El imán de Colonia Suiza: la fiesta en la que todos comen curanto y celebran
A 25 kilómetros de Bariloche, este pequeño pueblo de montaña guarda una historia centenaria, paisajes que convocan a miles de visitantes y una celebración que cada año vuelve a encender fogones.

“Colonia Suiza tiene algo especial, un imán”, dice Jorge Guzmán, de la junta vecinal, y se queda pensando un segundo, como si tratara de explicar algo que en realidad nunca terminó de entender del todo. “No sé por qué, pero es así. Nosotros lo vemos todos los días. Muchos vienen de chicos con sus padres y después vuelven de grandes con sus propios hijos”. No lo sabe, pero hace 50 años es testigo de esa magia.
La frase alcanza para explicar mejor que cualquier folleto turístico lo que ocurre en Colonia Suiza. Este pequeño lugar en la montaña, ubicado a unos 25 kilómetros de San Carlos de Bariloche, parece vivir bajo una atracción silenciosa que empuja a miles de visitantes a desviarse del camino principal y perderse entre sus calles de tierra, sus casas de madera y sus fogones encendidos.
No es un pueblo cualquiera. Colonia Suiza fue el primer asentamiento europeo en la región patagónica. Nació hacia fines del siglo XIX y aún conserva muchas de las características de aquella época: construcciones simples, huertas abiertas, chacras pequeñas y una vida que durante décadas giró alrededor del trabajo rural. Esa historia le valió ser declarada patrimonio histórico, pero lo que realmente sostiene al lugar no está solo en su pasado, ni en el paisaje, la gastronomía o la tradición, sino en sus vecinos.

Por estos días, como hace diez años, Jorge trabaja junto a otros vecinos para organizar la Fiesta Nacional del Curanto.
La preparación tiene algo de ceremonia colectiva. Primero se enciende el fuego y se calientan piedras bajo tierra. Después se acomodan las carnes, las verduras, las papas y los repollos. Todo se cubre con hojas y bolsas húmedas y se deja cocinar lentamente. La técnica, de origen araucano, fue introducida en la colonia por Emilio Goye, uno de los primeros pobladores de la zona, y con el tiempo se convirtió en una de las marcas identitarias del lugar.
Jorge conoce bien esa escena porque lleva décadas viéndola repetirse. No nació en Colonia Suiza, pero su historia personal quedó definitivamente ligada al pueblo. Llegó desde Buenos Aires cuando tenía veinte años, para hacer el servicio militar. En ese momento pidió destino en el sur porque le gustaba la montaña y ya había empezado a esquiar.

“Pedí venir a Bariloche porque era un lugar que me atraía. Me mandaron a la Escuela de Instrucción Andina y cuando terminé el servicio me quedé. Así de simple. Nunca más me fui”, cuenta. Desde entonces pasó tiempo suficiente para ver cómo aquel pequeño enclave agrícola y ganadero se transformaba lentamente en uno de los lugares más visitados de la región.
“Antes esto era totalmente distinto”, recuerda. “Pasaban las vacas y las ovejas por la calle, no había alambrados, todo era campo. Era una colonia agrícola ganadera, muy tranquila. Con los años empezó a venir más gente, se fueron abriendo casas de té, restaurantes, alojamientos, y el turismo fue creciendo”.
Ese crecimiento también trajo nuevas tradiciones. Una de ellas es la fiesta popular de Colonia Suiza, que cada año reúne música, gastronomía y visitantes de toda la región. Pero esta vez el clima obligó a modificar los planes.
Una fiesta de todos

La celebración comienza al mediodía del domingo 22 con el izamiento del pabellón nacional y la recepción de autoridades. Después llegan los espectáculos musicales, la feria artesanal y los puestos de comida. El escenario se llena de grupos folclóricos, bandas de rock y artistas locales, y este año el cierre estará a cargo de Los Fabulosos Rancheros. Pero el momento que todos esperan llega a las dos de la tarde, cuando se destapan los curantos que se preparan en distintos puntos.
“Está el curanto del Gringo Nielsen en la feria, en Pucará lo hace Marco Guzmán, en el restaurante Alberto Goye lo preparan Ivo y Víctor Goye, y también se sumó el Paradero Olaf, en la ruta 79, con Néstor Goye. Todos muy buenos curanteros. La gente va, compra su porción y tiene lugares cómodos para sentarse a comer. Además hay otras opciones gastronómicas: parrilla, cordero al asador, asado, postres caseros, waffles, tortas. La oferta es muy variada”.
El precio del curanto ronda entre 55 y 65 mil pesos para dos personas, dependiendo del lugar. Algunos incluyen bebida o postre.

Hay quienes llegan solo por el día y quienes deciden quedarse más tiempo en alguno de los campings, cabañas o pequeños alojamientos del lugar. Para ir a la playa, que está a unos 300 metros, hay una bajada pública que conduce hasta la costa del Lago Moreno. Es un lugar con una vista espectacular. También está el Punto Panorámico y, en general, hay muchísimo para recorrer: cabalgatas, alquiler de casas y distintas actividades para hacer en la zona. Además de la feria regional que funciona todo el año.
La playa más cercana es la que está en la bajada al Lago Moreno, a unos 300 metros del centro. Después, en el puente de la Angostura de los dos Morenos, donde comienza el río de Colonia Suiza, está la Playa del Viento, un lugar donde suele juntarse mucha gente. Queda a unos tres kilómetros.
Por eso, el plan ideal es llegar temprano por la mañana y quedarse todo el día recorrer y disfrutar el lugar.
Durante el verano, el pueblo se llena de mochileros, ciclistas y campistas que lo usan como base para recorrer la cordillera. Desde aquí parten algunos de los senderos a los refugios, que llevan hacia la Laguna Negra, el propio cerro López o el refugio Jakob. En invierno, en cambio, llegan familias y grupos de amigos que buscan pasar el día entre bosques y montañas. Pero más allá de las caminatas o las playas cercanas al lago, hay algo que termina convocando a la mayor parte de los visitantes.

“Siempre digo lo mismo”, insiste Jorge. “De cada diez personas que vienen a Bariloche, siete pasan por Colonia Suiza. No sé si será el paisaje, la feria, el curanto o todo junto, pero la gente viene… y vuelve”.
Y quizá por eso Colonia Suiza sigue funcionando como una especie de ritual silencioso para quienes van a Bariloche. Algo en este pequeño pueblo empuja a ir, caminar un rato, comer y quedarse un poco más.
Agenda de la fiesta
Grilla de Espectáculos:
Domingo 22 de marzo
12: Recepción de Autoridades
12: Rumbos del Sur Ballet Folklore
13: Trío Modo Peña. Folklore
14: Los Elefantes Rosas
15: Rola Gitana
16: Los Mercenarios
17: Los Primos del Sur. cumbia
18: Buenos Vecinos. Rock
19: Los Fabulosos Rancheros.
Apertura del Curanto: a las 14.
Como llegar
Se puede ir en auto por la avenida Bustillo y el camino del Circuito Chico, en colectivo desde Bariloche en Mi BUS Línea 10 y 13, o incluso en bicicleta para quienes quieran recorrer el circuito completo. Organiza Junta Vecinal con el acompañamiento de la Municipalidad S. C. de Bariloche.

“Colonia Suiza tiene algo especial, un imán”, dice Jorge Guzmán, de la junta vecinal, y se queda pensando un segundo, como si tratara de explicar algo que en realidad nunca terminó de entender del todo. “No sé por qué, pero es así. Nosotros lo vemos todos los días. Muchos vienen de chicos con sus padres y después vuelven de grandes con sus propios hijos”. No lo sabe, pero hace 50 años es testigo de esa magia.
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