso dos proyectos de investigación sobre esta especie en el país. Uno se desarrolla en el estuario de Bahía Blanca y Bahía San Blas, a cargo de la Fundación Cethus; y el otro, en el Golfo San Matías, bajo la dirección de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (Cimas), con la colaboración de Fundación Cethus y Por el Mar.
“Estos trabajos incluyen el estudio del uso del hábitat -comportamiento y distribución-, la fotoidentificación y la genética, para entender cuál es la dinámica de las poblaciones que quedan en Argentina”, explica Zuazquita.
En el noreste del golfo, el equipo de Cethus y de Por el Mar suma registros visuales y acústicos para complementar la información obtenida desde el ámbito académico.
Estos trabajos servirán para orientar políticas públicas y diseñar estrategias de conservación que integren la gestión pesquera y la planificación costera.
El Corredor de los cinco grandes
Las cinco grandes son las cinco especies emblemáticas del mar argentino: la ballena franca austral, los lobos marinos, los tiburones, orcas y ellos: los delfines nariz de botella de lahille.
Se trata de una iniciativa que busca posicionar los más de 150 kilómetros de la costa norte del Golfo San Matías, entre las localidades de El Cóndor y San Antonio, como un punto estratégico para el turismo.
El fortalecimiento de las áreas naturales protegidas y la creación de nuevas zonas de resguardo, son dos herramientas indispensables para reducir las amenazas y ofrecer espacios seguros para la recuperación de la población.
“Estamos trabajando por la especie de delfín más amenazada de la Argentina”, explica la bióloga Eliana Zuazquita, investigadora asociada de la Fundación Cethus. Se trata del delfín nariz de botella de Lahille (Tursiops truncatus gephyreus),que se diferencia de otras especies por su morfología y genética.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar