Él es diseñador industrial, su mamá profesora de la UNCo y juntos crearon un proyecto para medir la calidad del aire en Neuquén
Matías Maestú es egresado de la Universidad del Comahue y cuenta con un emprendimiento de fabricación con impresión 3D que hoy se encarga de la fabricación del artefacto que realiza las tareas de mediciones. "Para mí es un orgullo devolverle aunque sea un poquito de lo que la facultad pública me dejó".
En una ciudad atravesada por la actividad hidrocarburífera como es Neuquén, medir la calidad del aire es fundamental. Y Marisa Cogliati y Matías Maestú lo saben bien. Madre e hijo, docente de la Universidad del Comahue y diseñador industrial recibido de la misma universidad, unieron saberes, preguntas y oficios para construir una red de medición ambiental de bajo costo en Neuquén.
Matías se recibió de diseñador industrial en la Universidad Nacional del Comahue y hoy lleva adelante Laboratorio de Soluciones, un emprendimiento de diseño y fabricación con impresión 3D, una iniciativa que surgió apenas comenzó a estudiar. «Al principio hacía modelados medios básicos, como yerberos o despolvilladores, cajitas pero principalmente me enfoqué a lo que era la solución de problemas de la gente».
El emprendedor contó que el proyecto innovador nació a partir de una inquietud de su mamá, doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora asociada de la cátedra de Climatología de Humanidades de la UNCo. «Ella tuvo la iniciativa de hacer una red de medición del aire entonces a partir de esa idea y tratando de articular con la facultad le fuimos dando forma», relató el joven.
Así, Matías y Marisa se pusieron manos a la obra. Buscaron sensores, placas y él se encargó de armar el modelado del artefacto que llevaría a cabo la tarea.
El motor fue el desafío técnico y una preocupación ambiental concreta. “Un poco fue la emoción del desafío, de pasar a componentes electrónicos en mi emprendimiento y por otro lado, la idea principal fue generar una red de lectura del estado de la calidad del aire, para ver en qué situación estamos parados”, dijo.

En una región con áreas verdes, pero también con intensa actividad petrolera, es inevitable preguntarse cómo es el aire que respiramos. “Vivir en estos lugares con tanta actividad también genera mucho material particulado», aseguró el diseñador industrial que trabaja codo a codo con su mamá.
En esta sociedad, los roles están bien definidos. “Ella es como la directora. Vino con el problema que ella tenía, que era el de querer generar una red de medición, entonces a partir de ahí empezamos a darle forma«, explicó Matías. «Se encarga de lo que es la utilización del producto, el registro de esas mediciones y lo que se hacen con esas mediciones«.
Por su parte, él se dedicó a pensar cómo materializarla: estaciones accesibles, replicables y capaces de construir un mapa más amplio. “Capaz que podemos hacer estaciones de bajo costo y generar un relevo mucho más grande”.
Las estaciones diseñadas e impresas en 3D cuentan con la capacidad de medir partículas en suspensión (PM10 y PM2.5), temperatura, humedad, presión atmosférica, velocidad y dirección del viento. Los datos se visualizan en tiempo real desde el celular gracias a servidores abiertos que reúnen mediciones meteorológicas de todo el mundo. “El aparato tiene adentro una placa de wifi que se conecta a una red y envía datos a una API, donde se recolecta información de distintas estaciones”, detalló. Hoy, una de esas estaciones ya funciona en la facultad y su información es abierta a todo el mundo.

Este proyecto no solo es un gran paso para el emprendedor sino que también le permitió a la Universidad Nacional del Comahue poder acceder a equipos que de otra manera serían más difíciles de conseguir.
El proyecto ya superó la etapa de desarrollo y avanza hacia la producción en serie. “Ahora la idea es empezar a producir para generar un paneo más amplio. Vamos a hacer un par para la venta y otro par para armar una red más propia”, adelantó. A futuro, el diseñador industrial imagina ofrecer servicios vinculados al monitoreo ambiental.
Laboratorio de Soluciones, el emprendimiento de Matías, funciona hoy desde una habitación de su casa, equipada con impresoras y herramientas. Allí, Matías resuelve problemas cotidianos: repuestos que no se consiguen y piezas rotas que vuelven a funcionar gracias al modelado e impresión 3D.
Para el joven diseñador industrial es más que un proyecto personal. “Para mí es un orgullo devolverle, aunque sea un poquito, de lo que la facultad pública me dejó”, dijo. Y cerró con una idea que resume el espíritu del proyecto: “Poder aplicar ese conocimiento para devolverle un poco a la facultad me parece muy bueno».
En una ciudad atravesada por la actividad hidrocarburífera como es Neuquén, medir la calidad del aire es fundamental. Y Marisa Cogliati y Matías Maestú lo saben bien. Madre e hijo, docente de la Universidad del Comahue y diseñador industrial recibido de la misma universidad, unieron saberes, preguntas y oficios para construir una red de medición ambiental de bajo costo en Neuquén.
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