El duro relato de Christian Petersen tras su dramático ascenso al volcán Lanín: «No vuelvo ni loco»

El chef brindó detalles estremecedores sobre la falla multiorgánica que sufrió tras su paso por Neuquén. "Quizás me puse demasiado al límite", confesó y brindó detalles de los orígenes del detonante de cuadro clínico arriba de la montaña.

A casi un mes del episodio que puso en alerta a Neuquén y al ambiente gastronómico, Christian Petersen comenzó a transitar la etapa de rehabilitación domiciliaria. El chef, que debió ser derivado de urgencia a San Martín de los Andes tras descompensarse en el volcán Lanín, brindó por primera vez precisiones sobre la gravedad de su cuadro y las secuelas físicas que le dejó la internación.

En una entrevista concedida a La Nación, Petersen repasó la cronología de una excursión que comenzó como un desafío personal en la cordillera neuquina y terminó en una falla multiorgánica.

«Quizás me puse demasiado al límite, quizás no me escuché», reflexionó el cocinero, quien admitió haber perdido 18 kilos durante el proceso.


El «cóctel» que detonó la emergencia


Lo que ocurrió el pasado 12 de diciembre en el Lanín fue el detonante de una situación de salud que venía gestándose en silencio. Según relató, al estrés de un año difícil —marcado por duelos y presiones laborales— se le sumó un cuadro clínico complejo que los médicos descubrieron tras su traslado.

El diagnóstico preliminar incluyó una combinación letal: una posible intoxicación previa, sospechas de virus (dengue o zika), una neumonía mal curada y un virus en el corazón. Todo esto, sumado a la exigencia física de la montaña, desencadenó una arritmia severa, precisó.

Petersen estuvo internado casi 30 días, gran parte de ellos conectado a un respirador y sin consciencia de la realidad.

«Cuando desperté en el Hospital Alemán, ya en Buenos Aires, me encontré rodeado de mi familia. Me agarraron muchas ganas de vivir«, confesó sobre el momento en que salió del estado crítico.

El regreso a casa, días después del 6 de enero, marcó el inicio de una larga recuperación, ya que el impacto en su cuerpo fue devastador.

«Salí con mucha dificultad para caminar, con muchos temblores en la mano. Te diría que estoy al 5% de lo que soy físicamente«, graficó Petersen.

El chef detalló que debe «reeducar» sus neuronas y músculos. Además, comentó que la debilidad es tal que tareas cotidianas o su entrenamiento habitual se volvieron imposibles: «Ayer quise agarrar la bici y no la pude levantar, y yo hacía todos los días 60 o 70 kilómetros».

Actualmente, avanza a un ritmo de mejora del 10% semanal, apoyado por sus hijos en un gimnasio casero y bajando drásticamente el ritmo laboral. «Lo que más aprendí es que tengo que ser más amigo mío, descansar e ir más despacio», aseguró.


La decisión sobre el Lanín


El vínculo de Petersen con Neuquén es estrecho, en parte por la fundación que lidera su tío en la zona. Sin embargo, la experiencia en el volcán marcó un límite definitivo en su relación con el montañismo.

Consultado sobre si buscaría una revancha para hacer cumbre, fue tajante ante la sugerencia de su guía de volver el año próximo. «No vuelvo ni loco», sentenció el cocinero, cerrando la puerta a futuras expediciones de alta montaña.

«Dejame al lado del río, de la barranca. Confirmé que soy un camalote, sanisidrense a morir», concluyó.


A casi un mes del episodio que puso en alerta a Neuquén y al ambiente gastronómico, Christian Petersen comenzó a transitar la etapa de rehabilitación domiciliaria. El chef, que debió ser derivado de urgencia a San Martín de los Andes tras descompensarse en el volcán Lanín, brindó por primera vez precisiones sobre la gravedad de su cuadro y las secuelas físicas que le dejó la internación.

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