Mendoza busca reposicionarse como referente del uranio: ¿qué proyectos lleva adelante?

Con el impulso del Plan Nuclear Argentino y la transición hacia energías limpias, la provincia busca reactivar sus yacimientos históricos y atraer capitales extranjeros para posicionarse como actor estratégico en el mercado global.

Redacción

Por Redacción

Durante décadas, Mendoza fue el corazón del uranio en Argentina. Impulsada por depósitos emblemáticos como Sierra Pintada y Huemul, la provincia lideró la producción nacional hasta que, en los años 90, la caída de los precios internacionales apagó los motores de la actividad. 

Hoy, el escenario es radicalmente distinto. La urgencia por la transición energética y la necesidad de diversificar matrices eléctricas han devuelto a la energía nuclear al centro de la agenda global. En este contexto, el uranio no solo vuelve a ser rentable, sino estratégico. 

Argentina ha tomado nota: en diciembre de 2024, el Gobierno Nacional lanzó el Plan Nuclear Argentino, una hoja de ruta diseñada para desarrollar reservas locales, cubrir la demanda de nuestras centrales y transformar al país en un potencial exportador. Mendoza, con su historia y su geología, aspira a recuperar su lugar de privilegio en este nuevo mapa minero. 


Radiografía de los proyectos clave 


El resurgimiento del sector se apoya en tres pilares que combinan la remediación de pasivos históricos con la exploración de vanguardia: 

1. Sierra Pintada: El gigante en remediación 

Ubicado en San Rafael, es el depósito de uranio más grande del país. Operó entre 1975 y 1997, produciendo 1.600 toneladas de mineral (apenas el 20% de su potencial). Actualmente, la CNEA se enfoca en un plan de remediación ambiental para tratar residuos y recuperar uranio de los pasivos, saneando el área mientras se evalúa su futuro productivo. 

2. Huemul: Pionero con ADN canadiense 

Situado en Malargüe, fue la primera planta productora del país (1955-1975). Hoy, bajo el ala del Distrito Minero Occidental I, la empresa canadiense Jaguar Uranium avanza en etapas de exploración preliminar mediante un convenio con el gobierno provincial, buscando determinar la viabilidad de reactivar este yacimiento histórico. 

3. Corcovo: Innovación y baja huella ambiental 

Operado por Blue Sky Uranium, este proyecto abarca 20.000 hectáreas en el sur mendocino. Tras analizar datos de pozos petroleros, la empresa confirmó un sistema mineralizado de alta continuidad. El objetivo es aplicar el método ISR (Recuperación In Situ), una tecnología de bajo impacto físico que podría revolucionar la forma en que se extrae el mineral en la región. 

La reactivación de estos proyectos no solo representa una oportunidad económica para Mendoza en términos de inversión y empleo, sino que constituye un paso fundamental para la soberanía energética del país.

En un mundo que demanda energía base libre de emisiones de carbono, Mendoza tiene la oportunidad de transformar su riqueza subterránea en el combustible del futuro, cerrando la brecha entre su pasado minero y una industria moderna, sostenible y competitiva. Corcovo queda ubicado como un objetivo para convertirse en uno de los primeros proyectos de extracción ISR (recuperación in situ), un método de bajo impacto físico.


Durante décadas, Mendoza fue el corazón del uranio en Argentina. Impulsada por depósitos emblemáticos como Sierra Pintada y Huemul, la provincia lideró la producción nacional hasta que, en los años 90, la caída de los precios internacionales apagó los motores de la actividad. 

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