El derecho a la salud, mapa de la opresión

El acceso al sistema de salud para las mujeres es uno de los puntos donde el patriarcado muestra su esencia. El rol de las políticas estatales es clave.

07 mar 2018 - 00:00

El acceso al sistema de salud para las mujeres resulta uno de los puntos donde el patriarcado muestra su esencia; un signo que debe desarticularse, a la par del avance de los derechos.

Es que las mujeres nos mantenemos cercanas a los centros donde se brinda la atención sanitaria, pero la mayoría de las veces lo hacemos como acompañante de una tercera persona. “En general somos las que nos encargamos del cuidado de la salud de nuestras familias, por eso tenemos más cercanía. Pero eso no significa que sea un acceso de calidad”, graficó Luz Riera, médica generalista de Cipolletti, quien trabaja en el Consultorio Inclusivo de esa ciudad.

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Situación que se trasluce, de igual manera, en la adherencia a los tratamientos contra las enfermedades. La falta de información o la atención derivada en terceros hace que, en muchos casos, las mujeres se descuiden y desconozcan la presencia, por ejemplo, de las enfermedades silenciosas, como las de transmisión sexual. “Las mujeres son las que más se hacen los testeos de VIH, pero como sobre ellas recae el cuidado de otros es complicado que sostengan el tratamiento”, graficó Daniela Isasi, integrante de la Asociación de Trans y Trabajadoras Sexuales (ATTS) de Roca. En el caso de la atención del VIH, por ejemplo, “9 de cada 10 mujeres se infectan con parejas estables; y 9 de cada 10 diagnósticos son de mujeres que han sufrido algún tipo de violencia de género”, agregó Isasi.

La educación familiar, la falta de herramientas de fácil acceso para la prevención y los tabúes forman parte de esas falencias, que llevan a que las mujeres desconozcamos lo que pasa en nuestros cuerpos. “Por lo general, atender una enfermedad es un fracaso; si se llegó a ella es porque fallaron los pasos anteriores”, sintetizó Riera.

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¿Y el colectivo trans?

“Las mujeres trans sufren peores discriminaciones que las mujeres cis en el sistema de salud”, detalló Riera. Eso se hace sentir en la falta de consultorios y profesionales que atiendan la especificidad de su salud, consecuencia de la invisibilidad y las opresiones que las atraviesan.

“En Roca necesitamos un consultorio inclusivo, como el de Cipolletti donde se piden los turnos con anticipación; esta es la ciudad donde mayor presencia hay del colectivo. Es el Estado el que tiene que tomar cartas en el asunto”, explicó Georgina Colicheo, referente de ATTS en Roca.

Un pedido extendido hacia la generación de políticas reales de inclusión, que permitan un verdadero acceso a la salud. Tan básico y esencial como la satisfacción de un derecho humano para todas las humanas.

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“En general somos las que nos encargamos del cuidado de la salud de nuestras familias, por eso tenemos más cercanía”.
Luz Riera,
médica generalista en Cipolletti.
“Las mujeres son las que más se hacen los testeos de VIH, pero como sobre ellas recae el cuidado es difícil que sostengan el tratamiento”.
Daniela Isasi, referente de la Asociación de Trans y Trabajadoras Sexuales.
En Roca necesitamos un consultorio inclusivo, como el de Cipolletti donde se piden los turnos con anticipación; esta es la ciudad donde mayor presencia hay del colectivo”.
Georgina Colicheo, de la Asociación de Trans y Trabajadoras Sexuales.

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