Incendio en Cholila y Los Alerces: «Cada día es crucial: hay menos agua y pocos brigadistas que están muy cansados»
La llovizna trajo alivio, pero se esperan jornadas de altas temperaturas y ráfagas de viento. La coordinadora del Comité de Emergencias aseguró que reforzaron Esquel con "una línea de brigadistas para evitar que el fuego ingrese". Por el momento, se encuentra a 24 kilómetros.
«Estamos desesperados. El fuego es enorme y cuando empiece a soplar viento, nos come. Cada vez hay menos agua, los pozos se secan, las bombas se rompen y hoy estuvimos sin luz». Desde hace varios días, los pobladores de Cholila y del parque nacional Los Alerces siguen minuto a minuto el pronóstico. En la madrugada del martes, tal como estaba previsto, el cielo se cubrió de nubes, la temperatura bajó y llovió sobre la zona. Fue muy leve y breve a la vez, pero generó alivio que volvió a disiparse esta mañana, cuando la temperatura volvió a subir y se registraron ráfagas de viento. La tensión volvió a escena.
«Las columnas de humo siguen activas. La precipitación fue mínima y algo apaciguó, pero con la sequía que hay solo aplacó un poco la atmósfera. Necesitamos más lluvia, unos 15 milímetros para que signifique algo en este incendio», advirtió Laura Migrantes, coordinadora del Comité de Emergencia de los incendios en Chubut, mientras salía de Cholila rumbo a Villa Lago Rivadavia.
Hasta ahora, el incendio destruyó tres viviendas y dos galpones en Villa Lago Rivadavia, en el paraje El Blanco y en la Eco Aldea.
Migrantes destacó que este martes, por las condiciones meteorológicas, pudieron operar los medios aéreos en los tres puntos más críticos: en el Valle El Blanco, en Cholila, en Los Murmullos y Laguna Villarino.
«En esos sectores también está trabajando maquinaria pesada, metiéndole fuerte para alivianar y que no colapse con las ráfagas que prometen empeorar el panorama para esta tarde», dijo Migrantes y subrayó que alrededor de 600 brigadistas trabajan en la zona. «Estamos reforzando Esquel con una línea de brigadistas para evitar que el fuego ingrese. Está a 24 kilómetros«, acotó.

fuego avanza detrás. Foto: gentileza
A unos 5 kilómetros de las llamas, el personal del Centro Educativo Agrotécnico (CEA) de Cholila, ponía a prueba los equipos que recibieron como donaciones de la comunidad. «Se hizo un llamado de prevención de la escuela porque estábamos sin equipos y, recibimos motobombas, con tótem y mangas que cuestan alrededor de un millón de pesos. Ya tenemos dos y nos está llegado una más grande«, mencionó Florencia Oyharcabal, directora del colegio de la Fundación Cruzada Patagónica que está ubicado en el cordón de Villa El Blanco, a solo 5 kilómetros de Cholila. Se trata de una zona rural.

Este año la matrícula es de 158 alumnos que debían empezar las clases esta semana. «La actividad académica está suspendida porque estamos en emergencia. La idea es no sumar más riesgos en caso de que sea necesario evacuar«, dijo Florencia y aclaró: «Estamos rodeados por los dos incendios. Lo vemos enfrente cómo se va acercando a la escuela. En el medio, hay matorrales, bosque nativo, pinares y pastizales. Como hay poca humedad, poco contenido de agua en la vegetación, aumenta la combustibilidad».
Solo hay 15 kilómetros entre el incendio que corre del parque nacional Los Alerces -que se desató el 9 de diciembre por la caída de un rayo- y el que avanzó desde Epuyén que se originó de manera intencional en Puerto Patriada el 5 de enero.
La docente recalcó que muchos de los alumnos viven en El Blanco y en Villa Lago Rivadavia: «Tuvieron el fuego en las puertas de sus hogares. Acá en la zona la comunidad vive en la ruralidad. Este incendio afectó en lo económico y lo emocional«, señaló.
La mujer recalcó que constantemente, miran el pronóstico a la espera de la lluvia que traiga alivio. «La última llovizna no alcanzó. Ahora está nublado y nos da una tregua, pero sabemos que en unas horas empiezan nuevamente las complicaciones. Hay vientos pronosticados y está haciendo calor, por lo tanto hay mucho humo«, mencionó y valoró el trabajo de los brigadistas: «Están en el lugar pero son pocos y trabajan en condiciones muy precarias».

Ana Casavelos, otra pobladora de El Blanco, no pudo ocultar su desesperación por el estado del incendio que proviene de Epuyén: «Si sopla viento va a empezar a quemar el poblado y hay pinares (que son una bomba), hay muchas casas con gente mayor. En nuestro caso, tenemos una fábrica con madera. Estamos todos muy comprometidos y se nos va la vida aunque nuestros cuerpos no se quemen».
Ana recalcó que «la mayoría de los brigadistas son voluntarios que se lastiman, están cansados, comen lo que podemos armar los vecinos y duermen en los lugares que se arman para ellos, en las casas de la gente. Necesitamos más recursos, que se declare la emergencia nacional y manden recursos. Cada día es crucial».

"Estamos desesperados. El fuego es enorme y cuando empiece a soplar viento, nos come. Cada vez hay menos agua, los pozos se secan, las bombas se rompen y hoy estuvimos sin luz". Desde hace varios días, los pobladores de Cholila y del parque nacional Los Alerces siguen minuto a minuto el pronóstico. En la madrugada del martes, tal como estaba previsto, el cielo se cubrió de nubes, la temperatura bajó y llovió sobre la zona. Fue muy leve y breve a la vez, pero generó alivio que volvió a disiparse esta mañana, cuando la temperatura volvió a subir y se registraron ráfagas de viento. La tensión volvió a escena.
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