Las 42 plazas del hogar Emáus están ocupadas en Bariloche, pero no a causa del frío extremo

El dispositivo para personas en situación de calle alberga, desde hace tiempo, a muchos adultos mayores y personas con discapacidad.

El hogar Emapus funciona en Bariloche desde hace 18 años. Inspiró otros dispositivos en la región. Foto: archivo

El miércoles pasado, Bariloche registró una sensación térmica de 16 grados bajo cero. Aun así, durante el amanecer, hubo personas que durmieron tapadas por mantas y cubiertas de cartones en unos pocos cajeros bancarios y en la entrada de algunos hoteles. El frío extremo continuó toda la semana. El invierno recién comienza.

El hogar Emaús, destinado a personas en situación de calle, está a punto de cumplir 18 años. Se construyó en la calle Otto Goedecke y Chubut, al sur de Bariloche, con la ayuda del Obispado, la Red Solidaria y el aporte de la comunidad. El funcionamiento de este dispositivo inspiró a otras localidades como El Bolsón, Villa La Angostura y San Martín de los Andes que requieren dar respuestas ante la llegada del crudo invierno.

En este momento (y desde hace tiempo), el cupo del hogar Emaús en Bariloche está completo, con 42 personas. Pero los pedidos de ayuda -que no se puede ampliar- son constantes.

«Hace tiempo que el servicio está colapsado por la cantidad de gente en el hogar. Hay demanda que no podemos atender. Sucede que estamos completos y de los 42, más de 20 son adultos mayores o personas con algún tipo de discapacidad que permanecen acá todo el día«, resumió Jorge Linquiman, trabajador social del municipio en Emaús, al tiempo que reconoció que hoy se requiere de otro dispositivo que pueda cubrir la demanda de la población en situación de calle.

Admitió que «por lo menos, cuatro de los siete días de la semana se acerca gente a preguntar si se puede quedar». «Son personas en situación de calle que atraviesan alguna ruptura familiar, o es gente que llega a Bariloche y se queda sin trabajo o sin alquiler. O no se les permite continuar a donde estaban alojados. O no pueden pagar el alquiler. Son situaciones más puntuales que van más allá del clima«, dijo.

El hogar Emaús en Bariloche. Foto: archivo

Meses atrás, una vez más se lanzó la campaña «Un ladrillo solidario», por parte de la Fundación Emaús y la Red Solidaria Bariloche, pero en esta ocasión, el foco se puso en la situación de desamparo de los adultos mayores ante la falta de hogares. El Concejo Municipal cedió un terreno en el Parque Industrial, al sudeste de la ciudad, y fue el puntapié para iniciar la campaña solidaria que se pretende culminar en dos años. Si bien el proyecto aún no está definido tendría alrededor de 750 metros cuadrados y dispondría de 20 camas, en principio.

«El Emaús ya quedó chico desde hace un tiempo. Se requiere otro tipo de dispositivos. Un hogar para adultos mayores colaboraría porque hoy, varios de nuestros usuarios son adultos mayores. Con ese lugar y otro espacio con alojamiento nocturno para personas que atraviesan situaciones de salud mental, aliviaría la situación«, expresó Linquiman al tiempo que insistió en que «se vive atajando situaciones y debería haber otro tipo de respuestas».

Cuando se gestó el hogar Emaús, la idea era que la gente solo pasara las noches y de día, saliera. Lo cierto es que esa consigna cambió en base a la realidad social. «Hoy tenemos muchas personas con alguna discapacidad motriz o en silla de ruedas. Son personas que no pueden abandonar el hogar, no pueden estar en la calle. También hay gente grande. En los primeros años, la gente era más joven que la población actual. Tenían 30, 40, 50; hoy tienen más de 65 años. Fueron creciendo«, advirtió.

La clave del hogar Emaús está en los 35, 40 voluntarios que concurren a diario. El Municipio de Bariloche también realiza un aporte con el equipo de trabajo y a su vez, el Obispado recibe financiamiento del gobierno nacional. Asimismo, suele haber algunos aportes de empresas. «Es maravilloso el trabajo que hacen los voluntarios que se ocupan de la preparación de la cena y desarrollan infinidad de actividades con los muchachos, desde la escucha hasta jugar cartas. Hay mucho de recreativo y de acompañar», concluyó.


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