El folclore los reencontró y nació el amor

Norma y Segundo se conocieron bailando en Roca, en la primaria. Tras tomar diferentes caminos, volvieron a cruzarse. Hoy recorren el país mostrando las danzas de Río Negro.





Cuando Norma Bustos tenía 19 años y llegó al taller de folclore que se dictaba en el centro de Roca, jamás imaginó que volvería a ver a Arístides Cisterna, el niño con el que disfrutaba bailar en los actos patrios y que vivía a solo una cuadra de su casa en el barrio de Juan José Gómez.

El reencuentro fue pura emoción. Aquellos sentimientos que habían tenido cuando eran chicos, volvieron a florecer y al poco tiempo decidieron unirse en matrimonio.

La pasión de ambos por las danzas criollas había hecho que sus caminos nuevamente se cruzaran.
El sueño de la pareja era poder vivir del folclore, con el cual se sentían tan identificados.
Pero el camino no fue sencillo. Tras un largo recorrido alcanzaron el reconocimiento en los certámenes más importantes del país, como el Festival de Cosquín en Córdoba, siempre representando a Río Negro.

El lunes 5 de septiembre de este año Norma y Arístides fueron homenajeados por el Municipio de Roca, debido a su destacada trayectoria bailando y enseñando las danzas criollas.

Cuando la paisana de 53 años y su esposo de 58, pisan el escenario, sus ojos muestran el mismo brillo, como cuando empezaron moviéndose al ritmo del folclore.

La pareja es referente nacional de las danzas típicas de Río Negro. Foto Andrés Maripe

A los 8 años comenzó el amor de Norma por estas danzas. En la Escuela 66 de J.J. Gòmez, durante los actos por los días patrios, vio la vestimenta y la energía con la que se movían los bailarines.
Allí empezó a interesarse y rápidamente fue una de las más convocadas para las actividades escolares en esos días festivos. Al poco tiempo conoció el Arístides que lo llamaban Segundo. El cariño nació en ellos y se convirtieron en la pareja de baile preferida en la escuela.

Los años pasaron y ambos tomaron rumbos diferentes. Norma cuando terminó sus estudios secundarios y empezó a trabajar, pudo de nuevo bailar, ya que sus padres no consideraban que podría vivir de esto.

En un taller de folclore se reencontró con Segundo y hubo dudas. Se casaron y lucharon por dedicarse al arte nacional.
Mientras, el hombre nacido en J.J. Gómez trabajaba en horno de ladrillos, ella se desempeñaba como empleada doméstica.

El 5 de septiembre fueron homenajeados por el Municipio de Roca por su trayectoria. Foto Andrés Maripe

Cisterna ya conocía el oficio de moldear el barro porque desde los 12 años apilaba ladrillos. “Durante 25 años lo hice hasta que la crisis de 2001 complicó todo”, contó.
Después trabajó en un lavadero de camiones. Su esposa también fue cambiando de oficio. Además de limpiar pisos trabajó en un kiosco ocho años y “asi íbamos cambiando de trabajo con Segundo mientras avanzábamos con el folclore”, recordó.

En 2005 empezaron sus primeros viajes representando a Rìo Negro en festivales, mientras que daban clases en talleres barriales.
Fue recién en 2011 que tras ganar el Cosquín y el Precosquín que las puertas se abrieron mucho más ya que fueron conocidos como referentes de los bailes regionales de Río Negro. Desde ese año viven solo del folclore y han representado a la provincia en varios certámenes nacionales y también en Chile.

Pero no solamente se dedicaron a dar clases. Norma investigó sobre los bailes típicos de Río Negro. Ella los describió como un estilo “de más tierra, más agarradito, más cuerpo a cuerpo, relajado, nada estructural. La musicalización le da un sabor distinto”, señaló.
Junto a Segundo sostienen que darle clases a los chicos “de cero es lindo porque se inculca la pasión por la tradición”.

Por la entrega al arte decidieron no tener hijos para dedicarse de lleno a la cultura nacional.
“Los niños que entran al taller son como nuestros hijos, le das ese amor, cariño, dedicación y empiezan a ser parte de tu familia. Cuando nos vemos está ese reencuentro familiar”, expresó emocionada.

Desde hace 31 años bailan juntos y recorrieron varias provincias como Buenos Aires, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y también Chile. “Con estos bailes de Río Negro hemos podido conocer varios lugares”, señaló satisfecho Segundo.
Cada vez que se sube al escenario y escucha los aplausos del público que los mira expectante, se llena de alegría.

“Mostramos nuestra esencia, nuestro paisaje de Río Negro, para que la gente vea esa magia, que estamos tratando de explicar con nuestro cuerpo. El folclore me permite libertad, expresar quien soy y de donde vengo”, sostuvo emocionada Norma.

Algunos de los reconocimientos que han recibido

En 2005 y en 2009 fueron ganadores del 1° Premio Pareja de Danza Tradicional en el Festival Nacional del Malambo en Laborde, en Córdoba.
Luego en 2011 quedaron en el primer lugar como Pareja de Baile del Pre-cosquín. Mientras que en Cosquín se consagraron como Revelación
Además en 2012 representaron a Río Negro en la comuna de Calbuco Chile, en la Feria Artesanal de Simoca. Allí recibieron como premio un Galvano de honor.
En 2019 fueron reconocidos por el Senado de la Nación.


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